Con el mundo inmerso en una crisis de salud mental, se pone cada vez más énfasis en comprender y abordar la interrelación entre el trabajo y el bienestar mental.
Muchos líderes empresariales reconocen ahora que tienen la responsabilidad de apoyar la salud mental de sus empleados y trabajan conjuntamente para identificar problemas comunes y compartir soluciones.
Un creciente volumen de investigaciones puede orientar su respuesta, incluido un nuevo informe de la Global Business Collaboration for Better Workplace Mental Health.
El mundo lidia con una crisis mundial de salud mental que muestra pocos signos de remitir: la pandemia de COVID-19, el aumento del coste de la vida y los crecientes desafíos globales agravan los problemas preexistentes y aumentan la incertidumbre para muchas personas.
Aproximadamente el 15 % de la población mundial en edad de trabajar padece una enfermedad mental, según la Organización Mundial de la Salud, lo que afecta no solo a la vida individual y a las relaciones, sino también al mundo laboral. La depresión y la ansiedad cuestan a la economía mundial aproximadamente 1 billón de dólares –o 12 000 millones de días de trabajo perdidos– cada año. Una investigación reciente de Deloitte también muestra que la Generación Z y los millennials, que constituyen la gran mayoría de la población activa, se ven especialmente afectados: el 40 % de la Generación Z y el 35 % de los millennials se sienten estresados o ansiosos todo o la mayor parte del tiempo, y casi la mitad sufre agotamiento laboral.
El imperativo empresarial de actuar en materia de salud mental
Estas cifras exigen una acción urgente. Plantean a los empleadores de todos los tamaños y sectores el imperativo de comprender mejor las interacciones entre el trabajo y la salud mental, en cuanto a cómo el trabajo puede proteger o socavar el bienestar y cómo los desafíos de salud mental afectan al rendimiento y las actitudes de las personas en el lugar de trabajo.
Un buen trabajo y una buena salud van de la mano. De hecho, la evidencia muestra que el empleo puede mejorar los resultados en salud mental en mayor medida que la atención psiquiátrica. Dado que el trabajo es tan central en la vida de las personas y en su sentido de identidad, las empresas tienen la responsabilidad de proporcionar entornos laborales que permitan a las generaciones actuales y futuras de empleados prosperar y adaptarse a un mundo en rápida transformación.
Colaborar para una respuesta más eficaz
Ante un desafío de esta magnitud, no cabe esperar que ninguna empresa o líder individual encuentre por sí solo las respuestas. Por ello, organizaciones de distintos sectores y regiones se están uniendo en diversas iniciativas de colaboración para comprender mejor los problemas, compartir las mejores prácticas y encontrar soluciones comunes.
La Iniciativa de Plantillas Saludables del Foro Económico Mundial reúne a más de 50 organizaciones mundiales de los sectores público y privado, del ámbito académico y de la sociedad civil que trabajan por mejorar la salud física y mental de los empleados, sus familias y sus comunidades. La iniciativa tiene como objetivo dar visibilidad a las mejores prácticas, las mediciones pertinentes y el caso empresarial para invertir en iniciativas de salud mental en el lugar de trabajo.
De manera similar, la Global Business Collaboration for Better Workplace Mental Health (GBC) se lanzó en Davos en 2021 para crear una plataforma de colaboración entre empresas, expertos en salud mental y socios estratégicos, entre ellos el Foro Económico Mundial. En los tres años de la campaña, la GBC ha involucrado a 175 empresas en 62 países, cuyos máximos directivos han firmado su Compromiso de Liderazgo y se han comprometido a dar prioridad a la salud mental en el lugar de trabajo mediante seis acciones clave.
La importancia de la toma de decisiones basada en datos
La culminación de la campaña GBC es la publicación de una investigación en profundidad, basada en las respuestas de 12 000 trabajadores en 12 países, incluidos varios mercados del Sur Global con datos previos limitados sobre salud mental en el lugar de trabajo. El informe resultante, The Global Picture: Mental Health in the Workplace ofrece una imagen detallada de los desafíos de salud mental de los empleados, sus factores impulsores relacionados con el trabajo y los efectos que tienen en las personas en el lugar de trabajo. Es importante destacar que también identifica medidas que los empleadores pueden adoptar para proteger y apoyar el bienestar mental de su plantilla.
Las cifras son preocupantes. Más de la mitad de los encuestados afirman estar experimentando, o haber experimentado, desafíos de salud mental, proporción que alcanza el 65 % entre la Generación Z. Entre quienes se ven afectados, una tercera parte ha sido menos productiva o ha considerado abandonar su puesto de trabajo. En general, solo el 56 % de los encuestados cree que apoyar la salud mental de los empleados es una prioridad alta para su empleador. Además, la mitad de quienes han compartido desafíos de salud mental con su responsable directo afirman haber sido discriminados como consecuencia.

Sin embargo, el informe también muestra que muchos indicadores mejoran de forma notable cuando los responsables de las organizaciones hablan abiertamente sobre salud mental o cuando los responsables directos están capacitados para mantener conversaciones de apoyo. Esto demuestra el impacto que los empleadores pueden tener cuando convierten el apoyo al bienestar en una prioridad estratégica e indica las acciones más eficaces que los líderes pueden emprender para eliminar el estigma de la salud mental en el lugar de trabajo.
Construir lugares de trabajo y sociedades resilientes
Creemos que conocimientos como estos, así como una mayor colaboración entre sectores y regiones, son fundamentales para convertir un desafío que define una época en una oportunidad generacional. Basándose en datos cada vez más detallados y guiadas por conversaciones abiertas sobre las mejores prácticas, las acciones que las empresas emprendan hoy allanarán el camino para construir lugares de trabajo resilientes y adaptables, y impulsarán un cambio social aún más amplio mediante efectos positivos en las familias y comunidades de los trabajadores.
Gracias a su potencial de colaboración y a una acción basada en la información, las empresas deben liderar el camino para revertir la tendencia de la crisis de salud mental. Pero esta no es una carrera que vayan a ganar las organizaciones por separado, sino un camino del que todos nos beneficiaremos si lo recorremos juntos.



