Una nueva investigación ha descubierto que afrontar las situaciones estresantes de manera ineficaz puede reducir nuestra capacidad para hacer frente a futuras situaciones estresantes.
Esto se debe a que reduce el volumen de materia gris en las áreas del cerebro responsables del autocontrol.
Afrontar eficazmente las situaciones estresantes puede mejorar nuestra salud general y prepararnos mejor para situaciones graves y muy estresantes.
Todos sabemos que vivir en condiciones estresantes tiene consecuencias graves, tanto emocionales como físicas. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto actuar para reducir nuestros niveles de estrés y mejorar nuestra vida?
Por fin, investigadores de la Universidad de Yale tienen la respuesta. Descubrieron que el estrés reduce el volumen de materia gris en las áreas del cerebro responsables del autocontrol.
Así que experimentar estrés hace que, en realidad, sea más difícil afrontar el estrés futuro, porque disminuye tu capacidad para tomar las riendas de la situación, gestionar el estrés y evitar que las cosas se salgan de control.
Un círculo vicioso en toda regla.
Pero no te desanimes. Reducir tus niveles de estrés no es imposible; solo tienes que dar más prioridad a su gestión si quieres revertir este efecto. Cuanto antes empieces a gestionar el estrés de forma eficaz, más fácil te resultará evitar que el estrés inesperado cause daños en el futuro.

Por suerte, la plasticidad del cerebro le permite moldearse, cambiar y reconstruir las áreas dañadas a medida que practicas nuevos comportamientos. Así, poner en práctica técnicas saludables para aliviar el estrés puede entrenar tu cerebro para manejarlo con más eficacia y reducir la probabilidad de que tenga efectos perjudiciales en el futuro.
Aquí tienes siete estrategias para reparar tu cerebro y mantener el estrés bajo control:
Di que no
Una investigación realizada en la Universidad de California, San Francisco, demuestra que cuanto más te cuesta decir que no, más probabilidades tienes de sufrir estrés, agotamiento e incluso depresión. Decir que no es, sin duda, un gran desafío para muchas personas. «No» es una palabra poderosa que no debes temer usar. Cuando llegue el momento de decir que no, evita frases como «No creo que pueda» o «No estoy seguro». Rechazar un nuevo compromiso es respetar los compromisos que ya tienes y te da la oportunidad de cumplirlos satisfactoriamente.
Desconéctate
La tecnología permite estar en comunicación constante y crea la expectativa de que debes estar disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Es extremadamente difícil disfrutar de un momento sin estrés fuera del trabajo cuando en cualquier momento puede llegarte al teléfono un correo electrónico que te haga cambiar de tema y pensar (léase: estresarte) en el trabajo.
Desconectarte con regularidad te ayuda a mantener el estrés bajo control y a vivir el momento. Cuando estás disponible para el trabajo las 24 horas del día, los 7 días de la semana, te expones a un bombardeo constante de factores estresantes. Oblígate a desconectarte e incluso —¡trágate el orgullo!— a apagar el teléfono para dar un respiro al cuerpo y la mente. Los estudios han demostrado que algo tan sencillo como dejar de consultar el correo electrónico durante el fin de semana puede reducir los niveles de estrés.
Si desconectarte de las comunicaciones relacionadas con el trabajo durante las noches entre semana te resulta demasiado difícil, ¿qué tal probar el fin de semana? Elige periodos en los que cortarás el contacto y te desconectarás. Te sorprenderá lo reparadores que son estos descansos y cómo reducen el estrés al incluir una recarga mental en tu rutina semanal.
Si te preocupan las consecuencias negativas de dar este paso, prueba primero en momentos en que sea poco probable que alguien se ponga en contacto contigo; quizá un domingo por la mañana. A medida que te sientas más cómodo y tus compañeros empiecen a aceptar el tiempo que pasas desconectado, amplía gradualmente el tiempo que pasas lejos de la tecnología.
