Cada año, el 21 de junio, el mundo celebra el Día Internacional del Yoga.
En la última década, la ciencia ha empezado a explicar con exactitud cómo la práctica regular del yoga y la meditación puede transformar las mentes y los cuerpos de las personas.
Los estudios demuestran que el yoga puede reducir los síntomas de ansiedad y estrés, mejorar la calidad del sueño, potenciar la salud inmunitaria y mejorar la memoria.
En todo el mundo, millones de personas han perdido la vida a causa de la COVID-19. La pandemia también ha provocado un grave malestar mental, mientras las poblaciones de todo el mundo lidian con confinamientos, toques de queda, medidas de distanciamiento social y una variedad de otros protocolos sanitarios. Además, la pandemia también ha puesto de manifiesto profundas desigualdades sociales, que se acentuaron con la distribución desigual de las vacunas en los países más pobres. En este contexto, los principios del yoga son más pertinentes que nunca.
El yoga es la práctica física de las «asanas» o posturas que preparan el cuerpo para la meditación. Quienes lo practican aprenden a alinearse con las partes más puras de su humanidad común. La práctica tiene raíces muy antiguas, pero solo en la última década la ciencia ha empezado a explicar de verdad —desde un punto de vista neurológico, psicológico y celular— con exactitud cómo puede transformar las mentes, los cuerpos e incluso las sociedades de las personas. Los estudios demuestran que una práctica constante del yoga puede mejorar la calidad de vida de cuatro maneras clave.
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Ansiedad y estrés
Ensayos clínicos recientes han descubierto que el yoga y la meditación pueden reducir los síntomas de ansiedad tanto en niños como en adultos. Esto es pertinente en un momento en que la incidencia de los trastornos mentales ha aumentado considerablemente. Una encuesta realizada el año pasado mostró que las personas que practican yoga sufrían menos depresión, estrés y ansiedad debidos a la pandemia.
Sueño
Los ensayos clínicos han demostrado que el yoga puede mejorar la calidad del sueño. Las técnicas específicas de respiración y de sueño del yoga se están estudiando como tratamientos para los trastornos del sueño y para las personas con pesadillas debidas al trastorno de estrés postraumático (TEPT). En general, practicar yoga para calmar la mente antes de acostarse puede dar lugar a una buena noche de sueño, algo esencial para una buena salud mental y la memoria.
Salud inmunitaria
Los científicos que investigan cómo el yoga y la meditación afectan al cuerpo de las personas están descubriendo que el yoga y la meditación pueden reducir la inflamación y potenciar la inmunidad frente a algunas enfermedades. Esto se debe a que el yoga hace que el cuerpo produzca células que combaten las infecciones y reduce los efectos de la inflamación.
Agilidad mental y cognición social
El yoga también puede ayudar a potenciar la capacidad cerebral y se ha relacionado con una atención más aguda y una mejor memoria. Además, también puede mejorar la «cognición social», que es la capacidad de una persona para leer y reconocer las emociones y necesidades de los demás. Y los investigadores están estudiando activamente cómo el yoga y la meditación podrían ayudar a prevenir la pérdida de memoria y la atrofia cerebral que se produce con el envejecimiento.
El yoga no es un remedio para todas las enfermedades, ni debe sustituir a la atención médica. Pero, al reducir la ansiedad y el estrés, y mejorar el sueño y la cognición, el yoga puede hacer que las personas sean más felices y más conscientes de sí mismas. Esto mejorará poco a poco la forma en que las personas interactúan entre sí. De hecho, los investigadores han descubierto que las personas que practican yoga durante muchos años son más amables y compasivas.
Estos efectos se ejemplifican en la forma en que el yoga ha cambiado nuestras propias vidas. Sophie creció en un hogar feliz en el campo canadiense. Pero, ya como joven, más tarde tuvo que lidiar con la ansiedad, problemas de autoestima e incluso un trastorno alimentario. Estaba embarazada y tenía treinta y tantos años cuando asistió a su primera clase de yoga y sintió de inmediato que había encontrado un nuevo hogar.
Hasta hoy, el yoga le da la fuerza para gestionar su salud mental y llevar una vida muy pública como defensora, madre de tres hijos y esposa del primer ministro de Canadá.
Como defensores de la salud mental, ambos nos esforzamos por encontrar formas de ayudar a los más vulnerables. La práctica del yoga no tiene por qué ser larga ni complicada. Tanto si eres sedentario como súper activo, tanto si te han diagnosticado una enfermedad mental como si sufres ansiedad a diario (como la mayoría de nosotros), tanto si eres un profesor de yoga experimentado como si eres principiante, el yoga puede adaptarse a ti.


