Cómo está afectando el coronavirus a nuestra salud mental

Sri Lankan students attend a meditation for mental relaxation at school after almost two months of lockdown.Image: REUTERS/Dinuka Liyanawatte
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  • A medida que se prolonga la pandemia, aumentan los problemas de salud mental.

  • Las herramientas digitales pueden ayudarnos a identificar el estrés como primer paso antes de buscar ayuda.

  • Formar a trabajadores de salud comunitaria y médicos para detectar y tratar problemas de salud mental ofrece un modelo escalable.

En los últimos meses, las medidas adoptadas para frenar la propagación del coronavirus, como el distanciamiento social, han provocado un mayor aislamiento y graves dificultades económicas para muchas personas. Hoy, a medida que se prolonga la pandemia, los investigadores advierten que estas medidas podrían causar un trauma emocional duradero y tener un impacto innegable en la salud mental.

Por ejemplo, casi el 35 % de las personas encuestadas en una encuesta nacional en China declararon haber sufrido malestar psicológico de leve a grave durante el confinamiento y después de este. Otra encuesta, realizada en Alemania durante el confinamiento, reveló una puntuación media de bienestar de 50,7 sobre 100 (las personas que no padecen depresión tienen una puntuación media de 75), y muchas declararon sufrir varios problemas:

  • El 51 % declaró un aumento de la irritabilidad

  • El 45 % declaró que dormía peor

  • El 29 % declaró sentir más ira y agresividad

La experiencia de epidemias anteriores también indica que este impacto en la salud mental probablemente persistirá a medio y largo plazo. Por ejemplo, en una evaluación del estado de salud mental de supervivientes del SARS en la Región Administrativa Especial de Hong Kong, el 47,8 % sufrió trastorno de estrés postraumático; el 25,6 % lo padeció durante 30 meses después de completar el tratamiento contra el virus.

Tendremos que desarrollar respuestas concretas y adecuadas para mitigar las posibles consecuencias en la salud mental, tanto a nivel individual como social. Este artículo busca abrir una conversación sobre las razones del aumento del estrés y sobre cómo cada uno de nosotros puede contribuir a la solución.

Factores subyacentes que contribuyen al aumento de la carga de problemas de salud mental

Aunque muchos factores aumentan el estrés, queremos destacar cuatro aspectos clave:

  • Preocupaciones persistentes por la salud: La gran mayoría de las personas todavía siente pánico y teme contagiarse del virus de la COVID-19. SNEHA, una organización sin ánimo de lucro que trabaja en un epicentro de casos de COVID-19 en Bombay, observó un alto grado de estigmatización hacia quienes han contraído la enfermedad. El personal de primera línea se encuentra entre los más afectados: no solo corre un alto riesgo de infección, sino que a menudo también trabaja en exceso. Estos problemas intensifican aún más los niveles de estrés.

  • Desmoronamiento de los sistemas de apoyo debido al aislamiento prolongado: Como seres sociales, los seres humanos suelen depender de sistemas de apoyo construidos en torno a sus amistades, familias y comunidades. Está demostrado que las interacciones sociales en persona aumentan el flujo de hormonas positivas en el cerebro y nos ayudan a vivir más tiempo. Sin embargo, estos sistemas se construyen durante largos periodos. Por ello, las normas de confinamiento han tenido un efecto negativo en estos sistemas de afrontamiento y los han vuelto menos eficaces contra el estrés.

  • Consecuencias económicas: Muchas personas han sufrido un perjuicio económico directo en sus empleos o negocios a causa del confinamiento. La situación económica actual ha generado ansiedad ante el temor de perder el empleo, los recortes salariales, los retrasos en las evaluaciones, etc. Además, muchas personas que querían cambiar de trabajo antes de la pandemia ahora tienen muchas menos opciones. Los propietarios de pequeñas empresas y los trabajadores autónomos también afrontan pérdidas de ingresos, facturas impagadas y decisiones difíciles para mantener a su plantilla.

