El miedo al fracaso puede frenarte en seco, incluso si persigues algo que te traerá alegría e ilusión. Como dijo la escritora Suzy Kassem, «El miedo acaba con más sueños que el fracaso». El miedo puede hacer que las personas dejen pasar oportunidades que les permitirían alcanzar todo su potencial.
Si te detienes y no alcanzas tu objetivo, el camino seguirá sin estar claro. En lugar de permitir que el miedo te detenga, considéralo una fuerza que te lleva a pensar en cómo seguir adelante. El miedo no es un obstáculo. Puede ayudarte a aclarar el camino.
Las personas exitosas desean alcanzar su objetivo más de lo que temen fracasar. Aquí tienes cuatro pasos para aceptar tu miedo al fracaso y conseguir lo que quieres.
1. Identifica lo que quieres.
Cuando el miedo te abruma, es momento de hacer una pausa. A veces, el miedo puede impedirte ver tu objetivo con claridad. Te pierdes en la emoción y pierdes de vista tu visión. Reflexiona sobre lo que quieres. ¿Tu objetivo es conseguir un aumento o un ascenso? ¿O quieres intervenir en una conferencia, formar parte de una junta directiva o escribir como colaborador para una plataforma de medios?
Hay una razón por la que te dicen que mires un punto inmóvil en el horizonte, a lo lejos, cuando tienes náuseas. Esto ayuda a estabilizar el cuerpo. Piensa en el miedo de forma parecida. Cuando sientas miedo, concéntrate en tu objetivo final para recuperar la estabilidad. Si puedes visualizar tu objetivo, estarás en mejores condiciones de abordarlo. No dejes que el miedo nuble tu visión.
2. Reconoce qué te impide alcanzar lo que quieres.
Cuando recuperes el equilibrio y tengas claro lo que quieres, reconoce qué te causa miedo. ¿Temes las críticas? ¿Temes no poder ser tú mismo? ¿Temes a la competencia? ¿Qué te da miedo?
Entiende qué te detiene para poder superarlo. Si no ves el obstáculo, no puedes saltarlo. Acepta la barrera para liberarte de ella.
3. Acepta tu incomodidad.
Oprah Winfrey dice, «Aquello que más temes no tiene poder; es tu miedo el que tiene el poder». No dejes que el miedo te debilite. No te avergüences de tener miedo. Encuentra fuerza en tu miedo. Es la clave para liberar tu potencial. Tu miedo es tu poder.

Imagina que quieres expresarte de forma más provocadora al escribir o proponer ideas a tu equipo en el trabajo, pero temes que no todos estén de acuerdo contigo. Tu opinión es lo que te hace ser quien eres. Tu opinión es tu poder. Haz tuya tu opinión. Haz tuyo tu poder. En última instancia, la diversidad de pensamiento es lo que hace avanzar las conversaciones y los proyectos.
Canaliza la energía que inviertes en tener miedo y úsala para vencerlo. El miedo no puede retenerte si no se lo permites.
4. Empieza a sentirte cómodo con lo incómodo.
Para retomar el camino hacia tu objetivo, da un pequeño paso. Vuelve a meter el pie en el agua. Puede que te sientas cansado o incómodo. Después, da otro pequeño paso. Sal de tu zona de confort.
Por ejemplo, tu objetivo es intervenir en una conferencia de renombre, pero te preocupa no tener méritos suficientes para que te tengan en cuenta. Empieza solicitando hablar en eventos más pequeños. Anota tus logros. Ver lo que ya has hecho te ayudará a creer en lo que puedes hacer. Empieza a exponerte y a oír la palabra «no». Cuantas más veces la oigas, menos miedo le tendrás. Y, como dice el millonario empresario Mark Cuban, «Cada “no” te acerca [a un] “sí”».
Si no sientes un poco de incomodidad, no te estás exponiendo ni acercando a tu objetivo. Si te mantienes cómodo, te quedas donde estás. Si te sientes cómodo, es entonces cuando deberías preocuparte. Es señal de que no estás dando los pasos que te ayudarán a acercarte a tu objetivo.
Replantea el riesgo. El riesgo ya no consiste en las acciones que emprendes, sino en las que decides no emprender. El riesgo está en sentirte cómodo. ¿Qué te parece ahora sentirte incómodo? Sentirse incómodo es la nueva comodidad.
Para alcanzar tus objetivos, considera el miedo una clave para aclarar el camino que tienes por delante. Identifica tu objetivo, reconoce qué te impide alcanzarlo, acepta la incomodidad y empieza a acostumbrarte a lo incómodo. Deséalo más de lo que lo temes.


