Las personas han recurrido a cuatro estrategias principales para afrontar la pandemia y sus incertidumbres.
Los psicólogos y orientadores también han tenido que adaptarse a nuevas formas de trabajar.
La forma en que respondamos ahora a esta crisis podría definir nuestra resiliencia futura como especie.
La pandemia de COVID-19 nos ha afectado a la mayoría en alguna medida. Puede haber sido en el plano mental, emocional, social, laboral y/o financiero; puede que lo reconozcamos o no. En muchos sentidos, la pandemia ha puesto de manifiesto lo que no funciona demasiado bien en nuestro mundo.
Según las estrategias que hayamos utilizado para afrontar esta crisis, la pandemia está actuando como un poderoso catalizador tanto de la transformación social como de nuevas soluciones a muchos de los apremiantes desafíos mundiales.
Tanto en mi trabajo clínico con pacientes como en la población general, he observado diversas tendencias en la forma en que las personas afrontan estos tiempos de incertidumbre. Pueden dividirse en cuatro categorías principales:
1. Expresiones externas negativas o destructivas: Esto puede incluir estar pendiente de las noticias constantemente, leer y difundir información sobre acontecimientos negativos, buscar agendas ocultas y participar en teorías conspirativas. Además, las tendencias destructivas hacia el exterior pueden llevar a las personas a negar o ignorar los hechos de la situación y, en consecuencia, a asumir riesgos personales y colectivos al no respetar el distanciamiento físico ni otras medidas preventivas.
2. Expresiones externas positivas o proactivas: Esto puede manifestarse en ponerse en contacto con familiares, amigos, vecinos o desconocidos para ofrecerles ayuda, consuelo y apoyo de distintas maneras. Otras personas han encontrado más tiempo para estar al aire libre o en la naturaleza, aprender un idioma o leer los libros que siempre habían querido, o han descubierto el placer de realizar actividades en casa, como jugar, cocinar, hornear y dedicarse a pasatiempos creativos.
3. Expresiones internas negativas o destructivas:Este estilo de respuesta se caracteriza por el pensamiento negativo. A las personas les preocupa enfermar ellas o alguien cercano y se forman expectativas negativas sobre el futuro en relación con el trabajo, la vida en general o el estado del mundo después de la pandemia. Algunas parecen pensar que estarán mejor preparadas si prevén o se preparan para los peores escenarios, pero es probable que esta estrategia genere una espiral de pensamientos negativos, evasión, apatía y aislamiento, que puede intensificar los sentimientos de ansiedad, depresión, desesperanza y soledad.
4. Expresiones internas positivas o proactivas: Quienes recurren a esta estrategia han respondido a la crisis reflexionando sobre su vida personal y el estado del mundo, sus verdaderos valores y los cambios que podrían hacer para vivir más de acuerdo con ellos, así como sobre cómo pueden contribuir a los cambios que les gustaría ver en el mundo. Otros ejemplos incluyen practicar técnicas de atención plena y meditación; intentar estar más presentes en la vida cotidiana y aceptar el momento presente tal como es; y valorar más las cosas que dan por sentadas en su vida. Estas estrategias para afrontar la situación pueden ayudar a crear una mayor sensación de sentido y confianza en la propia capacidad para gestionarla.
Algunas personas combinan estos estilos para afrontar la situación, mientras que otras parecen verse menos afectadas porque se centran en mantener sus rutinas diarias lo más normales posible.
Prestar atención de salud mental en tiempos de crisis
Por suerte, no estoy entre quienes han experimentado cambios difíciles de gestionar en su práctica clínica durante la pandemia. Desde hacía algún tiempo, antes del brote en Escandinavia, estaba empezando a incorporar en mayor medida soluciones de salud mental digital y consultas por vídeo a mi trabajo clínico.
