Cómo la televisión ha sacado a la luz los problemas de salud mental y ha contribuido a desterrar el estigma

An Afghan waiter watches the Indian family series called 'Saas Bhi Kabhi Bahu Thi' at a resturant in Kabul, Afghanistan May 25, 2006.
The popularity of some Netflix and Tencent series makes them significant tools in the fight against prejudice.Image: REUTERS/Ahmad Masood
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Es probable que conozcas a alguien con depresión; afecta a unos 300 millones de personas en todo el mundo, y el suicidio es la segunda causa principal de muerte entre los adolescentes de muchos países occidentales y asiáticos. Pero también es muy probable que tengas un amigo o familiar que esté sufriendo en silencio y oculte su enfermedad debido al estigma que rodea a las enfermedades mentales.

¿Y si algo tan sencillo como una telenovela o una popular serie de Netflix pudiera ayudar a informar al público sobre la depresión, reducir el estigma que rodea a la enfermedad y hacer que más personas recibieran tratamiento?

Aunque quizá sea fácil pasar de largo con el mando a distancia ante un anuncio o documental centrado en la salud mental, es menos probable que ignores los mensajes de tus series de televisión favoritas.

En las series que se ven día tras día o semana tras semana —como las de Netflix, Tencent Video o la BBC—, la gente tiende a empezar a identificarse con los personajes. Esa familiaridad brinda la oportunidad de lograr un mayor impacto emocional. De hecho, la psicología social nos ha enseñado, a partir del efecto de atracción por similitud, que los personajes más parecidos a nosotros son aquellos que más probablemente nos atraigan y con los que, por tanto, nos identifiquemos y de quienes aprendamos.

En 1975, el guionista mexicano de televisión Miguel Sabido, pionero de la educación a través del entretenimiento, creó la telenovela Ven Conmigo (Ven conmigo), cuya trama giraba en torno a adultos matriculados en un curso de alfabetización. Posteriormente, la matrícula en programas de este tipo se multiplicó por nueve. De manera similar, varios episodios de una popular telenovela de Tanzania provocaron cambios mensurables en las creencias y actitudes sobre la transmisión del VIH, el sexo seguro y la planificación familiar. Y un programa indio, Hum Log, abordó cuestiones sociales como el empoderamiento de las mujeres, la dote y el alcoholismo, y ofreció a los espectadores información sobre cómo obtener ayuda en clínicas locales.

¿Podría una telenovela o una popular serie de Netflix cambiar el estigma asociado a la depresión?

La buena noticia es que los personajes con enfermedades mentales están pasando de la periferia al centro de las tramas televisivas. Por ejemplo, la serie estadounidense de espionaje Homeland recibió elogios por su retrato empático del trastorno bipolar en su protagonista, la agente de inteligencia Carrie Mathison, pero aderezó la trama mostrando que ella podía agudizar su intuición al dejar de tomar su medicación.

Para tratar el tema con rigor y, al mismo tiempo, entretener, se necesita un equipo de producción motivado por las razones adecuadas. Un nuevo programa australiano de telerrealidad, How Mad Are You, muestra lo sorprendentemente delgada que es la línea entre gozar de buena salud y tener una enfermedad mental, y demuestra que los programas sobre este tema pueden ser realistas y entretenidos.

Al estigma de las enfermedades mentales se lo ha llamado el último gran estigma del siglo XX. Los programas que las retratan de manera rigurosa y sensible tienen un gran poder para cambiar las percepciones sociales. Y eso vale tanto como cualquier Emmy u Óscar.

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