La pandemia de COVID-19 desencadenó una crisis de salud mental entre las mujeres y los jóvenes de Japón.
En respuesta, el Gobierno japonés adoptó nuevas directrices de prevención del suicidio con mayor apoyo para las mujeres y los jóvenes.
Gracias a la educación y la tecnología, muchos esperan que más personas pidan ayuda antes de que sus problemas de salud mental empeoren.
La propagación de la COVID-19 privó a todo el mundo de sus rutinas habituales y dejó muchas secuelas. En particular, la prolongada pandemia tuvo un gran impacto en la salud mental de las mujeres y los jóvenes de Japón y alteró las tendencias de suicidio en el país.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos informó que la prevalencia de la depresión en Japón se duplicó hasta alcanzar el 17,3 % en 2020, frente al 7,9 % de 2013, mientras que el número de suicidios en Japón en 2020 aumentó por primera vez en 11 años. El número de suicidios de mujeres aumentó por segundo año consecutivo, y el número de suicidios entre estudiantes de primaria, secundaria básica y secundaria superior se ha mantenido alto desde que alcanzó un máximo histórico de 499 en 2020. En respuesta a ello, el Gobierno japonés adoptó nuevas directrices de prevención del suicidio con mayor apoyo para las mujeres y los jóvenes.
El grupo de expertos del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar señaló en su informe que las mujeres están atrapadas física y mentalmente, ya que la violencia de pareja durante la pandemia, el agotamiento por el cuidado de los hijos y de personas dependientes, y el impacto económico de los numerosos empleos a tiempo parcial se han agravado. También quedó claro que los niños y jóvenes que sentían que no podían ser ellos mismos en casa encontraron la vida aún más difícil porque pasaban más tiempo en el hogar debido al cierre de las escuelas. La fragmentación de sus vínculos en la escuela y en su comunidad los privó de un propósito en la vida y los dejó sin ningún lugar al que escapar.
Una baja tasa de uso de los servicios de asesoramiento
Aunque la prevalencia de la depresión en Europa y Estados Unidos es del 20 al 30 %, en Japón es extremadamente baja, de alrededor del 10 %, el país destaca entre los países desarrollados por su tasa de suicidio. Japón tiene una tasa de suicidio alta debido a las enfermedades mentales y una baja prevalencia de la depresión. Esto se debe a que, en Japón, el umbral para buscar atención médica cuando se atraviesan dificultades de salud mental es extremadamente alto para todas las enfermedades mentales, desde la ansiedad leve y los trastornos de adaptación hasta la depresión grave.
En Japón, solo el 6 % de las personas ha recurrido al asesoramiento psicológico por problemas de salud mental, frente al 52 % en Europa y Estados Unidos Muchas personas en Japón tienen la impresión de que no es fácil acceder a servicios de asesoramiento. ¿Por qué la gente va al médico si tiene fiebre, pero tiende a restar importancia a su estado de salud mental incluso en los días en que no puede levantarse de la cama porque se siente tan abatida?
El impacto de la presión social en la salud mental
Una de las razones de la escasa difusión del asesoramiento psicológico en Japón es la arraigada creencia de que soportar lo inaceptable es una virtud. Los japoneses son reacios a confiar sus dificultades mentales a las personas más cercanas y tratan de sobrellevar y superar sus enfermedades mentales.
En un país donde la presión social es fuerte y la cooperación de la sociedad suele prevalecer sobre el individuo, las personas se ven obligadas a reprimir sus pensamientos y sentimientos.
Esto ocurre cuando «vivir a tu manera», con ideas y argumentos distintos de los de quienes te rodean, va en contra de ser igual que los demás. Aunque esta presión propia de Japón tiene la ventaja de aumentar la cohesión del grupo, puede generar tal estrés que no se respete la diversidad y se deteriore la salud mental.
La educación es clave
La educación sobre alfabetización en salud mental lleva mucho tiempo ausente del plan de estudios escolar en Japón, y la mayoría de las personas no ha tenido la oportunidad de aprender específicamente cómo abordar los problemas de salud mental. Este año, por primera vez en unos 40 años, se ha añadido a las clases de salud y educación física de secundaria superior un curso sobre prevención y recuperación de las enfermedades mentales.
El objetivo es ayudar a los jóvenes a aprender sobre las enfermedades mentales, reconocerlas en sí mismos y en quienes los rodean, y desarrollar la capacidad de actuar para pedir ayuda en una etapa temprana cuando perciban que algo no va bien. Sin embargo, para proteger la mente de los niños, que experimenta grandes cambios a medida que crecen, es fundamental ofrecerles oportunidades de aprendizaje desde una edad más temprana, en la escuela primaria y la secundaria básica. También debemos recordar que es esencial mejorar los conocimientos y la comprensión del profesorado sobre los problemas de salud mental. La reforma educativa en las escuelas, donde los niños y jóvenes pasan la mayor parte de su vida, es clave.
La transformación digital contribuye a mejorar la salud mental
Una empresa emergente japonesa también está afrontando estos desafíos. La emol ayuda a los usuarios a afrontar sus emociones registrando sus sentimientos y conversando con un robot de inteligencia artificial. Ofrece apoyo emocional a quienes sienten miedo o tienen dificultades para abrirse con otras personas sobre sus sentimientos. Los resultados de estas conversaciones con el robot de inteligencia artificial quedan registrados, y los usuarios pueden consultar su estado de ánimo diario en un gráfico diseñado para ayudarlos a tranquilizarse observándose con objetividad. Se espera que el hecho de que este servicio pueda ser utilizado fácilmente por quienes dudan en acudir a una institución médica o recurrir a servicios de asesoramiento contribuya en gran medida a la detección y el tratamiento tempranos de las enfermedades mentales.
La propagación de la COVID-19 puso de relieve un problema complejo e interrelacionado de la sociedad japonesa que hasta ahora había pasado inadvertido. Es imperativo desentrañar, uno por uno, los factores que dificultan la vida de las mujeres e impiden que los jóvenes encuentren esperanza, y adoptar medidas al respecto.
El Consejo del Futuro Global sobre Salud Mental, una red de múltiples partes interesadas, tiene como objetivo promover la innovación en el ámbito de la salud mental y contribuir a resolver la crisis mundial de salud mental provocada por la pandemia.


