Estados Unidos se enfrenta a una epidemia de dependencia de las drogas. En 2016 hubo más de 64.000 muertes por sobredosis: un aumento de más del 22% con respecto al año anterior.
Muchas de estas muertes estuvieron relacionadas con los opioides, la familia de fármacos a la que pertenecen la heroína y la morfina. Sin embargo, nuevas investigaciones muestran que podría haber una forma mucho menos perjudicial de tratar el dolor crónico: la realidad virtual.

El problema del dolor

Fuente: CDC
El dolor crónico es un importante problema de salud pública en las economías avanzadas, especialmente en Estados Unidos y Canadá.
Los opioides se recetan ampliamente para ayudar a los pacientes, pero también están provocando adicción a las drogas y un elevado número de muertes por sobredosis.
En Estados Unidos, las muertes por sobredosis relacionadas con opioides con receta se han cuadruplicado desde 1999. Entre 1999 y 2015, más de 183.000 estadounidenses murieron por sobredosis relacionadas con opioides con receta. En 2012, se emitieron más de 250 millones de recetas de opioides en Estados Unidos. Parte del problema es que la eficacia de estos fármacos disminuye con el uso repetido.
La realidad virtual como alivio del dolor

Fuente: Firsthand Technology
Sin embargo, se ha demostrado que la realidad virtual ayuda a reducir el dolor. En un estudio reciente, a 30 participantes con diversas afecciones de dolor crónico se les ofreció una sesión de cinco minutos con una aplicación de realidad virtual llamada Cool!
Cool! es una creación de Firsthand Technology, una empresa con sede en Estados Unidos que quiere utilizar la realidad virtual para mejorar la salud y el bienestar.
El juego equipa al jugador con un lanzador de burbujas y un «cañón de truchas arcoíris» para disparar una bola de pintura a una nutria gigante. El paisaje del juego es luminoso y colorido, con elementos como llamas danzantes en cuevas de cristal.
Los participantes evaluaron su nivel de dolor antes, durante y después de la sesión. En general, los investigadores observaron que, al final, los participantes indicaron que el dolor había disminuido en un tercio (33%). Durante la sesión, el dolor se había reducido en dos tercios (66%). Eso supera el efecto de la morfina, que reduce el dolor en un 30% estimado.
Tres pacientes dijeron que no notaron cambios después de la sesión, pero que el dolor había disminuido mientras jugaban. Diez pacientes dijeron que no sintieron ningún dolor mientras estaban inmersos en la sesión de realidad virtual.
Todos los pacientes utilizaron un visor montado en la cabeza (HMD) y no notificaron efectos secundarios.
Aunque reconocieron que había «varias limitaciones en este estudio», los autores concluyeron que la realidad virtual prometía ser un tratamiento no opioide para el dolor crónico y que estaba justificado seguir investigando.
¿Cómo funciona?
Aunque los autores del estudio no pudieron determinar la razón exacta por la que la realidad virtual aliviaba el dolor, supusieron que se debía a que la atención de los pacientes se centraba en el juego y a que este les provocaba alegría.

En otro estudio de 2007, los investigadores probaron la realidad virtual con pacientes con quemaduras. Cuando se les curan las heridas, estos pacientes experimentan un dolor insoportable. En este experimento, los pacientes tomaron sus analgésicos habituales, pero también participaron en un juego de realidad virtual llamado Snowworld, diseñado específicamente para personas con dolor por quemaduras. Se pidió a los pacientes que evaluaran su dolor y también se les realizaron escáneres cerebrales.
Los participantes indicaron una reducción del dolor del 20% y una disminución del 37% del tiempo dedicado a pensar en el dolor.
Los investigadores dijeron que creían que funcionaba porque «el dolor requiere atención consciente. Sumergirse en otro mundo consume muchos recursos de atención y deja menos atención disponible para procesar las señales de dolor».

En otro estudio publicado en The Lancet en diciembre de 2016, los investigadores lograron reducir casi a la mitad el dolor del miembro fantasma —cuando una persona amputada sigue sintiendo dolor en el miembro ausente— mediante la realidad virtual.
El autor principal del estudio, el Dr. Max Ortiz-Catalan, cree que la razón es un «reentrenamiento» del cerebro, y dijo a CBC que: «Demostramos que, si una persona amputada puede ver y manipular en el espacio una “extremidad virtual” —proyectada sobre el muñón—, con el tiempo el cerebro vuelve a entrenar estas áreas. Mediante este reentrenamiento, el cerebro se reorganiza para centrarse en el control motor y menos en la activación del dolor».
Problemas de la realidad virtual
La realidad virtual también tiene sus problemas. A medida que cada vez más personas utilizan esta tecnología, ha surgido un problema importante: la cinetosis. La realidad virtual provoca náuseas en algunas personas, como podría hacerlo una embarcación que se balancea.
Un estudio realizado en la Universidad de Leeds, en el Reino Unido, determinó que los visores de realidad virtual podrían poner en riesgo la salud de los niños. Un juego de 20 minutos podía provocar problemas de visión y equilibrio en jugadores de entre ocho y 12 años. Los efectos a largo plazo del uso de la realidad virtual requieren más investigación,señalan los científicos.
Pero se necesita con urgencia un remedio para el dolor crónico. Apenas el mes pasado, el presidente Trump declaró oficialmente que la adicción a los opioides en Estados Unidos era una emergencia de salud pública. Aunque los estudios sobre la realidad virtual como alivio del dolor son pequeños, ofrecen esperanza a los millones de personas que usan drogas adictivas para tratar el dolor crónico.


