La pandemia ha hecho que las personas se preocupen más por su salud.
Pero el bienestar abarca mucho más que la aptitud médica.
Estas son 6 megatendencias que definirán cómo concebimos el bienestar después de la COVID-19.
¿Volverá el bienestar a significar lo mismo después de la pandemia? Nuevas investigaciones sugieren que la COVID-19 ha hecho que las personas estén más pendientes de su salud y dispuestas a cambiar su estilo de vida para mantenerse bien.
Ipsos encuestó a 1.160 personas en todo Estados Unidos para predecir cómo podría cambiar el bienestar en un mundo pospandémico. Descubrieron que el 62% de los estadounidenses cree que su salud es más importante para ellos que antes de la pandemia.
Otros hallazgos del informe sugieren que las personas están más dispuestas a adoptar cambios en su estilo de vida, pero que para algunas el verdadero bienestar sigue fuera de su alcance debido a la desigualdad.
Aunque los estadounidenses blancos eran los menos optimistas sobre su salud futura, los estadounidenses negros tenían 15 puntos porcentuales menos de probabilidades que otros grupos de acudir al médico al menos una vez al año, pese a que eran más propensos a recurrir a la medicina alternativa.
Solo el 71% de los pacientes negros dijo que el personal sanitario los trataba con respeto, frente al 83% de las personas blancas e hispanas. Alrededor de un tercio de las personas negras y el 35% de los pacientes hispanos dijeron que sus problemas de salud eran objeto de estigmatización por su identidad racial.
Los datos del estudio se combinaron después con otras encuestas para crear una imagen del futuro, lo que llevó al equipo de Ipsos a identificar estas seis tendencias que, a su juicio, definirán los cambios en nuestro enfoque del bienestar durante la próxima década.
1. Una población que envejece
En Estados Unidos, como en el resto del mundo desarrollado, los avances médicos hacen que las personas vivan más tiempo. «Una población que envejece influirá en la creciente crisis de los cuidados y en cómo innovamos en productos y servicios para satisfacer sus necesidades», afirman los autores del estudio.
Los investigadores esperan que nuevas tecnologías, como los tatuajes inteligentes, que utilizan sensores inyectados en la piel y cambian de color para controlar aspectos como los niveles de glucosa y la temperatura corporal, ayuden a las personas a vigilar su propia salud en la vejez.
2. Más atención sanitaria virtual
La COVID-19 ha impuesto una enorme carga a los sistemas sanitarios de todo el mundo. Sin embargo, en respuesta a las restricciones que impedían las consultas presenciales con los médicos, la telemedicina —mediante videollamadas y seguimiento remoto— ha cobrado protagonismo.
Más de la mitad de los estadounidenses dijo a Ipsos que había consultado a un profesional médico mediante un enlace virtual, y el 89% afirmó estar satisfecho con la experiencia. Tres cuartas partes también dijeron que les gustaría gestionar su atención sanitaria mediante una aplicación o un sitio web en el futuro.
3. Dietas personalizadas
Desde hace mucho se sabe que la alimentación desempeña un papel clave en la salud. Pero el estudio muestra que las personas quieren poder adaptar su dieta a sus necesidades de salud específicas. Más de dos quintas partes de los estadounidenses desean consejos y planes de salud personalizados.
En una entrevista para el estudio, Naveen Jain, fundador y director ejecutivo de Viome Life Sciences, predijo que en el futuro las personas podrán imprimir en 3D sus propios alimentos con ingredientes guardados en sus refrigeradores inteligentes, aparatos que también les indicarán qué comprar y cuándo.
4. Eliminar los tabúes sobre la salud mental
Según Ipsos, en Estados Unidos la salud mental solo queda por detrás de la salud física y ocupa el tercer lugar a escala mundial. Las generaciones más jóvenes están mucho más atentas a su salud mental: casi una quinta parte de la generación Z y el 13% de los miléniales consultan a un profesional de la salud mental al menos tres veces al año.
Aunque el 44% de los estadounidenses dijo a Ipsos que estaba prosperando durante la pandemia, el 21% afirmó que se sentía decaído desde el punto de vista de la salud mental. Las opiniones de los distintos grupos de edad variaban mucho: el 51% de los baby boomers prosperaba, frente a apenas el 34% de los miléniales.
5. Preocupaciones medioambientales
Todos sabemos que caminar es saludable, pero para muchas personas que viven en ciudades, la contaminación y el tráfico pueden convertirlo en una actividad peligrosa. Dos quintas partes de los estadounidenses dijeron que les resultaría fácil hacer algo de ejercicio paseando por un parque público, pero solo el 28% lo hacía.
Y aunque a la mayoría de las personas les preocupaban el cambio climático y su impacto en su bienestar, solo una minoría estaba cambiando sus hábitos de compra para ayudar a combatirlo: el 41% de los ciudadanos estadounidenses había hecho cambios en 2021, frente al 56% en 2020.
6. ¿La tecnología al rescate?
Entonces, ¿puede la tecnología ayudarnos a mejorar nuestro bienestar? Ya existe una gran variedad de dispositivos ponibles que miden la actividad física, la frecuencia cardíaca y el oxígeno en sangre. Aunque el 46% de las personas dijo que un monitor de actividad como el Apple Watch o Fitbit era útil, la confianza en su utilidad iba disminuyendo.
Los investigadores afirman que una tecnología más avanzada, capaz de ofrecer a los usuarios cada día un informe sobre su estado de salud, podría permitirles regular su comportamiento para optimizar su salud.
El documento informativo de 2020 del Foro Económico Mundial, Building Trust in the Smart Homereveló que los dispositivos conectados al Internet de las cosas (IoT) podrían contribuir a proteger la salud de las personas en el hogar y mejorar su bienestar.