Neutraliza a las personas tóxicas
Tratar con personas difíciles resulta frustrante, agotador y muy estresante para la mayoría. Puedes controlar tus interacciones con personas tóxicas manteniendo tus emociones bajo control. Cuando tengas que enfrentarte a una persona tóxica, aborda la situación con racionalidad. Reconoce tus propias emociones y no dejes que la ira o la frustración alimenten el caos. Considera también el punto de vista y la perspectiva de esa persona para encontrar soluciones y puntos en común. Incluso cuando todo se descarrile por completo, puedes tomar lo que diga la persona tóxica con cautela para evitar que te hunda.
No guardes rencor
Las emociones negativas que acompañan al rencor son, en realidad, una respuesta al estrés. Basta con pensar en lo ocurrido para que el cuerpo entre en modo de lucha o huida, un mecanismo de supervivencia que te impulsa a plantar cara y luchar o a salir corriendo ante una amenaza. Cuando la amenaza es inminente, esta reacción es esencial para sobrevivir, pero si pertenece a un pasado lejano, aferrarse a ese estrés causa estragos en el cuerpo y puede tener consecuencias devastadoras para la salud con el tiempo. De hecho, investigadores de la Universidad Emory han demostrado que aferrarse al estrés contribuye a la hipertensión y las enfermedades cardíacas. Guardar rencor significa aferrarse al estrés, y las personas con inteligencia emocional saben que deben evitarlo a toda costa. Dejar atrás el rencor no solo te hace sentir mejor ahora, sino que también puede mejorar tu salud.
Practica la atención plena
La atención plena es una forma sencilla de meditación respaldada por investigaciones y una manera eficaz de controlar los pensamientos y comportamientos desordenados. Quienes la practican con regularidad tienen más capacidad de concentración, incluso cuando no están meditando. Es una técnica excelente para reducir el estrés, porque ayuda a disminuir la sensación de no tener el control. En esencia, la atención plena te ayuda a dejar de saltar de un pensamiento a otro y evita que te quedes dándole vueltas a pensamientos negativos. En general, es una forma estupenda de afrontar una jornada ajetreada con calma y de manera productiva.
Pon las cosas en perspectiva
A menudo, nuestras preocupaciones nacen de una percepción distorsionada de los acontecimientos. Así que, antes de pasar demasiado tiempo dándole vueltas a lo que dijo tu jefe en la última reunión de personal, tómate un minuto para poner la situación en perspectiva. Si no sabes cuándo hacerlo, fíjate en las señales de que quizá tu ansiedad no sea proporcional al factor estresante. Si estás pensando en términos generales y absolutos, como «Todo va mal» o «Nada va a salir bien», necesitas replantearte la situación. Una buena forma de corregir este patrón de pensamiento improductivo es enumerar las cosas concretas que realmente van mal o no están saliendo bien. Lo más probable es que se te ocurran solo una o dos cosas, no todo. La clave para mantener la calma es recordar que tus emociones están exagerando la situación y que el alcance del factor estresante es mucho más limitado de lo que parece.
Recurre a tu red de apoyo
Puede resultar tentador intentar hacerlo todo por tu cuenta, pero es totalmente ineficaz. Para mantener la calma y ser productivo, tienes que reconocer tus puntos débiles y pedir ayuda cuando la necesites. Esto significa recurrir a tu red de apoyo cuando una situación te resulte lo bastante difícil como para sentirte abrumado.
Todo el mundo tiene a alguien en el trabajo o fuera de él que está de su lado, lo apoya y está dispuesto a ayudarle a sacar el máximo partido de una situación difícil. Identifica a esas personas en tu vida y procura pedirles su opinión y ayuda cuando la necesites. Algo tan sencillo como hablar de tus preocupaciones te permitirá desahogarte de la ansiedad y el estrés, además de ofrecerte una nueva perspectiva sobre la situación. La mayoría de las veces, otras personas pueden ver una solución que tú no ves porque no están tan implicadas emocionalmente. Pedir ayuda mitigará tu ansiedad y fortalecerá las relaciones con quienes te apoyan.
En resumen
Por sencillas que parezcan estas estrategias, es difícil ponerlas en práctica cuando el estrés te nubla la mente. Oblígate a intentarlo la próxima vez que tengas la cabeza a mil y cosecharás los beneficios de gestionar el estrés con disciplina.


