China se ha convertido en el mayor socio comercial y acreedor de África en los últimos años gracias a programas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Ahora, las relaciones económicas entre China y África están entrando en una nueva etapa, mientras ambas afrontan una desaceleración económica mundial.
Es probable que el sector privado de China lidere ahora el comercio y la inversión en África, mientras que nuevas iniciativas como la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) impulsarán el crecimiento de las cadenas de valor regionales al ofrecer a las empresas chinas acceso a un mercado africano unificado de mayor tamaño.
Este artículo se publicó originalmente en CNBC Africa.
En los últimos 20 años, China se ha convertido en el mayor socio comercial bilateral del África subsahariana. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), alrededor del 20% de las exportaciones de la región se destinan ahora a China y cerca del 16% de las importaciones de África proceden de China. En 2023, el volumen total del comercio alcanzó la cifra récord de 282.000 millones de dólares . Los productos básicos —metales, productos minerales y combustibles— representan cerca de tres quintas partes de las exportaciones africanas a China, mientras que África suele importar productos manufacturados, aparatos electrónicos y maquinaria chinos.
Al mismo tiempo, China también se ha convertido en el mayor acreedor bilateral de África, al proporcionar a los países africanos una nueva fuente de financiación para infraestructuras, minería y energía. La proporción de China en la deuda pública externa total del África subsahariana era inferior al 2% antes de 2005, pero aumentó hasta cerca del 17%, o 134.000 millones de dólares, en 2021.
Además, la inversión extranjera directa (IED) china ha aumentado considerablemente en las últimas dos décadas. En 2003, el flujo anual de IED de China hacia África fue de aproximadamente 75 millones de dólares. Alcanzó un máximo de 5.000 millones de dólares en 2022, lo que representó alrededor del 4,4% de la IED total de la región. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), una estrategia mundial de desarrollo lanzada en 2013, es el marco de la IED china, dirigida principalmente a infraestructuras de transporte, energía y minería.
Aunque la relación entre China y el continente africano se ha estrechado con los años, la reciente desaceleración del crecimiento económico significa que ahora deberán adoptar un enfoque más prudente si quieren mantener las futuras relaciones comerciales y los flujos de inversión.
Las relaciones económicas entre China y África evolucionan
En 2020 y 2021, China y África siguieron reforzando su cooperación económicamediante diversos planes estratégicos e iniciativas en el marco de la BRI y del Foro de Cooperación China-África (FOCAC), una plataforma de colaboración establecida en 2000. Este plan de cooperación se centra en armonizar la BRI con la Agenda 2063 de la Unión Africana, un marco estratégico para la transformación socioeconómica del continente durante los próximos 50 años.
El plan de cooperación da prioridad a mejorar la conectividad de las infraestructuras en toda África para facilitar el comercio y la integración económica. También busca mejorar la facilitación del comercio, la integración financiera y la coordinación de políticas entre China y los países africanos. Esto último garantizará que las estrategias de desarrollo estén armonizadas y se refuercen mutuamente.
Sin embargo, las inversiones y los préstamos de China en África han disminuido en los últimos años. Este cambio se ha atribuido a diversos factores, entre ellos la desaceleración del crecimiento económico de China y su deseo de adoptar un modelo de desarrollo más sostenible. En consecuencia, los nuevos compromisos totales de préstamo en 2022 fueron de solo 995,5 millones de dólares, frente al máximo de 28.500 millones de dólares registrado en 2016. En el último FOCAC, celebrado en noviembre de 2021, China anunció un compromiso financiero de 40.000 millones de dólares con África, una reducción significativa respecto a los 60.000 millones de dólares prometidos en 2018. Cerca de la mitad de esta disminución se debió al descenso de los préstamos para infraestructuras.
Los nuevos compromisos reflejan un cambio: se pasa de la financiación directa de infraestructuras al crédito comercial para las exportaciones regionales, al tiempo que se fomenta un aumento de la inversión privada. China también está comprando menos petróleo crudo a África, lo que deja a los principales productores africanos de petróleo con ingresos muy inferiores a los que tenían antes de la pandemia.
Las economías africanas se han beneficiado, sin duda, del crecimiento sin precedentes de China, pero ahora deben adaptarse a la desaceleración de los volúmenes de exportación, las inversiones y los préstamos. Según el FMI, cada descenso de 1 punto porcentual en la tasa de crecimiento del PIB real de China provoca una caída de aproximadamente 0,25 puntos porcentuales en el crecimiento del PIB total del África subsahariana en el plazo de un año.
La próxima etapa de las relaciones económicas entre China y África
En la próxima década, es probable que el sector privado chino, en lugar de las empresas estatales, lidere el comercio y la inversión en África. De las 3.000 empresas chinas que invierten en África, más del 70% pertenecen al sector privado . Es probable que la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA) acelere esta tendencia al impulsar el crecimiento de las cadenas de valor regionales y ofrecer a las empresas chinas acceso a un mercado africano unificado de mayor tamaño. Se logró un resultado similar con el mercado único de la UE: China es ahora el mayor socio importador externo de la UE.
Lanzada oficialmente en 2021, la AfCFTA crea un mercado único que, según las proyecciones, crecerá hasta alcanzar los 1.700 millones de personas y un gasto de consumidores y empresas de 6,7 billones de dólares en 2030. El acuerdo comercial preferencial aumentará las exportaciones internacionales y el comercio intraafricano, en particular en la agricultura y los minerales para tecnologías verdes. Esto abrirá oportunidades para que empresas locales y globales accedan a nuevos mercados de todo el continente y amplíen sus operaciones. El primer plan de acción del sector privado para la AfCFTA se presentó en la reunión anual del Foro Económico Mundial en enero de 2024.
Para hacer realidad este enorme potencial, ambas regiones deben dar prioridad a una mayor coordinación entre la AfCFTA y la BRI. Las inversiones deben orientarse a catalizar los planes de industrialización y manufactura de la región, y a mejorar la conectividad comercial. En un foro de la BRI celebrado en octubre de 2023, el Gobierno chino afirmó que la siguiente fase de la BRI será «pequeña pero inteligente», con mayor énfasis en el desarrollo verde y la economía digital.
Una mejor coordinación y sinergia garantizarán beneficios mutuos y un crecimiento sostenible para África y China. Ministros y líderes empresariales africanos se reunirán en China en junio para la Reunión Anual de los Nuevos Campeones, con el fin de impulsar los avances en la cooperación y coordinación regionales. Estas conversaciones se centrarán en aprovechar el impulso generado hasta la fecha y encontrar vías de crecimiento en un contexto de crecientes riesgos geopolíticos y económicos.

