Una investigación ha descubierto que llevar un diario de forma constante mejora el bienestar del profesorado.
De hecho, puede ser una herramienta útil para la salud mental de cualquiera.
Aquí, la investigadora propone tres actividades para probar.
El profesorado de Inglaterra atraviesa dificultades. Un informe publicado recientemente del Gobierno sobre la vida laboral del profesorado concluyó que sus niveles de bienestar son inferiores a los de la población general. Más de la mitad de los 11.177 docentes y directivos escolares encuestados afirmaron que su trabajo afectaba negativamente a su salud mental.
El bienestar del profesorado debe abordarse a nivel estructural. Si el Gobierno quiere que los docentes se incorporen a la profesión y permanezcan en ella, es necesario introducir cambios en los salarios, las condiciones laborales y el apoyo a su salud mental y física.
Sin embargo, en el presente también hay medidas que el profesorado puede tomar por su cuenta para dar prioridad a su bienestar. Mi investigación se centra en cómo llevar un diario puede ser útil para el profesorado. Puede ofrecerles un espacio seguro para definir qué significa el bienestar para cada uno y explorar cómo se traduce en la práctica. Además, no hay razón para que esta práctica no pueda ser útil también para otras personas.
Escribir un diario a diario
Comencé este proyecto de investigación en 2018 y he trabajado con alrededor de 450 docentes.
Mis colegas y yo pedimos a los docentes que utilizaran a diario nuestro conjunto de herramientas para llevar un diario durante un período determinado. Según la fase del proyecto, podía ser durante tres meses, seis meses o un curso académico completo. El conjunto de herramientas que les proporcionamos amplía el diario más allá de la escritura e incluye diversas actividades creativas, desde hacer álbumes de recortes y guiones gráficos hasta grabar audio y elaborar listas de agradecimientos.
No pedimos a los docentes que compartieran con nosotros sus anotaciones en el diario. En cambio, exploramos el impacto que tenía llevar un diario en su bienestar mediante evaluaciones mensuales en línea sobre su bienestar, además de sesiones de grupos focales y encuestas en línea.
Descubrimos que llevar un diario mejora de forma constante los niveles de bienestar del profesorado. En las seis primeras fases del proyecto, el 70 % de nuestros participantes afirmó que el uso del conjunto de herramientas para llevar un diario había mejorado su bienestar; esta cifra aumentó al 74 % durante los confinamientos por la COVID-19.
Aunque llevar un diario podría parecer otra tarea más en las interminables listas de pendientes del profesorado, a la larga puede ahorrarles tiempo. Puede ayudarles a tener claro qué es importante y qué no lo es. Un docente dijo:
Creo que escribir un diario es algo positivo porque nos ayuda a procesar nuestros pensamientos y a vernos desde otra perspectiva. También creo que nos ayuda a entender qué es importante para nosotros. Nos permite detectar patrones en las dificultades cotidianas y centrarnos en encontrar soluciones.
Si los docentes logran descubrir en las páginas de un diario qué significa el bienestar para cada uno, pueden utilizarlo para orientarse en su vida personal y profesional. Es una oportunidad para que vean qué les funciona y qué no. Después pueden aprovechar esa perspectiva para hacer cambios en su propia vida, que podrían influir en lo que hacen dentro y fuera de la escuela.
A lo largo de los años, nuestros participantes han contado que el diario les ofrece un espacio para conocerse más a fondo y reconocer la importancia de dar prioridad a su propio bienestar. Una persona dijo:
La reflexión puede ayudar a ganar perspectiva y a comprender mejor los propios pensamientos. Me ayudó mucho a desconectar de los asuntos que me obsesionaban fuera del trabajo, cuando es muy importante desconectar para estar mejor preparado para afrontar el día siguiente.
Nuestra investigación también demuestra que un diario no tiene por qué consistir únicamente en escribir. Ampliar la práctica más allá de la escritura e incluir ejercicios creativos, como dibujar, puede contribuir a mejorar el bienestar y permitirnos divertirnos y dar rienda suelta a la creatividad.
Aunque no seas docente, puede que te resulte útil esta forma de llevar un diario. Aquí tienes un par de actividades sencillas y rápidas, extraídas de mi investigación, para empezar —o continuar— tu recorrido con el diario.
1. Define tu bienestar
Escribe con tus propias palabras qué significa para ti el bienestar. Puede ser útil recordar una ocasión en la que te sintieras especialmente feliz o a gusto y pensar qué fue, en concreto, lo que te hizo sentir así. Quizá estabas conectando con otras personas o sentías paz en la naturaleza. Definir el bienestar en nuestros propios términos resulta útil porque así tenemos algo concreto con lo que trabajar, algo único para nosotros y nuestras circunstancias.
2. Escribe (o dibuja) una receta para el bienestar
Si el bienestar fuera un pastel, ¿cuáles serían los ingredientes esenciales de tu bienestar cotidiano? Piensa en cada ingrediente como una actividad o estrategia concreta. Por ejemplo, uno de los ingredientes podría ser pasar tiempo con familiares y amigos.
Dibuja o enumera los ingredientes de tu pastel del bienestar para tener un recordatorio visual que puedas consultar a diario. No hace falta que sean caros ni que requieran mucho tiempo. Uno podría ser tan sencillo como beber suficiente agua a lo largo del día para mantenerte hidratado y alerta. Utilizar a diario algunos de tus ingredientes te ayudará a dar prioridad a ti mismo y a tus propias necesidades.
3. Comprende cómo descansas
Averigua qué significa descansar para ti. El descanso puede ser activo; por ejemplo, leer o hacer ejercicio puede contar como descanso porque utilizas el cerebro de otra manera.
Prueba a dibujar un arcoíris en el que cada color represente una actividad que utilizas para descansar. Este recordatorio visual te ayudará a no ver tu casa como una extensión de tu lugar de trabajo. En vez de preguntarte qué hacer al llegar a casa —lo que podría llevarte a abrir de nuevo el portátil o a darle vueltas a un problema laboral—, tendrás varias actividades que te ayudarán a desconectar del trabajo, descansar y recargar energías. Así podrás recuperar como propio el tiempo que pasas fuera del trabajo.



