Cómo la filantropía podría contribuir a una mejor atención a la salud mental

A man handing a woman a paper heart
Mental ill-health has increased during the pandemic, and yet only 2% of global funding is spent on mental health care.
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  • Los problemas de salud mental han aumentado durante la pandemia de COVID-19, y sin embargo la financiación de la atención a la salud mental sigue siendo extremadamente baja.

  • La filantropía puede desempeñar un papel en la financiación de una mejor atención en este ámbito, y los filántropos más jóvenes, en particular, lo consideran una prioridad.

  • El deterioro de la salud mental es el asunto en el que las generaciones mayores y jóvenes más discrepan en el Informe de este año sobre Riesgos Globales.

Los problemas de salud mental afectan a una de cada cuatro personas, y alrededor del 20 % de los niños y adolescentes del mundo. Asimismo, han aumentado durante la pandemia, agravado por el hecho de ser la parte más afectada de los sistemas de salud de todo el mundo. Sin embargo, la financiación de la atención a la salud mental sigue siendo extremadamente baja: alrededor del 2 % de la financiación sanitaria mundial y actualmente solo el 0,5 % de las donaciones filantrópicas destinadas a la salud.

La Organización Mundial de la Salud estima que, de los 1.000 millones de personas en todo el mundo que actualmente padecen problemas de salud mental, más del 80 % carecen de cualquier forma de atención de calidad y asequible. Los países gastan de media menos del 2 % de sus presupuestos sanitarios en salud mental. La financiación internacional para la atención a la salud mental en todo el mundo en 2019 ascendió a un total de solo 160 millones de dólares.

Los ministros de Sanidad del G7 señalaron recientemente el impacto que la pandemia mundial de COVID-19 ha tenido en la salud mental. Sin embargo, aún no se ha anunciado ninguna nueva iniciativa de financiación para garantizar que la atención a la salud mental forme una parte esencial de nuestra recuperación mundial. Seguir invirtiendo por debajo de lo necesario en salud mental conlleva riesgos para la salud mundial, así como costosos efectos colaterales para el desarrollo social y económico. Esto es especialmente significativo dado que el 81 % de las personas afectadas por una mala salud mental viven en países de ingresos bajos y medianos.

Están empezando a surgir nuevas coaliciones en respuesta a la crisis mundial de salud mental. La Asamblea Mundial de la Salud reunió recientemente a 194 países para aprobar un Plan de Acción Integral sobre Salud Mental actualizado para impulsar la acción mundial en torno a objetivos e indicadores comunes. En la industria del entretenimiento, la Coalición por la Narrativa de la Salud Mental tiene como objetivo cambiar la narrativa sobre la salud mental en los medios de comunicación, y reúne a MTV, NBCUniversal, Amazon Studios, Nickelodeon, Paramount Pictures, Walt Disney Company y otras entidades. Un buen número de empresas también se han movilizado para reforzar el apoyo en salud mental que ofrecen a sus empleados y clientes.

Pese a la creciente necesidad, la financiación de la atención a la salud mental sigue siendo extremadamente bajaImage: Donor Financing of Global Mental Health, F. J. Charlson, J. Dieleman, L. Singh, H. A. Whiteford

¿Cómo puede ayudar la filantropía?

La capacidad de los filántropos para asumir riesgos y actuar con rapidez y flexibilidad los sitúa en una posición idónea para impulsar el cambio en la atención a la salud mental. Recientemente, NM Impact, United for Global Mental Health y Arabella Advisors presentaron un informe sobre la financiación filantrópica de la atención a la salud mental, basado en encuestas y entrevistas en profundidad con filántropos.

El informe puso de relieve las formas en que los filántropos pueden superar los obstáculos tradicionales a la donación para la salud mental, con especial atención a cómo apoyar a quienes trabajan para atender la importante necesidad existente en los países de ingresos bajos y medios. Esto implica centrarse en fortalecer las capacidades del sector de la salud mental; colaborar con organismos públicos e innovadores del sector privado; y ampliar soluciones basadas en la evidencia.

También demostró que la colaboración entre filántropos sigue siendo difícil, en gran medida por la falta de transparencia en torno al dinero filantrópico. Esto, a su vez, dificulta que los filántropos impulsen el cambio sistémico que, en última instancia, se necesita en los servicios de atención a la salud mental.

Cambio generacional

La investigación también reveló que la atención a la salud mental es una oportunidad que resuena especialmente con los filántropos más jóvenes. En el futuro, a medida que esta «próxima generación» empiece a ejercer un mayor control sobre las finanzas familiares, es posible que se canalice más financiación hacia este ámbito.

Este enfoque generacional sobre la salud mental en la filantropía refleja la brecha surgida en el Informe sobre Riesgos Globales de este año del Foro Económico Mundial, en el que el «deterioro de la salud mental» fue citado por la Comunidad de Shapers (líderes más jóvenes, en su mayoría en sus veintes) como un punto ciego importante para los responsables de decisiones globales. Mientras que la Comunidad de Shapers situó el deterioro de la salud mental entre los cinco primeros de 35 riesgos globales por su posible impacto negativo en el mundo, los encuestados de todas las edades lo situaron entre los cinco últimos de 35. Estadísticamente, la salud mental fue el riesgo global en el que las generaciones más discreparon.

Hemos visto cómo la generación más joven presiona cada vez más a la generación mayor en materia de cambio climático. ¿Será la salud mental el próximo riesgo global en el que los jóvenes exijan una mejor respuesta?

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