Las imágenes y los sonidos de las fiestas ya están aquí, y son completamente inevitables. Vayas donde vayas, parece que siempre suenan en bucle las mismas canciones clásicas.
Esta impresión es acertada: Spotify informa de que la escucha aumenta durante los dos últimos meses del año. «Have Yourself a Merry Little Christmas», de Michael Bublé, y «White Christmas», de Bing Crosby, encabezan la lista de las canciones más reproducidas.
Pero la repetición incesante puede tener un impacto psicológico. Existe una relación en forma de U entre la frecuencia con que oímos una canción y cuánto nos gusta, fenómeno conocido como el efecto de mera exposición.
Al principio, la música navideña puede despertar nostalgia y contagiarte el espíritu festivo. Pero, según los investigadores, oír «Jingle Bells» por enésima vez puede provocar irritación, aburrimiento e incluso angustia.
Esto se debe a que el cerebro se satura y desencadena una respuesta negativa. Si ya te preocupan el dinero, el trabajo o ver a la familia durante las fiestas, la constante avalancha de canciones alegres puede reforzar tu estrés en lugar de aliviarlo.
También puede distraer mucho, afectar a la productividad de los empleados e irritar a los consumidores. De hecho, una encuesta de Consumer Reports de 2011 reveló que al 23 % de los estadounidenses les horroriza la música navideña.
La psicóloga clínica Linda Blair afirma que la música navideña puede resultar agotadora mentalmente:
«Quienes trabajan en las tiendas [tienen que hacer caso omiso de] la música navideña, porque, si no lo hacen, realmente les impide concentrarse en cualquier otra cosa... Simplemente gastan toda su energía en intentar no oír lo que están oyendo».
¿Cómo encontrar el equilibrio entre el buen ánimo y no acabar perdiendo la cabeza?
Cambia la música para que la gente no se aburra. Poner las mismas canciones navideñas durante toda la temporada provoca fatiga cognitiva. Practica una buena gestión del sonido variando las listas de reproducción y manteniendo el volumen bajo control.
Los estudios también demuestran que los aromas invernales, como el pino y la canela, ayudan a evocar emociones felices, así que recurre a otros sentidos al celebrar.
Si nada de esto funciona, un par de tapones para los oídos es un buen detalle para el calcetín navideño.


