Cómo ayudar a los niños a superar el COVID prolongado

Long COVID is a term used to describe ongoing symptoms after a COVID-19 infection.
Long COVID is a term used to describe ongoing symptoms after a COVID-19 infection.Image: Unsplash/kellysikkema
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  • El COVID prolongado es un término que se utiliza para describir los síntomas persistentes tras una infección por COVID-19.

  • También puede afectar a niños y jóvenes, provocando fatiga, dolores de cabeza, dolor en el pecho, tos persistente, ansiedad, estado de ánimo bajo y otros síntomas.

  • Los niños con COVID prolongado pueden tener dificultades para realizar actividades físicas y necesitar cambios en su horario escolar y en su entorno de aprendizaje.

  • Aquí, 3 profesionales sanitarios ofrecen, a partir de sus propias experiencias, algunas estrategias de apoyo y manejo que pueden ayudar a mejorar la calidad de vida.

El COVID prolongado es el término preferido por los pacientes que se utiliza para describir los síntomas que duran más de cuatro semanas tras una infección por COVID-19. Los niños y jóvenes también pueden sufrir COVID prolongado tras incluso una infección leve con el virus. Las cifras más recientes de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido indican que se calcula que 69.000 niños viven con COVID prolongado, 41.000 de los cuales han tenido síntomas durante al menos un año.

Los síntomas más comunes del COVID prolongado en niños son fatiga y dolores de cabeza, pero los jóvenes también pueden presentar otros síntomas, como dolor en el pecho, tos persistente, mareos, náuseas, dolor abdominal, ansiedad y estado de ánimo bajo.

No sabemos si todos los niños con COVID prolongado se recuperarán ni cuánto tiempo tardarán en hacerlo. Los relatos de los padres sugieren que los síntomas pueden fluctuar con el tiempo y que no es infrecuente tener un período de aparente recuperación seguido de una recaída algunos meses después. La evolución de la enfermedad es no lineal.

Aunque cada niño tendrá problemas específicos y necesidades individuales, podemos ofrecer algunas sugerencias para ayudar a padres o tutores a apoyar a su hijo o joven con COVID prolongado. Dos de nosotros (Binita y Tracy) tenemos hijos con COVID prolongado, y los siguientes consejos se basan en nuestras propias experiencias.

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1. Cree a su hijo

El COVID prolongado es una enfermedad “invisible”, por lo que los niños pueden tener buen aspecto. Al principio de la enfermedad, ambos enviamos a nuestros hijos al colegio cuando decían que no se encontraban lo suficientemente bien, atribuyéndolo a que no querían ir al colegio o a algún tipo de ansiedad.

Mirando hacia atrás, fue un error. Empeoraron por “aguantar”. Nuestro consejo es escuchar a su hijo, no presionarlo y consultar con un profesional médico para asegurarse de que no existe otra causa subyacente de sus síntomas.

Si un profesional sanitario no cree a su hijo, no hay nada de malo en pedir una segunda opinión o compartir la información disponible con el profesional. El COVID prolongado es una afección bien reconocida en los niños, pero, por desgracia, todavía existe poca concienciación entre algunos profesionales sanitarios.

2. Descanso y dosificación de la actividad

La energía puede compararse con el dinero en el banco. Si se sigue gastando sin reponer, pronto se entra en deudas. En el COVID prolongado, agotar la energía sin planificar el descanso puede provocar un “colapso” o una recaída. Entonces puede tardar varios días en acumular la energía suficiente para volver a ponerse en marcha.

Muchas personas no se dan cuenta de que incluso actividades como ver la televisión o usar las redes sociales pueden drenar la energía de quienes padecen COVID prolongado. Piense con sus hijos cuánta energía requiere cada actividad (puede clasificarlas en de energía baja, media y alta) y asegúrese de que cada actividad vaya seguida de descanso, sobre todo las que consumen más energía.

