Este artículo se publicó por primera vez el 4 de agosto de 2021. Se actualizó el 28 de julio de 2023.
Los médicos podrían añadir frutas y verduras a una lista cada vez más larga de recetas inusuales.
Un estudio estadounidense concluyó que recetar verduras podría ahorrar 40.000 millones de dólares en gastos médicos, mientras que otros países están probando tratamientos alternativos, como las visitas a museos.
El encarecimiento de los alimentos puede limitar las opciones de alimentación saludable de muchas personas, y el Foro Económico Mundial trabaja con socios públicos y privados para ayudar a mejorar la seguridad alimentaria e hídrica en todo el mundo.
¿Frutero o tarro de galletas? ¿A cuál recurres cuando te entra el hambre?
Todos sabemos que deberíamos comer más frutas y verduras frescas, pero el aumento de la obesidad y la alarmante tasa de muertes por enfermedades cardiovasculares demuestran que no lo hacemos, o que no somos capaces de elegir los alimentos adecuados con la frecuencia suficiente.
Hay razones complejas por las que millones de personas no consumen suficientes frutas y verduras frescas. La crisis del coste de la vida ha sumido a millones más en la inseguridad alimentaria, y las afecciones relacionadas con la alimentación, como la diabetes, pueden limitar las opciones de alimentos saludables.
Una dieta saludable con receta
Una investigación publicada en el Journal of the American Heart Association sugiere que proporcionar frutas y verduras frescas con receta podría mejorar significativamente la salud de las personas con diabetes y reducir drásticamente los costes sanitarios.
El estudio examinó los posibles beneficios de introducir recetas de productos frescos para 6,5 millones de personas en Estados Unidos que padecen diabetes e inseguridad alimentaria. Los investigadores concluyeron que «los programas de prescripción de productos frescos implantados a escala nacional para adultos estadounidenses de entre 40 y 79 años con diabetes e inseguridad alimentaria podrían prevenir 292.000 episodios de enfermedades cardiovasculares, aportar 260.000 años de vida ajustados por calidad y ahorrar 39.600 millones de dólares en costes sanitarios y 4.800 millones de dólares en costes de productividad a lo largo de toda la vida».
Otras partes del mundo también están considerando permitir que los médicos receten alimentos saludables. En un análisis sobre el papel de la alimentación en la salud del país, la Estrategia Alimentaria Nacional del Reino Unido afirma que las recetas de productos frescos podrían reforzar las iniciativas existentes para animar a la gente a consumir menos sal y azúcar.
Según el informe, un llamado «impuesto al azúcar» y otros mecanismos de fijación de precios destinados a encarecer los alimentos menos saludables podrían tener efectos más profundos en los hogares de menores ingresos, que tienen más probabilidades de consumirlos.
Según el informe, durante la pandemia de COVID-19, las personas vulnerables con mayores riesgos para la salud y las de menores ingresos consumieron cada día casi una ración completa menos de frutas y verduras. Los niños —en particular, los de entornos más pobres— declararon comer más tentempiés y comida basura.
Entre sus recomendaciones, el informe propone ampliar el actual programa de comidas escolares gratuitas para incluir los periodos vacacionales, así como un programa piloto en el que los médicos de cabecera puedan recetar frutas y verduras a familias con menos recursos «que padezcan, o corran el riesgo de padecer, enfermedades relacionadas con la alimentación».
Aunque en el Reino Unido no hay planes concretos para que los médicos empiecen a recetar guisantes, zanahorias o incluso una manzana al día, en las consultas de todo el mundo ya se recomiendan otros tratamientos innovadores.
Mejorar la seguridad alimentaria
Nuevas investigaciones exploran nuevas formas de mejorar la seguridad alimentaria. Por ejemplo, las tecnologías espaciales tienen un papel quizá inesperado que desempeñar, según un informe del Foro Económico Mundial y McKinsey.
«Ya se observan ejemplos del valor que aporta la tecnología satelital a la agricultura», escriben los autores del informe. «Hoy en día, los agricultores utilizan información aérea y satelital para reducir el uso de herbicidas, fertilizantes y agua, y los gobiernos recurren a los satélites para abordar la seguridad alimentaria, verificar las subvenciones condicionadas y reducir el desperdicio de alimentos».
Recetar naturaleza
Se ha demostrado que el contacto con la naturaleza ofrece diversos beneficios para la salud, tanto como medida preventiva como tratamiento. Desde 2018, los médicos de Shetland, el archipiélago escocés del Atlántico Norte, pueden recetar salir al aire libre en plena naturaleza para tratar diversas dolencias y enfermedades.
La hipertensión, la ansiedad y el estrés, las enfermedades cardíacas y los trastornos mentales pueden mejorar con un calendario mensual de actividades al aire libre.
Entre las sugerencias para el mes de agosto figuran «dar la vuelta a una piedra y mirar qué ves», «hacer un barquito de seggie (doblar las hojas de un lirio amarillo); si no sabes cómo, pregúntale a algún shetlandés mayor y amable», o «escuchar e imitar el canto de un pájaro; prueba a “hablar” con uno».
Un impulso de bienestar junto al agua
El coste económico y social de los problemas de salud mental ha aumentado en el Reino Unido hasta alcanzar unos 165.000 millones de dólares al año durante la última década, según el Centre for Mental Health.
Animar a la gente a beneficiarse del mundo natural podría convertirse en una práctica habitual para los médicos.
En diciembre de 2020, el Gobierno del Reino Unido anunció que siete lugares del país probarían durante dos años la «prescripción verde» y compartirían un fondo de 8 millones de dólares.
Entre las actividades figuran caminar, montar en bicicleta, la jardinería comunitaria y proyectos de cultivo de alimentos, además de iniciativas de conservación como la plantación de árboles. Según el Gobierno, las visitas con acompañamiento a espacios verdes, vías navegables y zonas costeras locales también podrían reducir el aislamiento y la soledad.
En mayo de 2021, la Mental Health Foundation del Reino Unido se alió con Wildfowl & Wetlands Trust (WWT) para poner en marcha un programa de «prescripción azul», en el que los médicos recetan visitas a espacios naturales acuáticos.
La cultura como remedio
En Canadá, a algunos pacientes su médico les ha recomendado sumergirse en la cultura. La visita al Museo de Bellas Artes de Montreal ya forma parte de las recetas médicas, tras una colaboración entre el museo y un consorcio de médicos, Médecins Francophones du Canada.
El museo también cuenta con una impresionante colección en línea para atender a quienes no pueden acudir al museo en persona.
Y, desde septiembre de 2022, los psiquiatras de uno de los hospitales más grandes de Bruselas pueden ofrecer «recetas para visitar museos», informa The Guardian. Consisten en una visita gratuita con un pequeño grupo de amigos o familiares a uno de los lugares de interés cultural de la ciudad.
En el Reino Unido, la «biblioterapia» lleva mucho tiempo utilizándose como recurso, y los médicos de Bristol recetan libros de autoayuda que los pacientes pueden recoger en la biblioteca.

