Las duchas frías refuerzan el sistema inmunitario y aumentan los niveles de energía, según un estudio

An ice bath in the middle of snowy mountains.
Cold water immersion has been found to increase circulation and is thought to have mental health benefits.Image: Unsplash/tobias oetiker
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  • El atleta extremo Wim Hof, que estableció un récord Guinness por nadar bajo el hielo, afirma que una ducha fría al día reduce el estrés y aumenta los niveles de energía.

  • Se ha comprobado que la inmersión en agua fría aumenta la circulación; un estudio reciente mostró que hacerlo después del ejercicio puede mejorar el flujo sanguíneo hacia los músculos y desde ellos.

  • También se cree que aporta beneficios para la salud mental: reduce los síntomas de la depresión al activar los receptores del frío de la piel y enviar una gran cantidad de impulsos eléctricos al cerebro

  • Sin embargo, hay que tener cuidado al ducharse con agua fría, ya que el impacto puede desencadenar una respuesta de lucha o huida que aumente la frecuencia cardíaca y la presión arterial.

Quienes estén viendo el programa de la BBC Freeze the Fear with Wim Hof quizá empiecen a preguntarse si realmente hay «poder en la ducha fría», como afirma el atleta extremo Hof. Hof, que estableció un récord Guinness por nadar bajo el hielo, afirma que «una ducha fría al día mantiene alejado al médico» porque reduce el estrés y aumenta los niveles de energía.

En el programa, pide a los famosos participantes, entre ellos la presentadora deportiva Gabby Logan y el cantante Alfie Boe, que se duchen cada día con agua a 12 °C y vayan aumentando la duración de la ducha con el tiempo, de 15 segundos a dos minutos. Al ver la reacción de los participantes bajo la ducha fría se ve que no es una experiencia agradable, al menos al principio.

Hay pocas investigaciones sobre los beneficios para la salud de las duchas frías, por lo que la literatura es limitada. El estudio más amplio se realizó en los Países Bajos con 3.000 participantes. Se observó que quienes se ducharon con agua fría a diario (después de una ducha caliente), durante 30, 60 o 90 segundos, por un mes, faltaron al trabajo por enfermedad —según sus propios informes— un 29% menos que quienes solo se ducharon con agua caliente. Curiosamente, la duración de la ducha fría no influyó en las ausencias por enfermedad.

Aún no está claro por qué las duchas frías podrían evitar que la gente enferme. Algunas investigaciones sugieren que refuerzan el sistema inmunitario. Un estudio checo mostró que sumergirse en agua fría (a 14 °C durante una hora) tres veces por semana durante seis semanas fortaleció ligeramente el sistema inmunitario de «hombres jóvenes deportistas», el único grupo estudiado. Sin embargo, hacen falta más investigaciones para comprender plenamente los efectos en el sistema inmunitario.

En el programa de la BBC, Hof sugiere que el agua fría activa el sistema cardiovascular y, por tanto, mejora su funcionamiento. Afirma: «Vamos al gimnasio para trabajar los músculos, pero dentro del cuerpo tenemos millones de músculos diminutos en el sistema cardiovascular, y podemos entrenarlos con solo ducharnos con agua fría».

Cuando te duchas con agua fría, aumentan la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Hay indicios de que el agua fría activa el sistema nervioso simpático, que controla la respuesta de «lucha o huida» (una reacción fisiológica automática ante un acontecimiento que se percibe como peligroso, estresante o aterrador).

Cuando se activa, por ejemplo durante una ducha fría, aumenta la concentración de la hormona noradrenalina. Esto probablemente provoca el aumento de la frecuencia cardíaca y la presión arterial que se observa cuando las personas se sumergen en agua fría, y está, por tanto, relacionado con las mejoras para la salud que sugiere Hof.

También se ha demostrado que la inmersión en agua fría mejora la circulación. Al exponerse al agua fría, los vasos sanguíneos de la piel se contraen (se estrechan), lo que reduce el flujo sanguíneo. Cuando termina la exposición al agua fría, el cuerpo debe calentarse, por lo que aumenta el flujo sanguíneo a medida que los vasos se dilatan. Algunos científicos creen que esto podría mejorar la circulación. Un estudio sobre la inmersión en agua fría después del ejercicio observó que, al cabo de cuatro semanas, había mejorado el flujo sanguíneo hacia los músculos y desde ellos.

Wim Hof, de Holanda, de 51 años, posee un récord Guinness por el mayor tiempo nadando bajo el hielo. Se sumerge en agua helada durante un acto promocional para concienciar a la población sobre el calentamiento global, en Hong Kong, el 29 de diciembre de 2010.Image: REUTERS/Tyrone Siu

En el programa, Hof recomienda a los participantes que aumenten cada día la duración de la ducha. Sin embargo, el único estudio que ha investigado la duración es el mencionado anteriormente, realizado en los Países Bajos. Sus autores concluyeron que la duración de la ducha fría era irrelevante. Por tanto, una ducha fría de 15 segundos a 12 °C debería ser suficiente para obtener cualquier beneficio para la salud.

Se necesita precaución

Ducharse con agua fría puede ser un tanto impactante. Como se mencionó anteriormente, también estimula la respuesta de lucha o huida, que aumenta la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Esto puede tener efectos negativos en quienes padecen una enfermedad cardíacaporque podría precipitar un infarto o alteraciones del ritmo cardíaco. Si alguien tiene depósitos de grasa en las arterias, un aumento rápido de la frecuencia cardíaca podría hacer que algunos se desprendieran y obstruyeran una arteria, lo que provocaría un infarto.

Además, según Mike Tipton, experto en fisiología humana de la Universidad de Portsmouth, la inmersión en agua fría puede asociarse con un aumento de la respiración y de la frecuencia cardíaca. Pero también existe una «respuesta de buceo» al sumergirse en agua fría, en la que el cuerpo reduce automáticamente la frecuencia cardíaca y uno deja de respirar de forma instintiva (a diferencia de la respuesta de lucha o huida). Este conflicto puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco y, potencialmente, la muerte súbita. Sin embargo, el riesgo es mayor con la inmersión en agua fría, por ejemplo al nadar en aguas abiertas, que con una ducha fría.

También se cree que las duchas frías aportan beneficios para la salud mental. Sin embargo, el estudio neerlandés no encontró mejoras en la ansiedad con las duchas frías. Pero estas podrían reducir los síntomas de la depresión. La explicación propuesta es que la piel tiene una alta densidad de receptores del frío y que una ducha fría los activa y envía una gran cantidad de impulsos eléctricos al cerebro, lo que podría tener un efecto antidepresivo.

También se han realizado investigaciones en adultos mayores que sugieren que aplicar agua fría en la cara y el cuello se asocia con mejoras temporales de la función cerebral, incluidas mejoras en la memoria y la atención.

Así pues, la afirmación de Hof de que «una ducha fría al día mantiene alejado al médico» cuenta con cierto respaldo científico. Sin embargo, todavía hay que determinar el alcance de los beneficios para la salud y las razones exactas. Las personas que ya padecen una afección cardíaca deben actuar con precaución.

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