Según una nueva investigación, los árboles de las calles pueden ayudar a reducir la necesidad de antidepresivos entre los habitantes de las ciudades.
Sus resultados respaldan estudios que indican que pasar tiempo entre el follaje y en la naturaleza puede ayudar a aliviar diversas afecciones relacionadas con el estrés.
Las desigualdades socioeconómicas suelen estar correlacionadas con desigualdades en la distribución de los árboles.
Según el estudio, plantar más árboles en las ciudades podría ayudar a abordar este problema.
Según un nuevo estudio, plantar árboles en zonas urbanas puede ayudar a reducir el estrés y la ansiedad de quienes viven allí.
Un experimento realizado en Alemania sugiere que basta con vivir a menos de 100 metros de un árbol para reducir la necesidad de tomar antidepresivos.
La doctora Melissa Marselle y un equipo de científicos querían averiguar si la flora urbana tenía alguna correlación perceptible con el bienestar mental de los habitantes de las ciudades.
Sus investigaciones se basaron en numerosos estudios que demostraron que pasar tiempo en la naturaleza podía reducir la ansiedad de quienes la padecen. Uno de ellos reveló que los participantes que habían pasado más tiempo en entornos frondosos presentabanniveles más bajos de un indicador bioquímico del estrésllamado cortisol sérico. Otro concluyó que incluso mejoraba la concentración de los niños contrastorno por déficit de atención.
Árboles, riqueza y salud
Marselle, profesora de Psicología en la Universidad De Montfort (DMU), en la ciudad británica de Leicester,estudió los datos de prescripciones médicasde casi 10.000 residentes de la ciudad alemana de Leipzig y los cotejó con mapas de la distribución de zonas verdes urbanas.
Los resultados sí apuntaban a que la proximidad a los árboles se correspondía con una menor tasa de prescripción de antidepresivos. Más concretamente, mostraron que vivir a menos de 100 metros de un árbol —de cualquier especie— estaba asociado con un menor consumo de antidepresivos.
Sin embargo, también descubrieron que la relación era más fuerte en los barrios de menores ingresos.
«Nuestro hallazgo sugiere que los árboles de las calles, una forma de zonas verdes urbanas de pequeña escala y accesible al público, pueden ayudar a reducir las desigualdades en materia de salud»,dijo Marselleen el sitio web de la DMU.
Concluyó que «plantar árboles en las calles de zonas residenciales de las ciudades puede ser una solución basada en la naturaleza para reducir el riesgo de depresión» y afirmó que esto tenía «importantes implicaciones para la planificación urbana y las intervenciones de salud basadas en la naturaleza en las ciudades».
Remedios naturales
El experimento de Marselle respalda los resultados de muchas otras observaciones, tanto científicas como anecdóticas, que sugieren que reconectar con la naturaleza no solo es bueno para el medioambiente, sino también para el cuerpo y la mente.
En un caso del que informó The Guardian, una residente de una zona pobrede Baltimoredescubrió que su salud mental había mejorado tanto tras un programa de reverdecimiento de las calles que pudo dejar de tomar los antidepresivos que le habían recetado durante muchos años.
Las propiedades revitalizantes de la naturaleza se conocen desde hace mucho en Japón, donde están consagradas en el concepto de shinrin-yoku, o«baño de bosque». La práctica de pasar regularmente temporadas en el campo para encontrar paz y relajación forma parte de la vida cotidiana de millones de japoneses.
Los cambios son tan evidentes que algunos expertos incluso afirman haber determinado cuánto tiempo de baño de bosque hace falta para recuperar el bienestar mental.Científicos de la Universidad de Michigan, que midieron los niveles de cortisol de los participantes, calcularon que bastan entre 20 y 30 minutos de exposición a la naturaleza. Mientras tanto, una investigación dirigida por laUniversidad Cornellconcluyó que pueden bastar tan solo 10 minutos.
Los profesionales de la medicina también han incorporado estos hallazgos. Un grupo de médicos de lasislas Shetland escocesasha empezado a recetar paseos por colinas y zonas costeras como tratamiento para enfermedades mentales, diabetes y otras afecciones, informa The Guardian.

