Una investigación de una organización benéfica británica dedicada a la infancia ha revelado que más del 80% de los padres tienen dificultades con al menos un síntoma de agotamiento debido a la pandemia de COVID-19.
Más de la mitad de las madres han sufrido ansiedad.
El impacto de la pandemia en la educación y la salud mental de los niños son dos preocupaciones fundamentales.
Expertos explican qué es el agotamiento parental y qué pueden hacer los padres para aliviarlo.
«Siento que estoy en una atracción y no puedo bajarme».
«Solo quiero salir de esta casa y no volver nunca».
«Siento que me estoy ahogando».
Estas palabras proceden de conversaciones reales que una línea de ayuda del Reino Unido ha mantenido con padres durante la pandemia, y ponen de relieve el agotamiento parental que muchas personas siguen experimentando hoy en todo el mundo.
Al comienzo de la pandemia, en marzo de 2020, alrededor de 1.400 millones de niños no asistían a la escuela. Las escuelas seguían cerradas para 77 millones de niños en septiembre de 2021, 18 meses después, según datos de UNICEF, el organismo de la ONU responsable de proporcionar ayuda humanitaria y para el desarrollo a niños de todo el mundo. Y los padres y cuidadores soportaban la carga de educar a los niños en casa.
Una investigación de Action for Children, una organización benéfica británica dedicada a la infancia, ha revelado que la mayoría de los padres del Reino Unido tienen dificultades con síntomas de agotamiento.
El Reino Unido es uno de los muchos países que ya han levantado el confinamiento, pero los padres sienten sus efectos persistentes. Han tenido que compaginar el cuidado de los hijos y la educación en casa con el trabajo, mientras se preocupaban por la educación que sus hijos han perdido y por su salud mental, además de que la vida aún no ha vuelto a la «normalidad».
¿Qué es el agotamiento parental y por qué es un problema?
El agotamiento parental fue identificado por primera vez en la década de 1980 por las investigadoras belgas Moïra Mikolajczak e Isabelle Roskam como «una respuesta prolongada al estrés crónico yabrumador de la crianza».
Según ellas, el trastorno se caracteriza por un «agotamiento abrumador relacionado con el papel parental, un distanciamiento emocional de los hijos y una sensación de ineficacia como padre o madre».
Aunque tiene similitudes con el agotamiento laboral, cuando un trabajo se vuelve demasiado difícil se puede presentar la renuncia. Durante los confinamientos por la COVID-19, no había tregua en la tarea de criar a los hijos.
«Es un agotamiento del que no podemos hablar, y puede resultar muy aislante», declaró recientemente la psicóloga clínica Robyn Koslowitz al Los Angeles Times.
Las preocupaciones económicas pueden aumentar la presión de la crianza, algo que muchos padres quizá vivieron con mayor intensidad durante la pandemia.
En sus formas más extremas, el agotamiento parental puede llevar a recurrir al alcohol como vía de escape y a tener pensamientos suicidas, señalan Mikolajczak y Roskam, que son «más frecuentes en el agotamiento parental que en el agotamiento laboral e incluso que en la depresión».
«Este hallazgo no sorprende, ya que uno no puede renunciar a su papel como padre ni pedir una baja por enfermedad de sus hijos».
También puede llevar a los padres a desatender o incluso ejercer violencia contra sus hijos, afirma Mikolajczak.
«Los padres que hacen estas cosas suelen sentir vergüenza y darle vueltas a su comportamiento; al día siguiente se despiertan más cansados y sensibles, lo que intensifica las conductas negativas», declaró a la Asociación Estadounidense de Psicología (APA).
¿Qué pueden hacer los padres?
Es fundamental pedir ayuda y hablar con otros padres o con una línea de ayuda.
Ayla McCamphill-Rose, médica de cabecera y madre de dos niños, habló con Parent Talk cuando su hijo menor atravesaba dificultades con su salud mental.
«Fue un salvavidas poder hablar con alguien que no solo me apoyó con mi propia salud mental, sino que también me dio consejos muy prácticos y realistas que podía poner en práctica con mi hijo».
En octubre de 2021, la APA pidió a psicólogos consejos para los padres, entre ellos, reevaluar el estrés. Quienes veían el confinamiento de forma positiva tenían menos probabilidades de sufrir agotamiento.
«El grado de agotamiento que experimentaron los padres dependía de cómo veían el confinamiento», dijo Roskam. «Para algunos, fue una oportunidad de dedicar a sus hijos un tiempo que necesitaban mucho, mientras que otros lo vivieron como una pesadilla».
El autocuidado también es una forma clave de aliviar el estrés. Aunque los padres suelen tener poco tiempo para sí mismos, hacer pausas breves —aunque sean solo cinco minutos para recuperar el aliento en un baño con la puerta cerrada— puede ayudar, señala la APA.
La doctora Amy Imms, fundadora de The Burnout Project, recomienda «dejar de lado las expectativas que otros imponen» y «reservar tiempo para hacer cosas que uno disfruta».
«Si consigues encontrar tiempo para ti, intenta no sentirte culpable», declaró a First Five Years.
«Recuerda que gracias a ello serás mejor padre o madre y que puedes dar a tu hijo un ejemplo de la importancia del autocuidado».



