La crisis mundial de salud mental afecta a todos los continentes, generaciones y culturas. Su alcance y su carácter indiscriminado, aunque abrumadores, deberían impulsarnos a comprender sus causas profundas y a hacer todo lo posible por promover el bienestar de nuestras comunidades.
La salud mental es un componente fundamental del bienestar general de cualquier persona. El número de jóvenes que sufren trastornos de salud mental es alarmante. En Estados Unidos, una de cada cinco personas de entre 13 y 18 años convive con un trastorno de salud mental y la mitad de todos los trastornos de salud mental se manifiestan antes de los 14 años. Las consecuencias de los trastornos de salud mental juveniles no atendidos se extienden a la edad adulta, limitando las oportunidades de llevar una vida plena.
Es urgente prestar más atención y apoyo para resolver nuestra crisis de salud mental. Los jóvenes de entre 15 y 24 años representan casi el 20 % de la población mundial y el 15 % de la fuerza laboral mundial. Los directivos que no reconocen ni abordan el papel de la salud mental en sus empresas corren el riesgo de pagar un precio elevado en pérdida de productividad y de potencial. Según la Organización Mundial de la Salud, se prevé que los trastornos mentales graves costarán a la economía mundial 16 billones de dólares en 2030.
Para muchas personas, determinar por dónde empezar para abordar el problema puede resultar abrumador. Sin embargo, un reciente proyecto de investigación de Born This Way Foundation identificó algunos factores clave que conviene tener en cuenta.
Los jóvenes priorizan su bienestar mental, pero alrededor de la mitad no habla de ello, y un tercio afirma que no tiene acceso fiable a recursos para apoyar su salud mental. La mayoría de los adolescentes afirma que no dispondría de las herramientas necesarias para afrontar situaciones graves pero comunes, como los sentimientos suicidas o las autolesiones.
Al preguntarles por las principales barreras de acceso, casi la mitad de los jóvenes afirma que no sabe adónde acudir para encontrar estas herramientas. El coste de la ayuda fue la segunda barrera más importante, y aproximadamente la mitad afirmó que las personas de su ciudad "no pueden permitirse el coste" de los recursos de salud mental.
La salud mental recibe actualmente menos del 1 % de la ayuda mundial. Estos hallazgos clave ponen de manifiesto la necesidad de soluciones más innovadoras que eliminen las barreras y ayuden a conectar a los jóvenes con la amplia gama de recursos que necesitan para salir adelante.
La comunidad mundial puede sumarse a estos esfuerzos creando herramientas innovadoras y educando de forma proactiva a los jóvenes sobre los distintos tipos de recursos de salud mental a su disposición.
Juntos, podemos crear herramientas que permitan a los jóvenes encontrar estos recursos con la misma facilidad con la que la mayoría de nosotros reserva un restaurante o contrata a un profesional de reparaciones domésticas. Podemos ayudar a dotar a los miembros de la comunidad local de herramientas, como formación práctica, para apoyarse mutuamente.
Nuestra investigación nos indica que los jóvenes están dispuestos a utilizar diversos recursos y que desean desarrollar habilidades para apoyar su bienestar y el de los demás. En nuestro trabajo hemos visto, una y otra vez, cómo los jóvenes se movilizan para crear campañas y programas que sensibilizan, conectan a unos con otros con recursos y propician un diálogo significativo sobre la salud mental en sus comunidades.
Los líderes de todo el mundo empiezan a reconocer lo que los jóvenes ya saben, y la salud mental avanza gradualmente hasta situarse en primer plano del debate como prioridad sanitaria y de desarrollo económico a escala mundial.
Las empresas están mejorando las prestaciones de atención a la salud mental que ofrecen, los gobiernos empiezan a destinar recursos reales a esta cuestión y las Naciones Unidas la incluyeron en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Es hora de acelerar las acciones que sabemos que funcionan y de aprender unos de otros. El camino hacia el éxito de cualquier comunidad y lugar de trabajo dependerá de lo bien que colaboremos para cerrar las brechas entre los jóvenes y los recursos y oportunidades que necesitan para cuidar su salud mental.



