El bienestar mental no solo es beneficioso para usted, sino que también puede reducir los costes sanitarios

Girl sits on chair looking outside.
Mental illness may describe various conditions – such as depression or anxiety.Image: Unsplash/Anthony Tran
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  • El bienestar mental de la población es esencial para la sostenibilidad, el crecimiento y el desarrollo de un país.

  • Sin embargo, el gasto público no siempre refleja su importancia.

  • Invertir más en tratamiento y prevención podría tener enormes beneficios económicos, además de mejorar la salud general de la población, escriben cuatro expertos.

Hay muchas razones por las que el bienestar mental es importante. No solo protege frente a las enfermedades físicas y se asocia a una mayor productividad, sino que el bienestar mental de la población es esencial para la sostenibilidad de un país, así como para su crecimiento y desarrollo a largo plazo.

Pese a sus claros beneficios, los gobiernos tienden a centrar el gasto público en tratar y prevenir enfermedades, y en atender a quienes están enfermos. Si bien esto es importante y debe seguir siendo una prioridad, estas estrategias por sí solas no aumentarán los niveles generales de bienestar mental.

Mejorar el bienestar mental en todos los segmentos de la población no solo conduciría a una mejor salud en promedio, sino que también sería beneficioso desde una perspectiva económica.

En nuestro último estudio, analizamos la relación entre el bienestar mental y el gasto público. Comprobamos que cada aumento del bienestar mental de una población se asociaba con menores costes sanitarios y de atención social al año siguiente. En otras palabras, los mayores ahorros podrían lograrse maximizando el bienestar mental de todas las personas.

Salud mental

La salud mental puede considerarse un término general que abarca un continuo, con la enfermedad o el trastorno mental en un extremo y el bienestar mental en el otro. La enfermedad mental puede describir diversas afecciones, como la depresión o la ansiedad, que afectan a las emociones, al pensamiento y al comportamiento. Los síntomas pueden incluir tristeza, fatiga, sensación de soledad o dificultad para concentrarse en cosas importantes. Una característica común es que la enfermedad mental implica sentirse mal y funcionar deficientemente.

El bienestar mental, en cambio, se define como sentirse bien y funcionar adecuadamente. Entre sus características pueden figurar el optimismo, la sensación de energía, una buena relación con los demás o la capacidad de pensar con claridad. Es importante destacar que el bienestar mental es más que la ausencia de enfermedad mental. No sentirse deprimido ni fatigado no significa que vaya a sentirse automáticamente optimista o lleno de energía.

Las evaluaciones económicas han tendido a centrarse en los costes de la enfermedad mental, y no en los importantes ahorros que puede generar el bienestar mental. Sin embargo, el bienestar mental es un indicador de la salud física y la longevidad, por ejemplo, de una mejor función inmunitaria, de una mayor actividad física y de una recuperación más rápida de las enfermedades físicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares, los infartos y los ictus.

El bienestar mental también implica resiliencia, es decir, la capacidad de afrontar las tensiones normales de la vida. Se trata de un componente protector importante frente a diversos problemas de salud mental y física. Teniendo en cuenta todos estos beneficios, no es sorprendente que el bienestar mental tenga implicaciones para los costes sanitarios y de atención social.

Bienestar mental y gasto

En nuestro estudio, evaluamos el bienestar mental de 3.508 participantes daneses en 2016 mediante la Escala de Bienestar Mental de Warwick-Edimburgo (WEMWBS, por sus siglas en inglés). Esta escala consta de 14 preguntas formuladas en sentido positivo (que preguntan por el grado de optimismo de una persona, su sensación de confianza y si se siente relajada o interesada por cosas nuevas). De ello resulta una puntuación de entre 14 y 70 para cada participante. Cuanto mayor sea la puntuación, mejor será el bienestar mental.

A continuación, analizamos dos tipos de gasto público danés: el gasto sanitario por persona (que incluye el dinero gastado en médicos de cabecera o especialistas, hospitalizaciones, servicios ambulatorios y medicamentos recetados) y las prestaciones por baja médica por persona (es decir, las bajas laborales compensadas por el Estado). Ajustamos por el gasto del año anterior, junto con otros factores relevantes, entre ellos si los participantes tenían un trastorno mental diagnosticado. Lo hicimos para asegurarnos de que nuestros resultados no se vieran inflados por enfermedades continuadas o simplemente reflejaran los mayores costes que generalmente se asocian a la enfermedad mental.

Comprobamos que el bienestar mental en 2016 predijo ambos resultados de gasto en 2017. Cada punto de aumento del bienestar mental de cada persona se asociaba con 43 US$ (31 £) menos en costes sanitarios y con 23 US$ (17 £) menos en prestaciones por baja médica.

El estudio concluyó que mejorar el bienestar mental reduce, de hecho, los costes sanitarios en el futuro.Image: The European Journal of Health Economics

Puede que no parezca mucho. Pero supongamos que los habitantes de una localidad de 50.000 personas experimentaran cada uno un aumento de un punto en su bienestar mental. Según nuestras estimaciones, la mejora colectiva del bienestar mental se asociaría con unos 2 millones de dólares (1,4 millones de libras) menos en costes sanitarios y unos 1 millón de dólares (700.000 libras) menos en prestaciones por baja médica durante el año siguiente en esta localidad.

Este ejemplo, aunque hipotético, es coherente con otras investigaciones que demuestran que los municipios o los códigos postales con niveles más altos de bienestar medio tienen un gasto sanitario significativamente menor. Nuestros resultados indican que aumentar los niveles de bienestar mental podría, incluso en un periodo corto (es decir, un año), frenar los costes asistenciales tanto de las enfermedades físicas como de las mentales.

Mejorar el bienestar mental

Pero, para mejorar el bienestar mental de todas las personas, los gobiernos deberán intervenir y colaborar con organizaciones comunitarias y municipios para crear entornos o fomentar comportamientos que protejan la salud mental y mejoren el bienestar.

A nivel individual, actividades como el autocuidado, la atención plena, así como la concentración y el estado de flujo (el estado de estar completamente absorto, concentrado e implicado en algo), son formas eficaces de mejorar el bienestar mental.

Mantenerse activo física, mental y socialmente, conservar vínculos sociales estrechos y participar en retos o causas significativos (como el voluntariado o las obras benéficas) son principios esenciales para mejorar el bienestar mental.

Promover el bienestar mental de forma universal puede no solo ayudar a las personas a nivel individual, sino también hacer que el bienestar mental se extienda de persona a persona. Esto es muy importante, porque, en última instancia, cuantas más personas con un alto nivel de bienestar mental haya en una comunidad, más probable es que quienes tienen problemas de salud mental u otras dificultades puedan ser apoyados por quienes les rodean.

Al reducir el gasto mediante la promoción del bienestar mental, con el tiempo podrían destinarse ahorros a otras áreas dentro y fuera del sector sanitario en las que haya necesidad. Desde nuestro punto de vista, invertir en bienestar mental no debería ser una cuestión de «¿podemos permitírnoslo?», sino, con mucho, una cuestión de «¿podemos permitirnos no hacerlo?».

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