¿Qué son las recetas verdes y cómo funcionan?

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  • Una receta verde es aquella en la que su médico le recomienda el contacto con la naturaleza para influir de forma positiva en nuestra salud física y mental.

  • Estas pueden incluir salir a correr por el parque, hacer excursiones por el campo, sesiones comunitarias de cultivo de alimentos y otras actividades basadas en la naturaleza.

  • El Gobierno del Reino Unido ha anunciado una inversión de 4 millones de libras esterlinas en un programa piloto de recetas verdes de dos años, como parte de su plan de recuperación tras la COVID-19.

  • Para que tengan éxito, deben formar parte de un enfoque sistémico que incorpore intervenciones y una mentalidad basadas en la naturaleza en la infraestructura urbana y en la prestación de servicios, escriben dos investigadores de la Universidad de Sheffield.

¿Le ha recomendado su médico que salga a correr con regularidad por el parque, que haga excursiones por el campo, que participe en sesiones comunitarias de cultivo de alimentos o que practique alguna otra actividad basada en la naturaleza? Estas llamadas «recetas verdes» suelen prescribirse junto con terapias convencionales y llevan existiendo en diversas formas desde hace varios años.

Reconociendo los posibles beneficios para la salud de las recetas verdes, el Gobierno del Reino Unido ha acaba de anunciar una inversión de 4 millones de libras esterlinas (5,2 millones de dólares) en un programa piloto de dos años, como parte de su plan de recuperación tras la COVID-19, con planes de ampliarlo en el futuro.

Existen pruebas cada vez más sólidas de los beneficios del contacto con la naturaleza, y la Organización Mundial de la Salud ha identificado diez formas en las que la naturaleza influye positivamente en nuestra salud física y mental. Cuando los parques y otros espacios verdes son accesibles e inclusivos, pueden fomentar la actividad física, la relajación psicológica y la cohesión social.

Incluso hay pruebas que sugieren que el contacto con microbios del entorno puede «entrenar» nuestro sistema inmunitario y reforzar las comunidades microbianas de nuestra piel, de nuestras vías respiratorias y de nuestro intestino. Estos «microbiomas» podrían desempeñar un papel en la forma en que nuestro organismo responde a enfermedades infecciosas como la COVID-19 y a las infecciones secundarias. Los microbios del entorno también podrían aportar a nuestro organismo ácidos grasos como el butirato, que se relacionan con una menor inflamación y pueden favorecer la salud mental.

Un grupo de amigos en un huerto comunitario compartido. Image: Chris Ison/PA

Por tanto, las recetas verdes tienen un enorme potencial. Pero, para que funcionen, deben entenderse como el inicio de un modelo de atención sanitaria y social mucho más holístico: parte de una «nueva normalidad» posterior a la COVID. Esto encajaría plenamente con la renovada valoración de la naturaleza y con el auge de la movilización y la acción comunitarias que observamos durante el confinamiento.

Esto debe ir más allá de simplemente sustituir las recetas convencionales por recetas verdes. En cambio, deberíamos ofrecer entornos y prácticas más ecológicos y naturales para la salud, la atención social, la educación, el transporte y los desplazamientos activos. Un buen ejemplo es el proyecto GoGoGreen en una escuela primaria de Sheffield con la que hemos trabajado. Allí, el ajardinamiento de un patio escolar no solo creó una barrera frente a la contaminación atmosférica causada por las emisiones de los vehículos, sino que también aportó múltiples beneficios adicionales a la comunidad escolar e inició un debate sobre modos de desplazamiento más limpios.

La prescripción verde no puede considerarse una alternativa de bajo coste a los tratamientos convencionales. Para ser eficaz, sigue exigiendo inversión y recursos. El programa piloto de dos años es bienvenido, pero, para que tenga éxito a largo plazo, el Gobierno debe comprometerse firmemente con su ampliación y, al mismo tiempo, abordar cuestiones sistémicas como la desigualdad social. Todo esto requerirá tiempo, y si no se adopta este enfoque holístico, las personas en crisis con prioridades más inmediatas serán menos propensas a realizar ese paseo prescrito por el bosque.

Nuestra propia investigación sobre la mejora del bienestar a través de la naturaleza urbana en Sheffield confirma que las personas de comunidades más desfavorecidas, con peor salud y menor esperanza de vida, no tienen los mismos niveles de acceso a espacios verdes de alta calidad y bien mantenidos. Son las personas que, posiblemente, más necesitan recetas verdes, pero si no tienen el acceso básico, es poco probable que esas recetas sean eficaces. Además, muchos médicos desconocen la prescripción verde, y tampoco tienen una comprensión sólida de sus beneficios ni saben cómo participar.

Nuestra investigación también revela que el contexto es fundamental y que las recetas verdes deben estar arraigadas en su entorno local y estrechamente relacionadas con las personas y los lugares que van a utilizarlas. Es probable que una jubilada blanca y acomodada de una zona rural tenga una experiencia y un acceso a la naturaleza muy distintos a los de una joven de clase trabajadora y de color en un barrio urbano céntrico. Un enfoque normativo y vertical difícilmente funcionará para ambas personas.

Las recetas verdes deben estar arraigadas en el entorno local de las personas para ser eficaces. Image: Departamento de Arquitectura Paisajística, Universidad de Sheffield

Recomendaciones

En resumen, esto es lo que necesitamos para que las recetas verdes tengan éxito.

Deben formar parte de un enfoque sistémico que incorpore intervenciones y una mentalidad basada en la naturaleza en la infraestructura urbana y en la prestación de servicios.

El proceso de prescripción debe simplificarse para médicos, profesionales de la atención social y pacientes. Los médicos de cabecera suelen carecer de tiempo y recursos, mientras que los pacientes pueden carecer de motivación y confianza, o tener pocas experiencias positivas previas con la naturaleza.

La prescripción verde también debe entenderse como una parte de una estrategia holística de promoción de la salud basada en una perspectiva de salud planetaria. Para cuidarnos a nosotros mismos, también debemos cuidar nuestros entornos.

Por último, necesitamos nuevas formas de trabajar con las organizaciones y comunidades locales para comprender lo que se necesita en los contextos locales y para desarrollar capacidades y recursos.

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