Huracán Ian: por qué evacuar no es tan sencillo para las personas mayores y por qué es crucial comprobar cómo están los vecinos mayores

A car underneath a house as a result of a hurricane.
Staying at a house that is in the path of a major hurricane can put lives at risk.Image: Unsplash/John Middelkoop
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  • Mientras el huracán Ian toca tierra en Florida, algunos residentes optarán por quedarse en sus hogares pese a las recomendaciones de evacuar.

  • A las personas mayores puede resultarles especialmente difícil abandonar sus hogares, quizá porque no están preparadas o por los riesgos para su salud.

  • Comprender y abordar las razones subyacentes por las que las personas mayores no evacúan puede ayudar a mejorar las respuestas ante futuros desastres.

Cuando comenzaron en Florida las evacuaciones obligatorias por el huracán Ian y se intensificaron las advertencias sobre vientos dañinos e inundaciones, llamé a mis padres mayores para saber cómo estaban.

Como investigador de desastres, mi preocupación por ellos ya era muy grande, aunque no se encontraban directamente en una zona de evacuación. Mi padre toma medicamentos que deben refrigerarse y administrarse con agujas especiales en un entorno estéril. Mi madre está en las primeras etapas de la demencia. Ninguno de los dos tiene ya la agilidad de antes.

Oí en sus voces la preocupación por su seguridad, por las necesidades de salud de mi padre y por lo que podría pasarle a su casa.

Mientras estaba sentado en casa, a cientos de millas de distancia, pensé en todas las razones por las que marcharse no siempre es una decisión clara.

Como en otros huracanes recientes, algunos residentes optarán por capear la tormenta en sus hogares pese a las recomendaciones de evacuar. Los riesgos pueden ser elevados: resguardarse en casa durante un huracán de gran intensidad, con lluvias que causan inundaciones, marejada ciclónica y vientos potentes, puede poner vidas en peligro. Los daños en los vecindarios tras la tormenta, incluidos los cortes de electricidad, también pueden ser peligrosos, y puede resultar difícil encontrar suministros.

Es fácil tachar de desinformadas a las personas que se quedan en la trayectoria de la tormenta, pero, para las personas mayores, evacuar también puede acarrear consecuencias. Los investigadores han descubierto que quizá las personas mayores no estén bien preparadas para hacer frente a los riesgos para la salud que surgen durante los desastres. Estar preparados tanto para evacuar como para quedarse también forma parte de ello.

Comprender y abordar las razones subyacentes por las que las personas mayores no evacúan puede ayudar a mejorar la respuesta ante desastres para esta población.

Evacuar puede ser caro

Para las personas mayores que viven con ingresos fijos, quizá no siempre sea posible asumir el costo de evacuar. Evacuar conlleva muchos gastos, algunos ocultos.

El transporte, la comida y el alojamiento pueden sumar rápidamente. Los refugios pueden resultar intimidantes.

los costos de varias evacuaciones pueden acumularse rápidamente.Image: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

En una encuesta que realizamos en 2020 a 2,256 personas mayores de todo Estados Unidos, descubrimos que aproximadamente 1 de cada 4 (24%) indicó que le resultaría difícil costear una estancia de una semana en otro lugar si fuera necesario. Y, con tantas tormentas tan frecuentes, los costos de varias evacuaciones pueden acumularse rápidamente.

Preocupación por el cuidado de enfermedades crónicas

Hasta el 60% de las personas mayores en Estados Unidos tienen más de una enfermedad crónica. La diabetes, las enfermedades renales e incluso el cáncer son ejemplos destacados de afecciones que requieren atención diaria para mantener un estado de salud óptimo.

Cuando nuestro equipo de investigación encuestó a personas mayores que utilizan equipos médicos esenciales que requieren electricidad, solo el 25% tenía una fuente de energía alternativa para esos equipos.

Además, los tanques de oxígeno, las máquinas de diálisis domiciliaria, la quimioterapia y los estrictos regímenes alimentarios y de medicación pueden formar parte de rutinas diarias que salvan vidas. Sin estos equipos, la salud puede deteriorarse, lo que puede tener efectos duraderos en la salud.

Personas mayores descansan en el refugio de un convento tras ser evacuadas.Image: REUTERS/Claudia Daut

Es posible que las personas mayores duden en interrumpir estas rutinas de cuidado o se preocupen por estar lejos de equipos importantes que no son portátiles.

Problemas de movilidad

La dificultad para desplazarse, la pérdida del equilibrio y la inestabilidad son cambios comunes que se producen con el envejecimiento. El riesgo de caerse o sufrir lesiones al moverse más de lo habitual durante los preparativos para la tormenta supone un desafío considerable.

Para las personas mayores con movilidad limitada, las dificultades de prepararse para evacuar y luego salir de sus hogares y trasladarse a un entorno abarrotado y caótico pueden ser un importante factor disuasorio.

Aislamiento social

El aislamiento social también es un problema bien documentado entre las personas mayores. Quienes viven solas, cuidan de seres queridos o no hablan inglés corren un riesgo especial. Es posible que estas personas carezcan de información y recursos para evacuar.

Por eso, las directrices de planificación de evacuaciones recomiendan comprobar cómo están los vecinos para ver si necesitan ayuda. En algunas zonas también hay programas, gestionados por gobiernos o grupos comunitarios, para ayudar a las personas mayores a evacuar.

Confiar en las experiencias pasadas

Muchas personas mayores han optado por quedarse en casa durante décadas de fuertes tormentas y huracanes. Puede que el huracán Ian no parezca distinto, pero lo es.

La costa del golfo, cerca de Tampa, no ha sufrido el impacto directo de un huracán en más de 100 años. La tendencia a subestimar la gravedad de un desastre y sus posibles efectos se denomina sesgo de normalidad. La idea de que «si no ha ocurrido antes, ¿por qué habría de ocurrir ahora?» hace que muchas personas se queden en casa en lugar de evacuar.

La costa del golfo, cerca de Tampa, no ha sufrido el impacto directo de un huracán en más de 100 años.Image: Pexels/WeStarMoney

La fiscal general de Florida, Ashley Moody, dijo a los periodistas: «Este podría ser el huracán que todos temíamos» en la zona de la bahía de Tampa. Tiene razón en estar asustada.

Se prevé que el huracán Ian cause enormes daños al acercarse a la costa de Florida, y casi con toda seguridad tendrá efectos a largo plazo para muchos de sus residentes mayores. Ahora más que nunca, es necesario construir comunidades solidarias que ayuden a las personas mayores a prepararse para los desastres y a desarrollar resiliencia frente a ellos.

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