Así es como la ciencia puede ayudarte a vencer la ansiedad

Tara Hyer-Tira from the U.S. performs a high dive during the second FINA High Diving World Cup in Cozumel, Mexico, May 9, 2015. REUTERS/Victor Ruiz Garcia TPX IMAGES OF THE DAY - GF10000089883
Anything worth doing is worth doing badly.Image: REUTERS/Victor Ruiz Garcia
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¿Tienes ansiedad? ¿Has probado casi todo para superarla, pero vuelve una y otra vez? ¿Quizá pensabas que ya la habías superado, pero los síntomas regresaron con fuerza? Sean cuales sean tus circunstancias, la ciencia puede ayudarte a vencer la ansiedad de una vez por todas.

La ansiedad puede manifestarse como miedo, inquietud, incapacidad para concentrarse en el trabajo o en los estudios, dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido por la noche, o irritabilidad fácil. En situaciones sociales, puede dificultar hablar con otras personas; quizá sientas que te juzgan constantemente o tengas síntomas como tartamudeo, sudoración, rubor o malestar estomacal.

Puede aparecer de repente en forma de ataque de pánico, cuando un aumento repentino de la ansiedad te hace sentir que estás a punto de sufrir un infarto, volverte loco o perder el control. O puede estar presente todo el tiempo, como ocurre en el trastorno de ansiedad generalizada, cuando una preocupación difusa y persistente te consume y miras al futuro con temor.

La mayoría de las personas la experimenta en algún momento, pero si la ansiedad empieza a interferir en tu vida, tu sueño, tu capacidad para entablar relaciones o tu productividad en el trabajo o los estudios, quizá tengas un trastorno de ansiedad. Las investigaciones muestran que, si no se trata, la ansiedad puede conducir a la depresión, a una muerte prematura y al suicidio. Y aunque puede tener consecuencias tan graves para la salud, los medicamentos que se recetan para tratar la ansiedad no suelen funcionar a largo plazo. Los síntomas suelen regresar y vuelves a estar como al principio.

Cómo puede ayudar la ciencia

La manera en que afrontas o manejas las cosas de la vida influye directamente en el nivel de ansiedad que experimentas; por tanto, ajusta la forma de afrontarlas y podrás reducir tu ansiedad. Estas son algunas de las principales estrategias para afrontarla que surgieron de nuestro estudio en la Universidad de Cambridge, que se presentará en el 30.º Congreso Europeo de Neuropsicofarmacología en París, y de otras investigaciones científicas.

¿Sientes que tu vida está fuera de control? ¿Te cuesta tomar decisiones o empezar las cosas? Una forma de superar la indecisión o poner en marcha ese nuevo proyecto es «hacerlo mal».

Puede sonar extraño, pero el escritor y poeta GK Chesterton dijo: «Todo lo que vale la pena hacer, vale la pena hacerlo mal». Y tenía razón. Esto funciona tan bien porque agiliza el proceso de toma de decisiones y te lanza directamente a la acción. De lo contrario, podrías pasar horas decidiendo cómo deberías hacer algo o qué deberías hacer, lo que puede llevar mucho tiempo y resultar estresante.

A menudo, la gente quiere hacer algo «a la perfección» o esperar al «momento perfecto» antes de empezar. Pero eso puede llevar a la procrastinación, a largas demoras o incluso impedir que lo hagamos. Y eso causa estrés y ansiedad.

En lugar de eso, ¿por qué no empezar simplemente «haciéndolo mal» y sin preocuparte por cómo saldrá? Esto no solo hará que sea mucho más fácil empezar, sino que también verás que terminas las tareas mucho más rápido que antes. La mayoría de las veces, también descubrirás que, después de todo, no lo estás haciendo tan mal; y, aunque así fuera, siempre puedes perfeccionarlo más adelante.

Adoptar «hacerlo mal» como lema te da el valor para probar cosas nuevas, añade un poco de diversión a todo y evita que te preocupes demasiado por el resultado. Se trata de hacerlo mal hoy y mejorar sobre la marcha. En definitiva, se trata de liberarse.

¿Eres especialmente crítico contigo mismo y con los errores que cometes? Imagina que tuvieras un amigo que señalara constantemente todo lo que está mal contigo y con tu vida. Probablemente querrías deshacerte de él de inmediato.

Pero las personas con ansiedad suelen hacerse esto a sí mismas con tanta frecuencia que ya ni siquiera se dan cuenta. Simplemente no son amables consigo mismas.

Así que quizá haya llegado el momento de cambiar y empezar a perdonarnos por los errores que cometemos. Si sientes que has hecho el ridículo en una situación, no te critiques: simplemente reconoce que tienes el impulso de culparte, luego deja de lado ese pensamiento negativo y vuelve a centrar tu atención en la tarea que tienes entre manos o en lo que estabas haciendo.

Otra estrategia eficaz consiste en «posponer la preocupación». Si algo salió mal y sientes la necesidad de preocuparte (porque crees que metiste la pata), no lo hagas de inmediato. En lugar de eso, aplaza la preocupación: reserva 10 minutos cada día durante los cuales puedas preocuparte por lo que quieras.

Si lo haces, verás que, cuando vuelvas más tarde a la situación que desencadenó la ansiedad inicial, no te parecerá tan molesta ni preocupante. Y nuestros pensamientos se desvanecen muy rápido si no los alimentamos con energía.

Encuentra un propósito en la vida ayudando a los demás

También vale la pena pensar en cuánto tiempo de tu día dedicas a tener presente a otra persona. Si es muy poco o nada, corres un alto riesgo de tener una salud mental deficiente. Por mucho que trabajemos o dinero que ganemos, no podemos ser verdaderamente felices hasta saber que alguien nos necesita y depende de nuestro trabajo o nuestro cariño.

Esto no significa que necesitemos los elogios de los demás, pero hacer algo pensando en otra persona aparta el foco de nosotros (y de nuestras ansiedades y preocupaciones) y lo dirige hacia los demás y hacia cómo podemos marcar una diferencia en sus vidas.

Se ha demostrado repetidamente que estar en contacto con otras personas es uno de los factores de protección más eficaces frente a una salud mental deficiente. El neurólogo Viktor Frankl escribió:

Para quienes creen que no hay nada por lo que vivir, nada más que esperar de la vida… la cuestión es conseguir que estas personas se den cuenta de que la vida todavía espera algo de ellas.

Saber que otra persona te necesita hace que sea más fácil soportar los momentos más difíciles. Conocerás el «porqué» de tu existencia y podrás soportar casi cualquier «cómo».

¿Y cómo puedes hacerte importante en la vida de otra persona? Puede ser tan sencillo como cuidar de un niño o de un padre o una madre de edad avanzada, hacer voluntariado o terminar un trabajo que pueda beneficiar a las generaciones futuras. Aunque esas personas nunca se den cuenta de lo que has hecho por ellas, no importa, porque tú lo sabrás. Y eso te hará reconocer lo singular e importante que es tu vida.

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