Sin embargo, mi trabajo con los pacientes ha cambiado en cierta medida. En lugar de centrarme únicamente en los problemas que ya tenían, he considerado necesario abordar y analizar la situación actual y cómo afecta a su salud mental y a su vida en general. Algunos de mis pacientes han perdido a un familiar o a un amigo por la COVID-19; otros han estado enfermos con síntomas compatibles con el virus o conocen a alguien que ha enfermado. Otros han perdido o temen perder su empleo. Varios pacientes han experimentado un aumento de las emociones negativas, como la ansiedad, y preocupación por verse afectados de distintas maneras, mientras que otros han sentido depresión, desesperanza o impotencia ante la situación. En esos casos, la terapia ha pasado de inmediato a centrarse en procesar el duelo, la preocupación, las preguntas sin respuesta, los desafíos prácticos y otros problemas relacionados con sus experiencias.
En cambio, algunos pacientes sienten que sus propios problemas están disminuyendo y son menos importantes en comparación con los desafíos mundiales que van surgiendo. El fortalecimiento de los vínculos comunitarios y el sentimiento de unión han llevado a muchos de ellos a buscar formas de apoyar a los demás y sentirse útiles. Esto les ayuda a encontrar sentido y estructura en medio del caos y la incertidumbre.
Según sus desafíos personales y su forma de afrontarlos, así como otros factores contextuales, algunos pacientes han necesitado sesiones de terapia más frecuentes o más largas, mientras que otros han tendido a hacer pausas o a avanzar más lentamente en sus programas de terapia. En general, durante estos meses mi trabajo clínico ha requerido algunos esfuerzos adicionales para ayudar a mis pacientes a procesar estos desafíos y garantizar la continuidad de la atención. Sin embargo, hasta ahora he tenido muy pocos casos de abandono total a causa de la pandemia, lo que indica que las personas siguen motivadas para buscar ayuda y abordar tanto sus problemas de salud mental previos como los nuevos durante este período.
En cuanto a mi red de colegas del sector sanitario, sé que muchos han tenido dificultades para adaptarse a las nuevas tecnologías y formas de trabajar. Sin embargo, han hecho todo lo posible por adaptarse y ser creativos durante estos tiempos. Han programado y facilitado consultas y citas por vídeo o teléfono, cuando ha sido posible. Algunos incluso han ofrecido sesiones de «caminar y conversar» respetando el distanciamiento físico.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con la salud mental?
Aunque los profesionales de la salud mental en Escandinavia se han adaptado bastante bien durante el brote de COVID-19, puede que no haya sido así en algunas partes del mundo donde la demanda ha sido mayor y las condiciones laborales y los recursos son peores. Además, debemos prepararnos para un aumento de la demanda de servicios de salud mental en distintos países durante los próximos meses, cuando se conozca mejor el impacto total de la pandemia en la salud mental. Por eso es fundamental contar con un sistema de apoyo adecuado, no solo para proteger la salud y el bienestar de los trabajadores de primera línea, sino también los del personal de salud mental.
En suma, las estrategias de afrontamiento más proactivas o adaptativas que empleamos para proteger y gestionar nuestra salud mental en tiempos de crisis pueden aliviar los síntomas, aumentar la sensación de equilibrio interior y bienestar, aportar más estructura y sentido al mundo que nos rodea y fomentar más empatía y colaboración entre países, además de propiciar nuevas soluciones a los desafíos mundiales existentes.
Las estrategias que empleamos ahora y en los próximos tiempos determinarán nuestra resiliencia como especie humana y reforzarán nuestra capacidad para adaptarnos con más facilidad a futuras crisis.
Elegir estrategias de afrontamiento más proactivas o adaptativas nos ayudará a desarrollar y cultivar nuestras habilidades empáticas, imaginativas y creativas, y nos permitirá evolucionar tanto como personas como en calidad de familia humana.
Creo que la pandemia contribuirá a acelerar la digitalización y otras innovaciones en el ámbito de la atención sanitaria, y también cambiará la forma en que, como profesionales, trabajamos y nos relacionamos con nuestros pacientes y clientes en los próximos tiempos.


