5 razones por las que importa el papel del director general de la OMC

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  • La Organización Mundial del Comercio (OMC) anunció el 14 de mayo que su director general, Roberto Azevêdo, dejaría el cargo.

  • El cargo desempeña un papel importante en el avance del comercio y la cooperación mundiales, pese a tener poco poder formal.

  • Con la organización amenazada, el nuevo director general tendrá la oportunidad de marcar una gran diferencia.

El director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevêdo, anunció el 14 de mayo que dejaría el cargo un año antes de lo previsto. Los gobiernos ya están aprovechando esta situación como una oportunidad para impulsar su propia agenda para el sistema comercial mundial, movilizándose en torno a sus candidatos preferidos para sucederle o quizá urdiendo maniobras para paralizar el proceso por completo.

Sin embargo, el cargo de director general carece casi por completo de poder formal. Esta persona no puede reformar por sí sola la organización, obligar a los gobiernos a adoptar ninguna medida concreta ni siquiera imponer la agenda.

Entonces, ¿por qué importa el director general? Estas son cinco razones por las que el cargo, y quien lo ocupa, son importantes, especialmente en este momento.

1. El director general es la única persona que puede hablar en nombre de la OMC sin más intereses creados que los de la propia organización.

Esto es especialmente importante ahora. La OMC y su normativa desempeñan un papel vital en la economía mundial, pero la organización está amenazada. Los problemas a los que se enfrenta la OMC —las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, la imposición unilateral de barreras comerciales, el hecho de que el Órgano de Apelación de la OMC ya no pueda funcionar— eran formidables incluso antes de la COVID-19. Ahora, la pandemia ha deteriorado aún más las relaciones internacionales y ha provocado una proliferación de nuevas restricciones a la exportación, exigencias de "relocalizar" las cadenas de suministro, previsiones de que el comercio mundial podría contraerse hasta un 32% este año, y ha llevado a aplazar la conferencia ministerial bienal de la OMC, que podría haber sido un foro para intentar abordar algunos de estos problemas. En tiempos tan difíciles, el papel del director general como defensor del sistema en todo el mundo, en las reuniones del G7 y el G20, en los medios de comunicación y con el sector privado es esencial.

Volumen del comercio mundial de mercancías, 2000‑2022Image: OMC

2. El director general ejerce un gran poder blando.

Los miembros de la OMC impulsan la labor de la organización, pero los 164 gobiernos miembros nunca han estado tan divididos como hoy. Sin excederse en el mandato del cargo, el director general puede utilizar el poder blando del cargo, combinado con sus conexiones políticas e influencia, para convocar, persuadir e instar a los miembros a actuar. Por supuesto, el director general no puede lograr nada sin los miembros, pero al mismo tiempo, si los miembros quieren avanzar, necesitan la ayuda del director general.

3. El director general puede marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso en una negociación.

El primer acuerdo multilateral en la historia de esta organización «dirigida por sus miembros» llegó de la mano del director general: el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, que se ultimó durante la conferencia ministerial de Bali en 2013. Cuando los ministros llegaron a la conferencia, las negociaciones sobre facilitación del comercio llevaban unos 10 años en curso y el proyecto de acuerdo se encontraba en su 17.ª versión. A medida que las conversaciones continuaban, los ministros no lograban salvar las diferencias necesarias para cerrar el acuerdo. Con el tiempo agotándose, pidieron al director general Azevêdo que presentara una propuesta que, conociendo las líneas rojas de las partes, considerara que tenía las mayores probabilidades de ser aceptada por todos. Presentó su texto de compromiso y, para gran satisfacción general, el acuerdo quedó cerrado.

4. El director general puede hacer que los debates sean más inclusivos y democráticos.

Una crítica de larga data a la OMC ha sido que las decisiones suelen ser tomadas por un puñado de países poderosos y luego presentadas al resto de miembros como un hecho consumado. Estas pequeñas reuniones son conocidas dentro de la OMC como «reuniones de la Sala Verde», que deben su nombre a la sala de reuniones privada del director general. El director general no puede eliminar la política de poder del comercio mundial, pero sí puede cambiar la forma en que se estructuran los debates y las negociaciones, empezando por eliminar prácticas anticuadas como esta. Se han logrado avances significativos en este frente. A medida que crece la nueva rivalidad entre grandes potencias, el próximo director general tendrá que esforzarse para garantizar que se sigan escuchando las voces de otros actores, manteniendo al mismo tiempo debates productivos.

5. La OMC está entrando en una nueva era y el director general tiene la oportunidad de contribuir a darle forma.

Existe un amplio consenso en que la OMC necesita una reforma, pero no hay consenso sobre cómo debería ser dicha reforma. El director general puede intentar impulsar este debate, reclamar la atención de los líderes, mediar en acuerdos, impulsar esfuerzos para encontrar posibles vías a seguir y ofrecer una narrativa positiva sobre el papel futuro de la organización. Sin embargo, los avances pueden ser difíciles de conseguir. Incluso un optimista aceptaría que las grandes reformas parecen poco probables en el contexto político actual.

Pese a este desafío, el director general puede marcar la diferencia trabajando con los miembros para lograr cambios incrementales. Grandes grupos de miembros ya están llevando a cabo trabajos innovadores sobre temas como el comercio electrónico, la facilitación de inversiones y las pymes. Muchos considerarán que el desarrollo de este trabajo es una prueba de la viabilidad de la organización. Al apoyar estos esfuerzos, el director general puede ayudar a obtener algunos logros rápidos y, al mismo tiempo, sentar las bases para una transformación más profunda de la forma en que se hacen las cosas en la OMC.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de facilitación del comercio?

Un director general eficaz debe combinar conocimientos técnicos con creatividad y juicio político. Debe tener una energía inagotable y una paciencia casi infinita. Debe ser visto como un mediador justo y honesto, en quien confíen 164 gobiernos y líderes, sin favorecer a ninguno en particular. Por último, debe tener ambición y visión, complementadas con la humildad necesaria para conocer los límites de su influencia.

Si el puesto ya es difícil en tiempos normales, en la actualidad es casi imposible. No obstante, el nuevo director general tendrá algo poco común: la oportunidad de marcar una gran diferencia.

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