Crecer cerca de zonas verdes es bueno para la salud mental en la edad adulta

A windmill rises over farmland on the Danish island of Samso May 20, 2008. Concerns about energy security may run high elsewhere in Europe, but on the windswept Danish island of Samso the inhabitants have achieved a decade-long target of self-sufficiency in renewable power. Picture taken May 20, 2008. To match feature RENEWABLES/DENMARK. REUTERS/Bob Strong (DENMARK) BEST QUALITY AVAILABLE - GM1E48I0KOL01
Greater exposure to green spaces during childhood resulted in a decreased risk of psychiatric disorders in adulthood.Image: REUTERS/Bob Strong
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Según un nuevo estudio, privarse de los paisajes, sonidos y olores de la naturaleza durante la infancia se asocia con un mayor riesgo de problemas de salud mental en la edad adulta.

Científicos de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, analizaron datos de un millón de daneses nacidos entre 1985 y 2003. Descubrieron que crecer privado de zonas verdes se asocia con un riesgo de enfermedad mental de hasta un 55 % más alto.

De vuelta a la naturaleza

La encuesta utilizó datos satelitales de hasta la década de 1980 para calcular la densidad de vegetación alrededor de la vivienda de cada participante.

Tras establecer el factor de vegetación de cada residencia de la infancia, los investigadores evaluaron a los participantes adultos en busca de 16 trastornos mentales diferentes.

En esta etapa tuvieron que superar algunos desafíos.

A partir de los datos satelitales, pudieron determinar la densidad de vegetación, pero les resultó difícil distinguir entre distintos tipos de zonas verdes, lo que hacía poco claro si, por ejemplo, los parques o los brezales eran más beneficiosos para la salud mental que los campos o los bosques.

Los investigadores calcularon la densidad de vegetación alrededor de cada hogar de la infancia.Image: PNAS

El estudio también debió ajustarse al impacto de factores externos, como la urbanización, los factores socioeconómicos, los antecedentes familiares de enfermedad mental y la edad de los padres. Afortunadamente, los investigadores tuvieron acceso al Sistema Danés de Registro Civil, que contenía una gran cantidad de datos sobre cada participante.

Los resultados mostraron que una mayor exposición a zonas verdes durante la infancia redujo el riesgo de trastornos psiquiátricos en la edad adulta entre un 15 % y un 55 %, según el tipo de trastorno. Por ejemplo, hubo una fuerte asociación entre la falta de zonas verdes y el alcoholismo, pero ninguna asociación con las discapacidades intelectuales.

Se comprobó que los niños que crecen en un entorno urbano rodeado de árboles, plantas y hierba tienen menos probabilidades de desarrollar problemas de salud mental en la edad adulta que los de entornos rurales o urbanos con menos zonas verdes.

La jungla urbana

Aunque el estudio no determinó las razones de esta asociación, los investigadores afirmaron que sus resultados coinciden con otros trabajos que muestran un mejor bienestar mental y un mejor desarrollo cognitivo entre los niños con acceso a más zonas verdes.

“Estos hallazgos contribuyen a nuestra comprensión del entorno urbano como un importante factor de riesgo ambiental para la salud mental y pueden orientar el diseño de entornos urbanos saludables, así como de las instituciones y los programas que afectan a la vida infantil, por ejemplo, los sistemas escolares”, escribieron.

Image: Statista

Como muestra el gráfico, una gran proporción de la población de Dinamarca vive en pueblos y ciudades, una cifra que aumenta de forma constante con el tiempo. En 2017, más del 87 % de los daneses vivía en una zona urbana.

La urbanización en Dinamarca forma parte de una tendencia mundial más amplia de traslado de personas de zonas rurales a urbanas. Actualmente, las ciudades albergan a la mitad de la población mundial, y las Naciones Unidas prevé que esa cifra llegue al 68 % en 2050.

Para acomodar a los nuevos residentes, las ciudades se están expandiendo rápidamente, lo que a su vez presiona las zonas verdes. Pero a medida que crecen las poblaciones urbanas —y las tensiones y presiones de la vida urbana—, las necesitaremos más que nunca.

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