Los riesgos psicológicos en el trabajo pueden ser tan peligrosos como los riesgos físicos.
Pequeños cambios en los puestos de trabajo pueden marcar una gran diferencia en la protección de la salud mental de los trabajadores.
Proteger la salud mental de los trabajadores puede beneficiar tanto a la empresa como a los trabajadores.
Cada vez más empleados estadounidenses se enfrentan a dificultades de salud mental relacionadas con su trabajo, como depresión, ansiedad y agotamiento.
Somos profesores que investigan cómo interactúan los empleados y el bienestar en el lugar de trabajo. Tras constatar que la investigación sobre salud mental y trabajo no había seguido el ritmo del aumento de los problemas de salud mental, revisamos los hallazgos existentes sobre salud mental y trabajo para determinar cómo pueden los académicos abordar mejor estas cuestiones en el futuro.
Comprobamos que los empleadores podrían reducir considerablemente las causas de muchos de los problemas de salud mental de sus empleados mediante enfoques básicos de recursos humanos, como retirar tareas a quien está permanentemente desbordado o ofrecer más flexibilidad laboral. Pero esas soluciones, como explicamos en la revista Academy of Management Annals, requerirían cambios laborales que los empleadores rara vez realizan o autorizan.
Analizamos los resultados de 556 artículos de investigadores sobre este tema y observamos que ayudar a los empleados a afrontar sus problemas una vez han surgido es mucho más habitual que tomar medidas para corregir preventivamente los problemas que contribuyen a las condiciones de los trabajadores.
Cultura y diseño de los puestos de trabajo
Cuando se piensa en puestos de trabajo que pueden pasar factura a la salud mental, pueden venir a la mente algunas profesiones muy exigentes y estresantes. Médicos, enfermeros, soldados y primeros intervinientes, por ejemplo, a menudo sufren debido a su contacto habitual con la enfermedad y la muerte en el trabajo.
Sin embargo, hemos comprobado que las tareas que realizan los empleados a menudo no son lo que provoca el deterioro de su salud mental. En cambio, la cultura de la empresa y la forma en que se diseñan sus puestos de trabajo desempeñan un papel fundamental.
Este patrón puede explicar por qué la mala salud mental se manifiesta en todos los sectores laborales, y no solo en los trabajos emocionalmente exigentes. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han constatado, por ejemplo, que las tasas de suicidio entre los trabajadores agrícolas, los camioneros y los trabajadores de almacenes se cuentan entre las más altas del país.
La cultura de una empresa sienta las bases de la calidad de las interacciones sociales entre sus empleados y, según la profesión, con clientes, estudiantes o el público.
La forma en que las personas se relacionan entre sí puede resultar determinante. Por ejemplo, los empleados que sufren acoso laboral y no tienen un jefe o compañeros de confianza con quienes poder hablar tienen más probabilidades de sufrir mala salud mental.
El diseño de un puesto de trabajo puede provocar estrés, ansiedad y sensación de agotamiento mental y emocional. No tener autoridad para tomar decisiones, la falta de claridad sobre las responsabilidades y tener obligaciones que chocan con regularidad con las obligaciones personales, invadiendo el tiempo personal y familiar, pueden aumentar el riesgo de problemas de salud mental.
La cultura laboral y el diseño de los puestos también son importantes para las personas que desempeñan trabajos intrínsecamente traumáticos.
Una revisión de 61 estudios sobre la salud mental de los trabajadores de ayuda humanitaria dejó claro que el mal liderazgo y el apoyo insuficiente a los trabajadores causaban un daño desproporcionado a su salud mental. Estos factores eran independientes del trauma que presenciaban y sufrían con regularidad tras los desastres.
Este conjunto de investigaciones indica que todos los empleadores pueden reducir los riesgos laborales para la salud mental examinando cómo se diseñan los puestos y determinando si alguno debería reconfigurarse en aras de la salud mental de sus empleados.
