La ciencia detrás de la procrastinación

Procrastination is an irrational form of delay that can have negative consequences.
Procrastination is an irrational form of delay that can have negative consequences.Image: Unsplash/nublson
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  • La procrastinación es una forma universal e irracional de dilación que puede tener consecuencias negativas, como el estrés y la ansiedad.

  • Está relacionada con sesgos cognitivos, entre ellos el sesgo del presente, es decir, la tendencia a priorizar el placer inmediato frente a las consecuencias futuras, explica una académica británica.

  • Los rasgos de personalidad y los factores ambientales también pueden influir en la procrastinación, pero no es un rasgo de pereza, como suele etiquetarse, afirma.

  • Sin embargo, si llega a convertirse en un problema, puede ayudar dividir las tareas en partes más pequeñas y establecer recompensas después de cada paso.

¿Estás procrastinando? Yo sí. Llevo varios días postergando la redacción de este artículo, aunque sabía que tenía una fecha límite. He pasado el tiempo en redes sociales y me he metido de lleno en una espiral de búsqueda de casas en Rightmove, aunque no necesito una casa nueva.

También he vuelto a ver el vídeo Inside the Mind of a Master Procrastinator, de Tim Urban, una de las mejores charlas TED que he visto. Me resultó especialmente reconfortante saber que incluso las palomas procrastinan.

La procrastinación es una forma interesante de dilación que resulta irracional en el sentido de que la practicamos a pesar de saber que puede tener consecuencias negativas. Estas pueden ir desde multas o recargos por una factura atrasada hasta una nota más baja e incluso el abandono de los estudios en el ámbito académico. Soy consciente, en algún nivel subconsciente, de que si retraso la redacción del borrador de mi libro, me costará estrés tener que terminarlo en mucho menos tiempo.

Si la procrastinación provoca estrés y ansiedad, ¿por qué la mayoría de nosotros seguimos siendo propensos a ella? Según muestran las investigaciones, está relacionada con varios sesgos cognitivos.

Sesgo del presente

Los investigadores han definido la procrastinación como el “sesgo del presente en las preferencias, por el que los agentes posponen la realización de tareas desagradables que ellos mismos desearían haber hecho antes”. El sesgo del presente (o “descuento hiperbólico”) es la tendencia, al considerar un intercambio entre dos momentos futuros, a dar más importancia al que ocurre antes.

Por ejemplo, podemos desatender las consecuencias futuras de una acción. Esto se manifiesta cuando cedo a la tentación y me como otra galleta de chocolate, aunque sé que debo reducir el azúcar. Mi fuerza de voluntad no puede frenar este sesgo inherente, en el que me centro en el placer inmediato.

Psicológicamente, percibimos el impacto de un suceso o el valor de una recompensa como menor si está más alejado en el futuro. Esto significa que consideramos un resultado deseado en el futuro como menos valioso que uno en el presente. Esto también puede provocar una desconexión con nuestro yo futuro, en la que percibimos las consecuencias positivas de completar una tarea con éxito como si le ocurrieran a otra persona, y no a una versión futura de nosotros mismos.

Cuando procrastinamos, elegimos una actividad positiva en el presente (como ver vídeos de gatos o socializar) en lugar de una consecuencia positiva posterior, como la satisfacción de completar una tarea o obtener una buena calificación en un trabajo. Normalmente, esto también implica pensar al mismo tiempo en la consecuencia negativa de procrastinar. Esta es también la razón por la que la gente puede posponer el ahorro para la jubilación.

En un estudio, cuando a un grupo de estudiantes se les ofrecieron dos opciones (US$150 (£122) ahora o US$200 dentro de seis meses) una mayoría significativa eligió los US$150 que se les ofrecían en el presente. Y cuando se les dio a elegir entre US$50 ahora y US$100 dentro de un año, muchos optaron por los US$50 inmediatos. Nuestra preferencia por las cosas y nuestras decisiones puede distorsionarse por nuestra distancia temporal relativa respecto a estas opciones.

Estamos programados para elegir una ganancia menor hoy antes que una ganancia mayor mañana. Dicho esto, todos nos diferenciamos en nuestra capacidad para resistir este impulso: algunas personas están más sesgadas hacia el futuro o hacia el pasado.

Sesgo del statu quo

Como he mostrado en mi libro Sway, otro sesgo cognitivo que probablemente entra en juego es el sesgo del statu quo. Nuestro cerebro es perezoso y queremos evitar la carga cognitiva en la medida de lo posible. Por eso estamos programados para evitar tareas que nos obligan a cambiar de mentalidad o que generan una carga cognitiva; preferimos mantener el estado mental relajado en el que estamos en este momento antes que emprender algo nuevo y agotador.

Esencialmente, nos hace resistentes al cambio, ya que tememos arrepentirnos de tomar decisiones activamente (cuando no hacer nada también es una “elección”). El sesgo del statu quo puede, por ejemplo, dar lugar al “sesgo de aversión a la pérdida”, que nos impulsa a centrarnos en no perder. Ante la duda, esencialmente nos decimos que no hagamos nada.

Es probable que las pérdidas sean casi el doble de perjudiciales desde el punto de vista psicológico que beneficiosas las ganancias. En otras palabras, la mayoría de las personas sienten el doble de dolor psicológico por perder US$100 (£82) que placer por ganar US$100. Este sesgo hace que las personas se muestren reacias a asumir riesgos al desprenderse de lo que poseen a cambio de algo que “podría” serles más rentable en el futuro.

Los investigadores han definido la procrastinación como el “sesgo del presente en las preferencias, por el que los agentes posponen la realización de tareas desagradables que ellos mismos desearían haber hecho antes”.Image: Unsplash/Jp Valery

Algunos rasgos de personalidad podrían influir en tu propensión a mantener el statu quo. Si eres abierto y curioso ante las cosas nuevas, menos reacio a asumir riesgos y tienes un fuerte sentido del deber (responsabilidad), es posible que te afecte un poco menos este sesgo.

Pros y contras

La procrastinación es una experiencia universal, independientemente de las diferencias culturales. En mi opinión, no es un signo de pereza, como suele etiquetarse. No siempre es malo aplazar tareas. Creo que a veces nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre las incertidumbres. Y la investigación demuestra que puede ayudarnos a gestionar emociones difíciles y, potencialmente, a lograr un trabajo de mejor calidad al final.

Dicho esto, a veces la procrastinación puede ser una barrera real. Esto puede deberse a un problema de salud mental subyacente que necesita apoyo y tratamiento. Si la procrastinación interfiere seriamente en tu vida, quizá quieras empezar a dividir las tareas en partes más pequeñas y a establecer recompensas después de cada paso.

Pero quizá, lo que es más importante, perdónate por procrastinar. Cuanto más interiorizamos la vergüenza y la culpa, más probable es que procrastinemos en el futuro, y esto puede convertirse en un desencadenante adicional que nos empuje a procrastinar aún más.

En última instancia, todos tenemos percepciones diferentes del tiempo. Comprender las diferencias individuales también puede ayudarnos a entender mejor a las personas neurodivergentes. Por ejemplo, se ha descubierto que algunas personas gestionan el tiempo de forma diferente y más inconsistente (para ellas, el tiempo podría no avanzar de forma lineal, sino cíclica), algo con lo que me identifico.

Eso me recuerda que realmente debería hacer ya mi declaración de impuestos. No hay mejor momento que ahora. O quizá después de tomarme otra taza de café.

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