¿Cómo podemos reducir la carga mental que la pandemia impone a las madres?

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The mental load is a combination of cognitive and emotional labour.Image: Unsplash/engin akyurt
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  • La pandemia ha puesto de relieve la división del trabajo doméstico.

  • La COVID-19 también ha aumentado la carga mental, que incluye trabajo cognitivo y emocional.

  • Aquí, los expertos proponen formas de reducir la carga mental, como trabajar como unidad familiar y hacer más visibles las dificultades para los demás.

La pandemia de COVID ha convertido en un asunto muy público la cuestión, antes muy privada, de la división del trabajo doméstico: la forma en que se reparten las tareas del hogar y el cuidado de los hijos.

Durante los confinamientos, la carga de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos aumentó considerablemente para hombres y mujeres de parejas heterosexuales y parejas del mismo sexo tanto en Australia como en otros lugares.

De la noche a la mañana, los hogares se convirtieron en oficinas, centros de cuidado infantil y escuelas improvisadas, y fueron sobre todo las madres quienes asumieron estas funciones docentes y de cuidado, a costa de sus niveles de ansiedad y horas de sueño.

Aunque la pandemia agravó las exigencias físicas del cuidado —las tareas domésticas y el cuidado de los hijos—, también intensificó otra parte del trabajo que mantiene en marcha los hogares y las familias: la carga mental.

¿Qué es la carga mental?

En los últimos dos años se ha escrito mucho sobre la carga mental, y muchos la confunden con el trabajo doméstico —limpiar y cocinar o cuidar de los hijos— o con las tareas de planificación relacionadas con su cuidado. Pero la carga mental es mucho más que eso.

En nuestra investigación, publicada recientemente, definimos la carga mental como la combinación de dos tipos de trabajo o labor: trabajo cognitivo y trabajo emocional.

La carga mental es mucho más que planificar.Image: Vitolda Klein/Unsplash

El aspecto cognitivo de la carga mental comprende la programación, la planificación y la organización necesarias para que las familias funcionen sin problemas. Este tipo de trabajo abarca desde organizar una cita para que los niños jueguen hasta planificar la cena.

Sostenemos que este trabajo cognitivo se convierte en una carga o en carga mental cuando incorpora un componente emocional, por ejemplo, cuando estas tareas van acompañadas de preocupación o estrés.

Algunas personas han descrito hacer listas como carga mental, pero hacer listas no siempre es estresante ni emocional y, algo importante, tiene un principio y un final definidos.

Pero cuando tareas cognitivas como hacer listas adquieren un componente emocional —por ejemplo, preocuparse por si a la abuela le gustará su regalo, sentir ansiedad por cómo se llevarán los familiares durante las comidas festivas y estresarse por llenar las medias navideñas mientras se termina el trabajo—, entonces se convierten en carga mental.

¿Cómo funciona la carga mental?

Sostenemos que la carga mental opera de tres maneras en las familias y las sociedades.

La carga mental puede realizarse en cualquier lugar y en cualquier momento.Image: Aviv Rachmadian/Unsplash

En primer lugar, es invisible: es un tipo de trabajo que se realiza internamente. A diferencia de las tareas domésticas o del cuidado de los hijos, no se ve y, por tanto, es difícil de reconocer.

En segundo lugar, la carga mental no tiene límites. Como es invisible, puede realizarse en cualquier lugar y en cualquier momento.

La socióloga estadounidense Arlie Hochschild llamó «segundo turno» al trabajo doméstico que realizan las mujeres después de su jornada laboral, pero la carga mental no tiene turnos: puede asumirse antes, durante y después del trabajo, o incluso en el tiempo que debería dedicarse a dormir.

Por último, la carga mental es persistente, es decir, nunca termina. A diferencia de tareas domésticas como cocinar o limpiar, pensar en los familiares y cuidar de ellos nunca acaba; por eso la carga mental puede ser tan pesada y la abuela sigue recordándote que te lleves una chaqueta.

¿Cómo podemos reducir la carga mental en 2022 y en adelante?

Las personas y la sociedad pueden hacer varias cosas para reducir la carga mental.

1) Hacer más visible la carga mental cuantificándola

No contamos con una medida sólida, estandarizada y representativa a escala nacional de la carga mental. Esto significa que, a diferencia de lo que ocurre con las tareas domésticas y el cuidado de los hijos, desconocemos su magnitud y sus consecuencias para la población australiana.

Informes recientes sobre las tareas domésticas muestran que las mujeres realizan 21 horas más de trabajo no remunerado que los hombres. También pueden pasar la mayor parte del día pensando en sus familias, haciendo planes y preocupándose por ellas.

Sin embargo, no tenemos una medida de este trabajo y, algo importante, tampoco sabemos cómo asumen los hombres la carga mental.

Cuantificar y registrar cuánto tiempo dedicamos a la carga mental y cómo se reparte entre las parejas ayudará a sentar las bases del cambio.

2) Reconocer el impacto en las mujeres

La pandemia ha dejado a los trabajadores agotados, estresados y abrumados por la intensidad de compaginar el trabajo, la educación de los hijos en casa y las exigencias de cuidados a tiempo completo mientras permanecían aislados en sus hogares.

No es de extrañar que la pandemia haya expulsado a las madres del empleo.

El impacto mental de la COVID-19 en las mujeres en comparación con los hombres.Image: KFF

Las madres están agotadas no solo por las exigencias físicas del trabajo y la familia, sino también por la labor cognitiva de mantenerlo todo en pie en el trabajo mientras se preocupan por poner en peligro el futuro educativo de sus hijos al mantenerlos en casa, solos y pegados a las pantallas.

La carga mental, esa voz interna incesante que nos acosa, merma el bienestar y tiene graves consecuencias para la productividad económica y el cansancio.

La carga mental es una emergencia sanitaria nacional que los lugares de trabajo y los gobiernos deben tomar en serio.

La carga mental afecta a la salud y la productividad de las mujeres.Image: Annie Spratt/Unsplash

3) Ayudar mejor a las familias a conciliar las exigencias del trabajo y la vida familiar

Tanto las organizaciones como los gobiernos deben mejorar su ayuda a las familias para que puedan combinar sus responsabilidades laborales y de cuidado. La carga mental sobrecarga a las mujeres (y a algunos hombres), sobre todo en el trabajo, cuando piensan en las necesidades de sus hijos y se preocupan por ellas.

Los lugares de trabajo deben mejorar el apoyo a las familias para reducir la carga mental. Esto puede implicar más posibilidades de trabajar a distancia o programas concretos para ayudar a los trabajadores a gestionar la carga mental. También es probable que esto mejore su productividad.

Al mismo tiempo, los gobiernos deben proporcionar mejores servicios e infraestructuras de cuidado para apoyar a las familias; por ejemplo, más servicios de cuidado infantil asequibles y universales, apoyo para los desplazamientos de los niños hacia y desde la escuela y mejores servicios de atención a las personas mayores. Esto reducirá la preocupación de los trabajadores por las vivencias de sus seres queridos mientras realizan un trabajo remunerado.

En última instancia, la carga mental es un problema de salud mental y las empresas y los gobiernos deben tratarla como tal. Así se aliviará a las familias, y en particular a las madres, de tener que gestionar solas la carga mental.

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