Contaminación farmacéutica
Las plantas de tratamiento de aguas residuales retienen gran parte de las sustancias nocivas que circulan por las aguas residuales y la escorrentía agrícola antes de que esa agua se reutilice. Sin embargo, estas instalaciones suelen no filtrar los medicamentos que llegan a las aguas residuales. Uno de ellos es el diazepam —comercializado primero como Valium—, un fármaco sedante utilizado para tratar la ansiedad y las convulsiones. Es un psicofármaco de uso común y potencialmente adictivo que afecta a la forma en que los pacientes piensan y sienten.
El diazepam se vende con 500 marcas distintas en todo el mundo y es objeto de un amplio abuso. Por eso, el hecho de que llegue a las aguas residuales y no se filtre adecuadamente preocupa a la comunidad de salud pública. En 2017, un estudio publicado por la Universidad Estatal de Río de Janeiro halló que las aguas residuales tratadas y las no tratadas tenían la misma concentración de psicofármacos. Los métodos tradicionales de tratamiento no están dando resultado.
Ahora, los investigadores han desarrollado un método económico para eliminar el diazepam del agua reciclada y las aguas residuales. Este nuevo método utiliza nanofibras de dióxido de titanio para atrapar el diazepam y otros dos psicofármacos que tratan la ansiedad durante la filtración de aguas residuales.
Vinod Kumar Gupta, profesor de química aplicada de la Universidad de Johannesburgo, en Sudáfrica, y autor principal del estudio, dijo en un comunicado de prensa: «Los procesos existentes para eliminar el diazepam y otros fármacos de las aguas residuales a gran escala son caros, requieren mucho tiempo, son ineficientes o reúnen las tres características. Algunos también consumen mucha energía en varias etapas o utilizan compuestos tóxicos y peligrosos que perjudican al medio ambiente».
Según Gupta, para filtrar estos fármacos a bajo costo sin utilizar compuestos peligrosos y perjudiciales para el medio ambiente, las plantas de tratamiento necesitan nanomateriales. El nuevo estudio de su equipo, publicado en Journal of Molecular Liquids, sostenía que el nuevo proceso de tratamiento podría implantarse fácilmente en las plantas de tratamiento existentes.
Preocupación por el agua
La presencia de medicamentos con receta en el suministro público de agua no es nada nuevo; los científicos llevan años lidiando con la eliminación de fármacos del agua. Según un estudio de 2008 del Servicio Geológico de Estados Unidos, hay aproximadamente 85 sustancias químicas artificiales, incluidos medicamentos, que atraviesan los sistemas de filtración y tratamiento. En el agua han aparecido desde betabloqueantes que reducen la presión arterial hasta anticonvulsivos y anticonceptivos (por no mencionar contaminantes como el plomo que los investigadores encontraron en el suministro de agua de Flint, Michigan). Los investigadores incluso observaron que los medicamentos que alteran el sistema endocrino cambiaban las conductas reproductivas de animales como los peces.
Aunque la contaminación de las aguas residuales seguirá siendo un problema en el futuro, estudios como el de Gupta son un paso en la dirección correcta. El uso de nanomateriales para actuar específicamente sobre los fármacos presentes en el suministro de agua representa una forma más rentable de abordar la contaminación de las aguas residuales.