Prestaciones de salud mental
Los empleadores tienen una opción. Pueden tomar medidas para prevenir el daño a la salud mental antes de que se produzca, o pueden hacer frente a sus consecuencias. Ambas son importantes, pero, según el conjunto de investigaciones que hemos revisado, la segunda es mucho más habitual.
Las personas con enfermedades mentales crónicas pueden prosperar en el trabajo en las condiciones adecuadas. Y la mayoría de los empleadores estadounidenses actuales ofrecen acceso a prestaciones de salud mental, en parte gracias a la Ley de Cuidado de Salud Asequible. La ACA, que el Congreso aprobó en 2010, obliga a las aseguradoras a tratar la atención a la salud mental del mismo modo que la atención a la salud física al ofrecer cobertura.
Alrededor de el 78 % de los empleadores estadounidenses ofrece prestaciones de salud mental, incluidos programas de asistencia al empleado y prestaciones laborales que ofrecen apoyo individual en materia de salud mental, financiera y jurídica. Estas medidas son útiles, pero solo después de que se produzca el daño. Estas prestaciones, por lo general, no hacen nada frente a los riesgos psicológicos vinculados al trabajo ni para prevenir los daños relacionados con el trabajo.
Además, muchos empleados que necesitan ayuda no aprovechan estos programas.
4 medidas para reducir el impacto del trabajo en la salud mental
Estas son cuatro medidas que los empleadores pueden adoptar para atajar las causas de la mala salud mental:
1. Revisar las descripciones de los puestos. Los empleadores deberían eliminar, siempre que sea posible, la ambigüedad en torno a las funciones y responsabilidades básicas. Deberían comunicarse con los empleados para asegurarse de que comprenden por qué sus puestos pueden requerir flexibilidad y adaptación. En épocas en que la carga de trabajo se vuelve inevitablemente elevada, como ocurre en las firmas de contabilidad en las semanas previas al Día de la Declaración de la Renta, los empleadores deberían procurar equilibrar las jornadas largas con oportunidades para que los empleados descansen y recuperen energías.
2. Formar proactivamente al personal en los comportamientos positivos que se espera de él. Del mismo modo que los empleadores planifican estratégicamente qué competencias profesionales son importantes, también pueden identificar estratégicamente qué habilidades interpersonales son importantes y valorarlas como las capacidades técnicas en las contrataciones y promociones. Si los empleados incurren en conductas de acoso, los empleadores pueden reciclarlos, reasignarlos o despedirlos según corresponda.
3. Ayudar a los empleados a desarrollar resiliencia. Las investigaciones sobre agentes de policía sugieren que, cuando reciben formación para fortalecer la resiliencia antes de experimentar un trauma en el trabajo, se puede reducir el riesgo de desarrollar trastorno de estrés postraumático. Tipos similares de formación en resiliencia también podrían ayudar en sectores laborales menos intrínsecamente traumáticos.
4. No dar por hecho que los empleados hablarán. Solo el 65 % de los empleados con problemas de salud mental afirma que hablaría con un compañero, un superior o un representante de recursos humanos sobre esos problemas. Es posible que oculten la gravedad de estas cuestiones incluso si hablan de ellas, debido al estigma asociado a los problemas de salud mental. Abordar proactivamente las causas de la mala salud mental para todos es clave, porque los empleadores no tienen forma de conocer el alcance de estos problemas.

Detectar riesgos
Detectar los riesgos físicos en el trabajo es más fácil que identificar los riesgos psicológicos. Sin embargo, eso no significa que los riesgos psicológicos sean menos peligrosos ni que no puedan abordarse.
Exigir cascos, colocar señales de advertencia y imponer hábitos de trabajo seguros han reducido los accidentes en fábricas, obras de construcción y otros lugares de trabajo. Asimismo, los investigadores han constatado que rediseñar los puestos de trabajo y adoptar culturas laborales mejores puede contribuir en gran medida a mejorar la salud mental.


