Llorar una vez por semana es el secreto de una vida sin estrés

Wakana Kumagai, 7, and her mother Yoshiko cry as they visit the spot where their house, which was washed away by the March 11, 2011 tsunami, used to stand in Higashimatsushima, Miyagi prefecture March 11, 2012, to mark the first anniversary of an earthquake and tsunami that killed thousands and set off a nuclear crisis. Kumagai's father Kazuyuki called his wife Yoshiko just after the March 11, 2011 earthquake to tell her to take the children to Omagari elementary school which was serving as a shelter. He was found near the shelter four days after the tsunami, Yoshiko said. REUTERS/Toru Hanai (JAPAN - Tags: ANNIVERSARY DISASTER) - GM1E83B19S901
Japan is actively encouraging its schoolchildren and workforce to reap the mental health benefits that shedding tears bring.Image: REUTERS/Toru Hanai
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Si alguna vez has visto una buena película lacrimógena y te has sentido extrañamente más feliz después, conocerás el poder de un buen llanto.

Ahora parece que Japón está animando activamente a sus escolares y a su fuerza laboral a aprovechar los beneficios para la salud mental que conlleva derramar unas cuantas lágrimas.

Image: Ipsos/Statista

El antiguo profesor de instituto y autoproclamado «namida sensei» (profesor de lágrimas) Hidefumi Yoshida lleva casi seis años impartiendo conferencias sobre la importancia de llorar en empresas y centros educativos.

Le dijo al Japan Times: «El acto de llorar es más eficaz que reír o dormir para reducir el estrés. Si lloras una vez por semana, puedes vivir una vida sin estrés».

En 2014, Yoshida se unió a Hideho Arita, profesor emérito de la Facultad de Medicina de la Universidad Toho, y a otros para dar a conocer cómo llorar puede reducir el estrés. Cuando Japón implantó en 2015 los controles obligatorios del estrés laboral para las empresas con más de 50 empleados, recibieron una avalancha de invitaciones para hablar con los empleados sobre el poder de llorar.

Salud mental mundial

Image: Agencia Nacional de Policía (Japón)/Statista

Japón, como muchos otros países, solo ha empezado recientemente a abordar abiertamente los problemas de salud mental que sufren algunas personas. Hasta finales de los 1990finales de los 1990, la depresión no era un término de uso generalizado fuera de la profesión psiquiátrica.

Pero el estigma persiste. En un estudio de 2016 de la London School of Economics realizado en ocho países, los empleados de Japón eran los menos propensos a informar a sus empleadores sobre la depresión, seguidos de los estadounidenses. El exceso de trabajo es un problema tan grande que los japoneses inventaron una palabra —karoshi— para designar las muertes causadas por el exceso de trabajo.

Aunque Japón es conocido por tener una de las tasas de suicidio más altas del mundo desarrollado, las cifras han descendido más de un tercio (38 %) desde su máximo en 2003, hasta 21 321 casos en 2017. Con 16,6 por cada 100 000 habitantes, sigue siendo demasiado alta: entre los países del G20, Japón tiene la tercera tasa de suicidio más alta, por detrás de Corea del Sur (25,8) y Rusia (19,3).

Más del 90 % de quienes intentan suicidarse padecen depresión. Según las cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicadas con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, en octubre, la mitad de todas las enfermedades mentales comienzan antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. El suicidio es la segunda causa más común de muerte entre los jóvenes de 15 a 29 años.

En su Plan de Acción sobre Salud Mental 2013-2020, la OMS informó de que la depresión se encuentra entre las mayores causas individuales de discapacidad en todo el mundo y representa el 4,3 % de la carga mundial de enfermedad.

El impacto económico es enorme. El estudio de la LSE estima que la depresión cuesta colectivamente a Brasil, Canadá, China, Japón, Corea, México, Sudáfrica y Estados Unidos más de 246 000 millones de dólares al año. Solo en Japón, esta cifra asciende a 14 000 millones de dólares en productividad perdida debido a empleados que se ausentan por enfermedad o que son improductivos cuando acuden al trabajo.

La brecha mundial entre la necesidad de tratamiento y la oferta sigue siendo amplia. El gasto anual en salud mental es inferior a 2 dólares por persona, y a 0,25 dólares en los países de bajos ingresos.

En los países de ingresos altos, entre el 35 y el 50 % de las personas no recibieron tratamiento para trastornos mentales graves, cifra que aumenta a entre el 76 y el 85 % en los países de ingresos bajos y medianos.

Cómo ayuda llorar

Image: StockSnap/Milada Vigerova

En un estudio realizado en 30 países, la mayoría de los encuestados admitió sentirse mejor después de derramar lágrimas, mientras que más del 70 % de los profesionales clínicos anima activamente a sus pacientes a llorar.

El cuerpo produce tres tipos de lágrimas: reflejas, que eliminan irritantes; basales, que mantienen húmedos nuestros ojos; y emocionales, que, según algunos estudios, tienen ciertos beneficios para la salud.

A principios de los años 1980, el Dr. William Frey, del Ramsey Medical Center de Minneápolis, llevó a cabo algunas de las primeras investigaciones sobre por qué los seres humanos lloran y descubrió que las lágrimas emocionales —o «lagrimeo psicógeno», como él lo llamó— contienen hormonas del estrés que se eliminan cuando lloramos.

Le dijo al New York Times: ''Llorar es un proceso exocrino... en el que una sustancia sale del cuerpo. Otros procesos exocrinos, como exhalar, orinar, defecar y sudar, liberan sustancias tóxicas del cuerpo. Hay toda la razón para pensar que llorar hace lo mismo, liberando sustancias químicas que el cuerpo produce en respuesta al estrés.''

También existen pruebas de que llorar ralentiza la respiración, lo que ayuda a relajarse, y estimula la producción de endorfinas que generan bienestar.

Junko Umihara, profesora de la Escuela de Medicina de Nippon, dijo al Japan Times: «Llorar es un acto de autodefensa frente al estrés acumulado».

El Dr. Frey afirmó que impedirnos llorar porque lo consideramos una señal de debilidad podría, en realidad, aumentar nuestras probabilidades de sufrir problemas de salud mental.

''En nuestra sociedad, a los hombres en particular se les desalienta a llorar. Si llorar reduce el efecto del estrés, al suprimir las lágrimas podríamos estar aumentando nuestra susceptibilidad a los trastornos relacionados con el estrés.''

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