Es bien sabido que comer muchas frutas y verduras es bueno para la salud física, pero nuestra investigación más reciente sugiere que también podría ser bueno para la salud mental.
Un estudio realizado en Australia en 2016 encontró mejoras en el bienestar psicológico tras aumentar el consumo de frutas y verduras. Queríamos comprobar si este resultado se confirmaba con una muestra más amplia (más de 40.000 participantes) del Estudio Longitudinal de Hogares del Reino Unido.
Nuestro análisis demostró que los aumentos en el consumo de frutas y verduras están relacionados con incrementos del bienestar mental autoinformado y de la satisfacción vital en datos que abarcan un periodo de cinco años, incluso después de tener en cuenta otros determinantes del bienestar mental, como la salud física, los ingresos y el consumo de otros alimentos.
Los beneficios de la actividad física para la salud mental están bien establecidos. Las estimaciones de nuestro trabajo sugieren que añadir una porción diaria a la dieta podría ser tan beneficioso para el bienestar mental como salir a caminar siete u ocho días más al mes. Una porción equivale a una taza de verduras crudas (del tamaño de un puño), media taza de verduras cocidas o fruta troceada, o una pieza de fruta entera. Este resultado es alentador, ya que significa que una posible forma de mejorar la salud mental podría ser algo tan sencillo como comer una pieza de fruta adicional cada día o tomar una ensalada con una comida.
Es importante subrayar que nuestros hallazgos, por sí solos, no pueden revelar una relación causal entre el consumo de frutas y verduras y un mayor bienestar psicológico. Tampoco podemos descartar los llamados «efectos de sustitución». Las personas solo pueden comer una cantidad limitada al día, así que quien come más frutas y verduras podría simplemente tener menos espacio en su dieta para alimentos poco saludables. Aunque en nuestro estudio tuvimos en cuenta el pan y los lácteos, lo ideal sería que las investigaciones futuras registraran todos los demás alimentos consumidos para descartar explicaciones alternativas.
Pero, si se considera junto con otros estudios en este ámbito, las pruebas son alentadoras. Por ejemplo, un ensayo aleatorizado realizado en Nueva Zelanda constató que diversas medidas del bienestar mental, como la motivación y la vitalidad, mejoraron en un grupo de tratamiento en el que se pidió a jóvenes adultos que comieran dos porciones adicionales de frutas y verduras al día durante dos semanas, aunque no se observaron cambios en los síntomas depresivos, la ansiedad ni el estado de ánimo.
Aunque nuestro propio estudio no puede descartar que las personas con niveles más altos de bienestar mental coman más frutas y verduras como consecuencia, un comentario reciente sobre nuestro trabajo, realizado por los autores del estudio australiano de 2016, arroja más luz sobre este asunto. Los autores muestran que el número de porciones de frutas y verduras consumidas al día puede predecir si una persona será diagnosticada de depresión o ansiedad dos años después. Pero lo contrario no parece ser cierto. Haber sido diagnosticado de depresión no parece ser un predictor sólido del consumo de frutas y verduras dos años después. Esto sugiere que es quizá más probable que comer frutas y verduras influya en el estado de ánimo y no al revés.
Buscando las causas
Aunque varios estudios, incluido el nuestro, han encontrado una relación entre el consumo de frutas y verduras y el bienestar mental, necesitamos ensayos a gran escala que aporten pruebas sólidas de que la relación es causal. Sin embargo, los ensayos controlados aleatorizados son costosos, por lo que otra forma de identificar la causalidad es centrarse en los mecanismos biológicos que vinculan las sustancias químicas presentes habitualmente en las frutas y verduras con los cambios físicos en el organismo. Por ejemplo, se ha demostrado que las vitaminas C y E reducen los marcadores inflamatorios relacionados con el estado de ánimo depresivo.
Aunque se necesitan más investigaciones, nuestro trabajo refuerza el creciente cuerpo de evidencia de que comer frutas y verduras y tener niveles más altos de bienestar mental están positivamente relacionados, y los indicios de una relación causal procedentes de otros estudios recientes son alentadores. No sugerimos que comer frutas y verduras sustituya al tratamiento médico, pero una forma sencilla de mejorar la salud mental podría ser incorporar un poco más de fruta y verdura a la dieta diaria.



