Las personas con depresión usan el lenguaje de forma diferente

Muslim Brotherhood supporter Gihad Fayez, 23, is seen writing in a book at a cafe on a street in Giza, Egypt May 25, 2016. To match Special Report EGYPT-STUDENTS/ REUTERS/Staff
People who experience symptoms of depression use language differently to those without.Image: REUTERS/Staff
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Desde la forma de moverse y dormir hasta la manera de relacionarse con quienes les rodean, la depresión cambia prácticamente todo. También se nota en la forma de hablar y de expresarse por escrito. A veces, este «lenguaje de la depresión» puede tener un efecto poderoso en los demás. Basta pensar en el impacto de la poesía y las letras de las canciones de Sylvia Plath y Kurt Cobain, quienes se suicidaron tras sufrir depresión.

Los científicos llevan mucho tiempo intentando determinar la relación exacta entre la depresión y el lenguaje, y la tecnología nos ayuda a acercarnos a una visión completa. Nuestro nuevo estudio, publicado en Clinical Psychological Science, ha revelado una clase de palabras que puede ayudar a predecir con precisión si alguien sufre depresión.

Tradicionalmente, los análisis lingüísticos en este campo han sido realizados por investigadores que leían y tomaban notas. Hoy en día, los métodos informatizados de análisis de texto permiten procesar bases de datos extremadamente grandes en cuestión de minutos. Esto puede ayudar a detectar características lingüísticas que podrían pasar inadvertidas para las personas, calculando la frecuencia porcentual de palabras y clases de palabras, la diversidad léxica, la longitud media de las oraciones, los patrones gramaticales y muchas otras métricas.

Hasta ahora, han sido útiles los ensayos personales y las entradas de diario de personas con depresión, así como la obra de artistas conocidos como Cobain y Plath. En cuanto al lenguaje oral, también han aportado información fragmentos de lenguaje espontáneo de personas con depresión. En conjunto, los resultados de estas investigaciones revelan diferencias lingüísticas claras y constantes entre quienes presentan síntomas de depresión y quienes no.

Image: OMS

Contenido

El lenguaje puede dividirse en dos componentes: contenido y estilo. El contenido se refiere a lo que expresamos, es decir, al significado o al tema de las afirmaciones. A nadie le sorprenderá saber que las personas con síntomas de depresión usan una cantidad excesiva de palabras que transmiten emociones negativas, en concreto adjetivos y adverbios negativos, como «solitario», «triste» o «desdichado».

Más interesante es el uso de los pronombres. Las personas con síntomas de depresión usan muchos más pronombres de primera persona del singular, como «me», «mí mismo» y «yo», y muchos menos pronombres de segunda y tercera persona, como «ellos», «ellas» o «ella». Este patrón de uso de los pronombres sugiere que las personas con depresión están más centradas en sí mismas y menos conectadas con los demás. Los investigadores han informado de que, en realidad, los pronombres son más fiables para identificar la depresión que las palabras con carga emocional negativa.

Sabemos que la rumiación (dar vueltas a los problemas personales) y el aislamiento social son características comunes de la depresión. Sin embargo, no sabemos si estos resultados reflejan diferencias en la atención o en el estilo de pensamiento. ¿La depresión hace que las personas se centren en sí mismas, o quienes se centran en sí mismas desarrollan síntomas de depresión?

Estilo

El estilo del lenguaje se relaciona con cómo nos expresamos, más que con el contenido que expresamos. Hace poco, nuestro laboratorio realizó un análisis de macrodatos de textos de 64 foros de salud mental en línea diferentes y examinó a más de 6.400 miembros. Se descubrió que las «palabras absolutistas» —que transmiten magnitudes o probabilidades absolutas, como «siempre», «nada» o «completamente»— eran mejores indicadores de los foros de salud mental que los pronombres o las palabras con carga emocional negativa.

Desde el principio, predijimos que las personas con depresión tendrían una visión del mundo más polarizada, en blanco y negro, y que esto se manifestaría en su estilo lingüístico. En comparación con 19 foros de control diferentes (por ejemplo, Mumsnet y StudentRoom), la frecuencia de las palabras absolutistas es aproximadamente un 50 % mayor en los foros sobre ansiedad y depresión, y aproximadamente un 80 % mayor en los foros sobre ideación suicida.

Los pronombres mostraron un patrón de distribución similar al de las palabras absolutistas en los foros, pero el efecto fue menor. En cambio, paradójicamente, las palabras con carga emocional negativa eran menos frecuentes en los foros sobre ideación suicida que en los foros sobre ansiedad y depresión.

Nuestra investigación también incluyó foros de recuperación, donde los miembros que creen haberse recuperado de un episodio depresivo escriben publicaciones positivas y alentadoras sobre su recuperación. En ellos observamos que las palabras con carga emocional negativa se usaban en niveles comparables a los de los foros de control, mientras que las palabras con carga emocional positiva eran aproximadamente un 70 % más frecuentes. No obstante, la frecuencia de las palabras absolutistas seguía siendo significativamente mayor que en los foros de control, aunque ligeramente menor que en los foros sobre ansiedad y depresión.

Es fundamental tener en cuenta que quienes han tenido síntomas depresivos anteriormente tienen más probabilidades de volver a presentarlos. Por lo tanto, su mayor tendencia al pensamiento absolutista, incluso cuando no tienen síntomas de depresión en ese momento, es una señal de que este puede contribuir a causar episodios depresivos. Se observa el mismo efecto en el uso de pronombres, pero no en el de palabras con carga emocional negativa.

Implicaciones prácticas

Comprender el lenguaje de la depresión puede ayudarnos a entender cómo piensan las personas con síntomas depresivos, pero también tiene implicaciones prácticas. Los investigadores están combinando el análisis automatizado de textos con el aprendizaje automático (computadoras que pueden aprender de la experiencia sin ser programadas) para clasificar diversas afecciones de salud mental a partir de muestras de texto en lenguaje natural, como publicaciones en blogs.

Esta clasificación ya supera a la realizada por terapeutas con formación. Es importante señalar que la clasificación mediante aprendizaje automático solo mejorará a medida que se proporcionen más datos y se desarrollen algoritmos más sofisticados. Esto va más allá de analizar los patrones generales de absolutismo, negatividad y uso de pronombres ya mencionados. Se ha empezado a trabajar en el uso de computadoras para identificar con precisión subcategorías cada vez más específicas de problemas de salud mental, como el perfeccionismo, los problemas de autoestima y la ansiedad social.

Dicho esto, por supuesto es posible usar un lenguaje asociado con la depresión sin tener depresión. En última instancia, lo que determina si se sufre depresión es cómo se siente una persona a lo largo del tiempo. Sin embargo, dado que la Organización Mundial de la Salud estima que actualmente más de 300 millones de personas viven con depresión en todo el mundo, un aumento de más del 18 % desde 2005, disponer de más herramientas para detectar esta afección es sin duda importante para mejorar la salud y prevenir suicidios trágicos como los de Plath y Cobain.

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