El mundo está viviendo una revolución en la forma en que la gente piensa sobre el tratamiento de la salud mental, pero hacer llegar las nuevas intervenciones a quienes las necesitan sigue siendo un desafío.
Si las organizaciones públicas, privadas y filantrópicas unen fuerzas, pueden respaldar el desarrollo y la implementación de estos nuevos tratamientos.
La colaboración entre científicos y quienes tienen la visión de invertir en el futuro de los tratamientos de salud mental puede garantizar que las innovaciones se distribuyan de forma equitativa y a gran escala para ofrecer apoyo personalizado a todas las personas.
Estamos viendo avances emocionantes en los tratamientos de salud mental basados en ciencia de vanguardia, con el potencial de transformar la vida de quienes más los necesitan.
En septiembre de 2024, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) aprobó el primer nuevo enfoque farmacológico para tratar la esquizofrenia en más de 50 años. Funciona de una manera completamente distinta a otros medicamentos contra la esquizofrenia que se utilizan actualmente.
Al mes siguiente, investigadores del Reino Unido publicaron resultados importantes de la terapia Avatar. Este novedoso tratamiento digital podría cambiar la vida de las personas que oyen voces, también conocidas como alucinaciones auditivas. Los resultados mostraron que la terapia puede reducir las voces que una persona oye y la angustia que estas voces pueden causar.
En el último año también se han logrado varios avances en el tratamiento de la depresión. Los tratamientos de acción rápida basados en neuroesteroides han sido autorizados recientemente y podrían transformar la vida de las nuevas madres que sufren depresión posparto. Y el primer tratamiento digital con receta para los síntomas del trastorno depresivo mayor fue aprobado por la FDA hace apenas un año. Mientras tanto, un estudio británico halló que un dispositivo que proporciona estimulación directa del cerebro es una forma segura y eficaz de tratar la depresión en casa.
También se están desarrollando e integrando en comunidades de todo el mundo nuevas intervenciones sociales. El enfoque basado en evidencia Friendship Bench desarrollado en Zimbabue, por ejemplo, forma a abuelas para tratar la ansiedad y la depresión. Su éxito ha llevado a replicar este enfoque en países de todo el mundo.
Todos estos y muchos otros ejemplos muestran que está en marcha una auténtica revolución en la forma en que pensamos sobre los tratamientos de salud mental. Esta revolución se basa en la ciencia, con nuevos avances desarrollados por personas con experiencia vivida de problemas de salud mental, y con ellas.
Sin embargo, siguen existiendo desafíos importantes para que estas intervenciones nuevas y mejoradas lleguen a quienes las necesitan. Quizá lo más urgente sea una brecha de financiación anual de más de 200 000 millones de dólares en el gasto público en salud mental en todo el mundo, según la ONG United for Global Health.
Apoyar la revolución en los tratamientos de salud mental
¿Cómo podemos apoyar mejor la revolución en los tratamientos de salud mental y garantizar que se amplíen de forma equitativa para ayudar a personas de todo el mundo? Una de las soluciones más prácticas es conectar a los innovadores en salud mental con inversores de los sectores público, privado y filantrópico.
Como uno de los mayores financiadores no gubernamentales de investigación del mundo, Wellcome cofundó recientemente la Coalición para la Inversión en Salud Mental (CMHI), junto con nuestros socios African Venture Philanthropy Alliance, Clinton Global Initiative, Kokoro y McKinsey Health Institute. Reuniremos a expertos y financiadores para impulsar la inversión en salud mental, aprovechando las pruebas científicas y financieras de vanguardia para encontrar formas nuevas e innovadoras de conjugar rentabilidad, riesgo y equidad.
Al impulsar intervenciones nuevas y prometedoras, colaboraciones como esta ayudarán a las personas a llevar la vida que desean. Esto incluye ayudarlas a disfrutar de vidas felices, saludables y productivas que, a su vez, beneficien a la sociedad en general.
El valor del mercado mundial de salud mental alcanzó 419 000 millones de dólares en 2022 y se prevé que crezca hasta 500 000 millones de dólares en 2028. En 2021, nueve startups de salud mental alcanzaron la condición de unicornio al lograr valoraciones superiores a 1 000 millones de dólares. El sector privado se está dando cuenta cada vez más del valor del mercado de la salud mental como parte integral del mercado sanitario en general.
Aunque esto es alentador, para marcar una diferencia real en la salud mental necesitamos que los sectores privado, filantrópico y público se unan y trabajen juntos para acelerar tratamientos nuevos, accesibles y ampliamente disponibles para la salud mental mediante financiación innovadora.
El Innovations in Mental Health Fund, lanzado recientemente en el Reino Unido, por ejemplo, apoyará a empresas en etapa inicial para probar, validar y escalar productos digitales de salud mental. Fue puesto en marcha por KHP Ventures, con Wellcome como inversor ancla, y colabora con el mayor NHS Trust de salud mental del Reino Unido. El fondo desarrollará un programa inmersivo que dará a estas empresas acceso a recursos, conocimientos y mentoría de todo el sector de la salud mental.
El futuro del tratamiento de la salud mental
A pesar de los titulares negativos que a menudo leemos sobre la salud mental, soy realmente optimista respecto de lo que el futuro depara a los tratamientos de salud mental nuevos y mejorados. Estas soluciones pueden aplicarse a gran escala y de forma equitativa para ofrecer apoyo personalizado a todas las personas.
Estamos viendo resultados prometedores gracias a la ciencia. Ahora es el momento de tender puentes entre científicos y personas con visión para invertir en el futuro de la salud mental. La edición de este año del Foro Económico Mundial, centrada en la Era Inteligente, es el momento perfecto para debatir cómo apostar por la innovación colaborativa puede conducir a una mejor salud mental en todo el mundo.


