Es hora de “compartir la felicidad” y de centrarnos en las relaciones, la amabilidad y la ayuda mutua.
Ese es el mensaje del Día Internacional de la Felicidad de 2018, una celebración anual que incluso ha sido reconocida por la ONU. El objetivo del día es inspirar a las personas e impulsar el movimiento mundial por la felicidad.
La adversidad, el duelo y otras dificultades forman parte de la realidad de todos nosotros a lo largo del camino de la vida, y es importante no restarles importancia. Pero siempre hay lecciones que aprender y una forma de seguir adelante.
Estas cinco cosas ayudan a comprender mejor qué nos hace más felices:
1. Creer en el libre albedrío
Los estudios demuestran que las personas que creen en el libre albedrío tienden a ser más felices. El libre albedrío es la capacidad de tomar decisiones independientes, en las que el resultado de dicha decisión no está influido por hechos pasados. Algunos psicólogos y neurocientíficos no creen que sea realmente posible no verse influido por el pasado. Pero, sea o no una realidad, creer en el libre albedrío conduce a una visión más positiva de la vida, así como a una sensación de control.
2. No todo se trata de dinero
Una cierta cantidad de dinero sí hace que seamos más felices. Permite tener una buena calidad de vida y la capacidad de disfrutar de actividades de ocio, de buena comida y de satisfacción laboral. Sin embargo, una encuesta realizada a un millón de personas de todo el mundo identificó algo denominado “el punto de saciedad”. Es el momento en que más dinero ya no se correlaciona con un aumento de la felicidad. Y en algunos lugares, la satisfacción con la vida incluso disminuye por encima de ese nivel de corte, posiblemente por las presiones del trabajo. El punto de saciedad varía según el lugar en el que se vive, como se muestra en el siguiente gráfico:
3. Servir a los demás
El monje budista Matthieu Ricard, líder espiritual y amigo del Dalái Lama, ha sido descrito por los medios como “el hombre más feliz del mundo”. Afirma que la influencia, el respeto y la riqueza no conducen necesariamente a la felicidad. En cambio, aconseja que las personas busquen “el florecimiento personal” y se esfuercen por alcanzar sus aspiraciones más profundas. Según sostiene, la realización personal surge de afectar positivamente a los demás y de la transformación del yo para servir a los demás.
4. Medir el FBN en lugar del PIB
El Reino de Bután ha optado por medir la Felicidad Nacional Bruta en lugar del Producto Interno Bruto. La comisión de planificación del gobierno tiene la función explícita de garantizar que todas las políticas del país superen una “prueba de estrés del FNB” para asegurar un enfoque equilibrado del desarrollo económico. Todos los proyectos de ley del gobierno son examinados y, si las políticas propuestas no van a hacer más felices a las personas, se modifican.
5. Copiar a los países nórdicos
Finlandia está en la cima del mundo según el Informe Mundial sobre la Felicidad 2018, y los países nórdicos ocupan cuatro de los cinco primeros puestos. Son conocidos por ser estables, seguros y socialmente progresistas, con un buen equilibrio entre vida laboral y personal, un buen sistema educativo y guarderías subvencionadas. La corrupción es muy escasa, y tanto la policía como los políticos gozan de confianza.
Otros factores importantes incluyen un PIB per cápita elevado y la libertad para tomar decisiones vitales. Así que, si trasladarse a Escandinavia no está en los planes, quizá basta con copiar su forma de hacer las cosas.