Image: Perspectivas de empleo de la OCDE 2020: Seguridad de los trabajadores y crisis de la COVID-19

Aumento de los abusos : Quienes sufren violencia doméstica no han podido escapar de sus agresores durante la cuarentena. Las víctimas que viven en espacios reducidos con sus agresores han tenido menos posibilidades de pedir ayuda o escapar de ellos. La Comisión Nacional para las Mujeres, que recibe denuncias de toda la India, ha registrado un aumento de más del doble de la violencia de género.

¿Qué podemos hacer para gestionar mejor el estrés y sus consecuencias después del confinamiento?

Tanto a nivel individual como social, podemos reconstruir los sistemas sociales que incluyen mecanismos de afrontamiento del malestar psicológico provocado por la pandemia. Como individuos, podemos seguir un proceso de dos pasos:

  • Identificar las señales de estrés

Ya existen muchas herramientas digitales que nos ayudan a identificar las señales de estrés. Wysa —un chatbot de salud mental— utiliza prácticas y actividades basadas en la terapia, como la terapia cognitivo-conductual, la atención plena y el seguimiento del estado de ánimo, entre otras, para ayudar a los usuarios a cuidar su salud mental. TrustCircle utiliza programas de aprendizaje socioemocional basados en la inteligencia artificial para reflexionar sobre uno mismo, llevar un diario, reconocer y gestionar las propias emociones y pedir ayuda a distancia. Siempre que sea posible, también debemos identificar las señales de estrés o abuso a nuestro alrededor y derivar a las personas afectadas a redes formales de ayuda.

  • Pedir ayuda

No estamos solos en la lucha por la salud mental y debemos pedir ayuda a profesionales de la salud mental cuando la necesitemos. United for Global Mental Health ofrece una lista de líneas de ayuda gratuitas disponibles en todo el mundo para recibir apoyo en cuestiones de salud mental y abuso. Además, aplicaciones de salud mental como Sanvello y YourDost ofrecen acceso gratuito a sus recursos durante la pandemia. Utilizan técnicas validadas clínicamente para reducir el estrés y tratar la ansiedad y la depresión.

Las iniciativas del sector privado y filantrópico tienen un papel importante que desempeñar para ayudar a ampliar las intervenciones comunitarias.

De hecho, los trabajadores de salud comunitaria siguen siendo el punto de contacto más cercano para los grupos sociales más vulnerables afectados por la pandemia. Formar a trabajadores de salud comunitaria y médicos para detectar y tratar problemas de salud mental ofrece un modelo escalable en este contexto. Varias organizaciones sin ánimo de lucro ya han podido utilizar herramientas digitales para formar a trabajadores de salud y podrían ofrecer soluciones sostenibles.

Por ejemplo, Project Echo es un programa innovador de telementoría en India. Crea una comunidad virtual de aprendizaje al reunir a proveedores de atención médica y expertos en la materia mediante tecnología de videoconferencia. Del mismo modo, Atmiyata ofrece asesoramiento telefónico y formación a su red de voluntarios para abordar problemas específicos de salud mental relacionados con la COVID-19. Reforzar estos modelos comunitarios será clave para establecer mecanismos de afrontamiento a mayor escala.

Sin duda, afrontamos una de las mayores crisis sanitarias y económicas de nuestro tiempo, y los plazos de recuperación siguen siendo inciertos. Aunque estos pocos ejemplos son un buen comienzo para aliviar el impacto de la COVID-19 en la salud mental, no cabe duda de que necesitaremos una acción más coordinada para abordar este problema a mayor escala. Crear una comunidad con fortaleza mental seguirá siendo un paso clave para ayudar a nuestras sociedades a recuperarse poco a poco.

Los autores forman parte de un equipo que está ampliando modelos de atención de salud mental en India mediante mecanismos de financiación basada en resultados en KOIS.

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