Así puede afectar a nuestra salud mental el combustible con el que cocinamos

Women’s mental health is more likely to suffer from using biomass fuels than men’s, largely due to traditional gender norms, study finds.
Women’s mental health is more likely to suffer from using biomass fuels than men’s, largely due to traditional gender norms, study finds.Image: REUTERS/Navesh Chitrakar
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  • En el África subsahariana, alrededor del 85 % de la población depende de combustibles nocivos, como la biomasa o el queroseno, para cocinar.

  • La salud mental de las mujeres tiene más probabilidades de verse perjudicada por el uso de combustibles de biomasa que la de los hombres, en gran medida debido a las normas tradicionales de género, según un estudio.

  • Cocinar principalmente con carbón vegetal y leña hizo que las mujeres tuvieran aproximadamente un 50 % más de probabilidades de sufrir una posible depresión que quienes cocinaban con gas.

  • Sin acceso a energía limpia, las mujeres suelen tener menos oportunidades laborales y menos seguridad alimentaria, lo que contribuye a una peor salud mental.

Aproximadamente 2.600 millones de personas – casi la mitad de la población mundial, la mayoría en África, Asia y América Central y del Sur – dependen de combustibles de biomasa, como la leña y el carbón vegetal, o del queroseno para cocinar, calentar e iluminar sus hogares.

En el África subsahariana, alrededor del 85 % de la población (unos 900 millones de personas) depende de la biomasa o el queroseno para cocinar.

En los países de ingresos bajos y medios, estos combustibles suelen ser más baratos y accesibles que las fuentes de energía limpias y modernas, como la electricidad y el gas. Sin embargo, tienen un alto coste para la salud humana.

La quema de biomasa para cocinar genera altos niveles de contaminación del aire en los hogares que las personas que viven en ellos inhalan inevitablemente. Esto contribuye a más de dos millones de muertes prematuras cada año, principalmente por enfermedades respiratorias y cardiovasculares, como el cáncer de pulmón, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las cardiopatías, así como por neumonía en niños.

En los países de ingresos altos, la imposibilidad de costear energía limpia para el hogar también ha empeorado la salud mental de las personas. Un estudio reciente realizado en el Reino Unido concluyó que quienes no podían permitirse calentar sus hogares tenían peor salud mental que quienes sí podían hacerlo. Esto se manifestó en niveles más bajos de satisfacción con la vida.

Sin embargo, se ha investigado poco el efecto que tiene en la salud mental la falta de acceso a energía limpia para cocinar en los países de ingresos bajos y medios.

Para abordar esa laguna de conocimiento, encuestamos a más de 1.100 mujeres que eran las principales responsables de cocinar en sus hogares y vivían en comunidades en proceso de urbanización de Kenia, Camerún y Ghana.

Supusimos que la salud mental de las mujeres podría verse más perjudicada por el uso de combustibles de biomasa que la de los hombres, ya que en estos países tradicionalmente son ellas quienes se encargan de preparar y cocinar los alimentos.

El estudio reveló que las mujeres que cocinaban principalmente con carbón vegetal y leña tenían aproximadamente un 50 % más de probabilidades de sufrir una posible depresión que quienes cocinaban con gas. También descubrimos que las mujeres que habían sufrido dos o más quemaduras relacionadas con la cocina durante el año anterior tenían aproximadamente un 150 % más de probabilidades de sufrir una posible depresión que quienes no se habían quemado.

Las mujeres cuyos hogares no tenían electricidad para la iluminación también tenían un 40 % más de probabilidades de estar deprimidas que aquellas que contaban con iluminación eléctrica. Por último, descubrimos que dedicar más tiempo a cocinar cada semana se asociaba con un menor bienestar mental.

Estos resultados sugieren que permitir a los hogares cocinar e iluminar sus viviendas con combustibles modernos podría tener un efecto positivo en la salud mental de las mujeres.

Efectos en la salud mental de las mujeres

Hay varias razones por las que la falta de acceso a energía limpia puede empeorar la salud mental de las mujeres. Entre ellas figuran la pérdida de productividad, menos oportunidades laborales y una menor seguridad alimentaria que entre quienes tienen acceso a energía limpia.

También se pierde tiempo porque las mujeres a menudo tienen que recorrer largas distancias para recoger leña. Además, cocinar con combustibles de biomasa lleva mucho más tiempo que hacerlo con fuentes de energía limpia.

La escasez de investigaciones sobre salud mental en el África subsahariana se debe en parte al temor de las personas a ser estigmatizadas si hablan de ansiedad, depresión y otros trastornos del estado de ánimo.

En su lugar, preguntamos a las participantes sobre aspectos concretos de su calidad de vida que quizá estuvieran más dispuestas a responder, utilizando un instrumento de encuesta llamado Short-Form 36.

Por ejemplo, preguntamos a las participantes: «Durante las últimas cuatro semanas, ¿en qué medida su salud física o sus problemas emocionales han interferido en sus actividades sociales habituales con familiares, amistades, vecinos o grupos?» y «Durante las últimas cuatro semanas, ¿ha logrado menos de lo que le habría gustado debido a algún problema emocional (como sentirse deprimida o ansiosa)?»

Una mujer de Kenia contó que cocinar con gas le había «ahorrado tiempo por la mañana», de modo que podía «preparar a su hijo para ir a la escuela y llegar al trabajo a tiempo».

Otra mujer keniana afirmó que cocinar con gas «le ha permitido ahorrar algo de dinero, que destina a la educación de sus hijos», y que su «salud está bien, no como antes, cuando usaba carbón vegetal».

Impulsar el cambio

Aunque se necesitan más investigaciones para determinar si la salud mental de las mujeres mejora con el tiempo cuando se proporcionan a las familias cocinas de gas o eléctricas, los resultados preliminares de nuestra investigación son prometedores.

Descubrimos que proporcionar a las mujeres de Nairobi, Kenia, cocinas que funcionan con gas envasado redujo sus niveles de estrés, mejoró su alimentación y les dio más tiempo para acceder a nuevos empleos.

Esperamos que estos estudios sirvan de estímulo adicional para acelerar la transición a la energía limpia en los hogares de los países de ingresos bajos y medios. El uso mundial de combustibles «limpios» para cocinar de aquí a 2030 es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU.

También ha sido reconocido por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático como un objetivo esencial para mitigar el cambio climático, en concreto, al contribuir a reducir el aumento de la temperatura global.

Como muestra nuestra investigación, alcanzar este objetivo crucial también podría aportar un importante beneficio adicional para la salud mental.

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