También puede ser necesario adaptar las actividades. Por ejemplo, nuestros hijos ya no pueden practicar deporte, pero sí dibujar y hacer manualidades cuando sus niveles de energía lo permiten.

3. Buscar apoyo en el colegio

Algunos niños con COVID prolongado pueden tener deterioro cognitivo (también llamado “niebla mental”), sensibilidad a la luz o a los sonidos, y fatiga, todo lo cual supone barreras para el aprendizaje en el colegio.

Puede ser necesario adaptar el aprendizaje. Dividir la información en fragmentos más pequeños, reducir la duración de las clases y disponer de un entorno tranquilo pueden ayudar. Nuestro consejo es hablar con el colegio para contar con un plan de atención para su hijo y garantizar que las clases se adapten adecuadamente.

Por otra parte, la reinfección por COVID supone un riesgo de recaída o empeoramiento de los síntomas en los niños con COVID prolongado, lo que puede generar ansiedad a las familias al enviar a los niños al colegio.

Aconsejamos que los niños con COVID prolongado tengan una evaluación de riesgos en el colegio para reducir la probabilidad de reinfección. Esto puede incluir limitar la exposición del niño a grupos más numerosos (por ejemplo, en la asamblea o en el comedor), garantizar que las aulas estén bien ventiladas y permitir el uso de una mascarilla FFP2 si el niño desea llevarla.

4. Salud mental

El COVID prolongado puede ser debilitante y aislante. Centrarse en lo que los niños y jóvenes han perdido puede generar desesperación, desesperanza y sensación de estar atrapados.

Hemos intentado practicar la “aceptación” con nuestros hijos. Esto implica aceptar la situación en la que nos encontramos y evitar centrarse en pensamientos y sentimientos negativos. Dedicamos mucho tiempo a destacar lo que nuestros hijos todavía pueden hacer, a fijar objetivos realistas, a celebrar los logros y a intentar no lamentar demasiado lo que se ha perdido.

También es importante que padres y familiares se traten con amabilidad, tanto a sí mismos como entre ellos. Cuidar a un hijo enfermo es difícil para toda la familia. Si usted necesita apoyo para su salud mental, consulte con un profesional sanitario.

5. Tratamientos no farmacológicos

Las terapias médicas para tratar el COVID prolongado son limitadas a la espera de los resultados de los ensayos de investigación, y el acceso a las clínicas especializadas en COVID prolongado para niños y jóvenes es difícil de conseguir, con solo 15 centros en Inglaterra.

No obstante, hay algunas cosas que puede hacer en casa que pueden ayudar a controlar los síntomas de su hijo. Muchas personas presentan una respuesta de “lucha o huida” hiperactiva tras infecciones víricas, incluido el COVID-19, debido a los efectos sobre su sistema nervioso autónomo. Esto puede afectar a la frecuencia cardíaca y la presión arterial, así como a la función intestinal y vesical. Reducir el tiempo de pantalla y el consumo de cafeína (especialmente por la noche) y los ejercicios de respiración pueden ayudar a reducir las hormonas de lucha o huida.

6. Información y apoyo

La atención primaria desempeña un papel clave en el apoyo a los jóvenes con COVID prolongado y a sus familias, incluida la coordinación con los colegios cuando sea necesario. Por ello, busque el apoyo de su médico de cabecera.

Atender a un niño con COVID prolongado puede suponer un aumento de los gastos y puede significar que no pueda trabajar tanto como antes, o en absoluto. Según el tiempo que su hijo lleve enfermo y la gravedad de su estado, puede tener derecho a una prestación por discapacidad u otras prestaciones.

Hay mucha desinformación sobre el COVID prolongado, por lo que es importante acceder a fuentes de información fiables. La organización benéfica Long COVID Kids ofrece un útil paquete de apoyo para niños y familias, así como la oportunidad de conectar con otros niños y familias afectados por el COVID prolongado. Nuestros hijos han considerado este apoyo inestimable.

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