Por qué el proteccionismo supone un problema para el crecimiento económico mundial

U.S. President Donald Trump and China's President Xi Jinping shakes hands after making joint statements at the Great Hall of the People in Beijing, China, November 9, 2017
New research suggests protectionist trade policies can cause more harm than good.Image: REUTERS/Damir Sagolj
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A veces se afirma que, pese a las distorsiones microeconómicas que provocan las políticas proteccionistas, existe un aspecto positivo en términos de ganancias macroeconómicas: más empleo, más producción y una balanza comercial más sólida. De hecho, algunas economías parecen estar utilizando hoy la política comercial para perseguir objetivos macroeconómicos. Los aranceles pueden reducir las importaciones, aumentar las exportaciones netas (la diferencia entre exportaciones e importaciones, o la balanza comercial) y, por tanto, impulsar el PIB, manteniendo constantes los demás factores.

Sin embargo, los economistas han sido, en general, escépticos. Desde la época de Adam Smith (o quizá incluso antes), se ha considerado que los mercados abiertos y competitivos son los más propensos a maximizar la producción al dirigir los recursos de forma más productiva. Los aranceles, en cambio, fomentan tanto el desvío del comercio hacia productores ineficientes como el contrabando para eludirlos; estas distorsiones reducen cualquier efecto beneficioso. Además, los consumidores pierden más con los aranceles de lo que ganan los productores, por lo que se produce una pérdida irrecuperable de eficiencia. Asimismo, las redistribuciones asociadas a los aranceles tienden a crear intereses creados, por lo que el perjuicio tiende a perpetuarse. El proteccionismo generalizado también puede provocar represalias, lo que añade nuevos costes en otros mercados.

Por otra parte, los economistas consideran que las políticas macroeconómicas (las políticas fiscales y monetarias, como los tipos de interés o el déficit presupuestario) son los instrumentos naturales para alcanzar objetivos macroeconómicos, como impulsar el crecimiento y el empleo. Es más probable que los aranceles provoquen cambios compensatorios en los tipos de cambio que frustren la consecución de los objetivos macroeconómicos; menos importaciones y una balanza comercial más sólida aumentan la demanda de la moneda nacional y, por tanto, su valor.

El efecto económico de los aranceles

Estos resultados corresponden a la muestra completa de países que figura en la Tabla 2 de NBER WP 25402/CEPR DP13389.

Además, la historia ofrece una lección contundente. Las políticas proteccionistas contribuyeron a precipitar el colapso del comercio internacional en la década de 1930, y esa contracción comercial fue un factor plausible en el origen de la Segunda Guerra Mundial. Por ello, aunque el proteccionismo apenas se ha utilizado en la práctica como política macroeconómica, la mayoría de los economistas considera enfáticamente que así debe ser.

Pero los tiempos cambian. Algunas economías utilizan hoy la política comercial aparentemente con fines macroeconómicos. ¿Podemos decir algo sobre cuáles serán probablemente las consecuencias prácticas de estas medidas? En un estudio reciente que abarca la gran mayoría de los países desarrollados y en desarrollo del mundo, y medio siglo de datos macroeconómicos, examinamos las respuestas de seis variables macroeconómicas clave a los cambios en el tipo arancelario: el PIB real, la productividad, la tasa de desempleo, el tipo de cambio real, la balanza comercial y la desigualdad.

Comprobamos que los aumentos arancelarios tienen consecuencias macroeconómicas y distributivas adversas en el ámbito nacional: estos efectos son sólidos y estadísticamente significativos, y son lo bastante grandes en términos económicos como para merecer la atención de los responsables de políticas.

También comprobamos que la producción (PIB) disminuye tras la subida de los aranceles debido a una caída significativa de la productividad laboral. Cuando las empresas de los sectores que compiten con las importaciones reciben protección, los recursos se reasignan dentro de la economía a usos relativamente improductivos, lo que perjudica al valor añadido generado por la economía. Es decir, los efectos derrochadores del proteccionismo conllevan una reducción notable de la eficiencia con que se utiliza el trabajo y, por tanto, una caída de la producción. Tampoco observamos una mejora de la balanza comercial tras un aumento de los aranceles, lo que refleja plausiblemente nuestro hallazgo de que el tipo de cambio real tiende a apreciarse como resultado de los aranceles más altos (una predicción coherente con la teoría y con la evidencia empírica anterior). Asimismo, comprobamos que el proteccionismo provoca un pequeño aumento del desempleo, lo que refuerza aún más los argumentos en contra del proteccionismo, y que los aumentos arancelarios generan mayor desigualdad tras unos años.

Comprobamos que el golpe al crecimiento económico provocado por un aumento arancelario es más pronunciado si dicho aumento se produce durante una fase de expansión económica. También es mayor en los países avanzados que en los países en desarrollo. Esto resulta preocupante, ya que los aranceles se utilizan actualmente como instrumento macroeconómico en contextos económicos boyantes y en las economías avanzadas.

En resumen: la aversión de la profesión económica hacia las pérdidas irrecuperables de eficiencia causadas por el proteccionismo parece justificada. Si bien los argumentos en contra del proteccionismo se han reforzado habitualmente con pruebas teóricas o microeconómicas, el argumento macroeconómico a favor del comercio liberal también es sólido. Los aranceles más altos parecen reducir la producción y la productividad, al tiempo que aumentan el desempleo y la desigualdad, y no afectan a la balanza comercial. Estos resultados son plenamente coherentes con la sabiduría convencional de la economía estándar y refuerzan el argumento a favor del libre comercio. El proteccionismo, sencillamente, debilita la macroeconomía.

Esta entrada se basa en un trabajo conjunto con Furceri, Hannan y Rose, publicado como Macroeconomic Consequences of Tariffs, CEPR Discussion Paper 13389, diciembre de 2018. Las opiniones expresadas son las del autor y no deben atribuirse al Fondo Monetario Internacional ni al Foro Económico Mundial.

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