¿Qué está frenando el acuerdo de libre comercio entre la UE y EE. UU.?

¿Qué está frenando el acuerdo de libre comercio entre la UE y EE. UU.?
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La Unión Europea y Estados Unidos iniciaron negociaciones en julio de 2013 para crear un acuerdo de libre comercio, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (TTIP), con la esperanza inicial de concluirlas rápidamente.

Sin embargo, dos años después hay pocas señales claras de avances. Estos son los principales obstáculos.

Ambición y escala

El acuerdo de libre comercio entre la UE y EE. UU. sería mayor que cualquier acuerdo comercial firmado hasta ahora: abarcaría un tercio del comercio mundial y casi la mitad del PIB mundial. Su enorme tamaño está atrayendo más atención y, por tanto, más escrutinio que pactos comerciales menores, como el acuerdo entre la UE y Singapur firmado recientemente.

El acuerdo previsto va más allá de reducir los aranceles, que ya son bajos: de alrededor del 4 por ciento en promedio.

Armonizar las regulaciones, como las normas que rigen la seguridad de los vehículos, podría reducir los costes empresariales. Pero ambas partes tienen dificultades para encontrar puntos en común en cuestiones que van desde los productos químicos hasta los servicios financieros.

Agricultura

Estados Unidos afirma que la ciencia demuestra que los productos estadounidenses, desde cultivos modificados genéticamente hasta carne de vacuno tratada con hormonas, son seguros; afirmaciones que despiertan sospechas en gran parte de Europa.

Por su parte, la UE quiere que Estados Unidos acepte sus «indicaciones geográficas», una protección de la denominación de origen que significa, por ejemplo, que solo los griegos pueden llamar «feta» a su queso. Para Estados Unidos, esto constituye una forma de proteccionismo.

Y eso antes incluso de las típicas negociaciones de última hora para determinar las cuotas de exportación de carne y cereales estadounidenses y de productos lácteos de la UE.

Protección de los inversores

Antes de que comenzaran las negociaciones del TTIP, solo los expertos en comercio habían oído hablar del mecanismo de solución de controversias entre inversores y Estados (ISDS), un sistema para proteger a los inversores de la injerencia estatal que ya está vigente en unos 1.400 tratados comerciales bilaterales firmados por países de la UE.

Quienes critican el TTIP sostienen que menoscaba la capacidad de los países para legislar en ámbitos como la salud pública y el medio ambiente, ya que las multinacionales afectadas pueden impugnar sus decisiones ante tribunales.

La consulta pública de la Comisión Europea sobre el ISDS recibió un número sin precedentes de 150.000 respuestas, en su mayoría negativas.

Contratación pública

Un interés clave de la Unión Europea es que el Gobierno de EE. UU. se abra a las empresas europeas, especialmente interesadas en las agencias de transporte público y en contratos en ámbitos que van desde la eficiencia energética hasta la seguridad.

Sin embargo, la Buy American Act de 1933 y una serie de otras leyes establecen que el Gobierno federal de EE. UU. y los organismos relacionados deben comprar productos fabricados en Estados Unidos siempre que sea posible, y estipulan requisitos de contenido nacional para los proyectos de transporte.

Servicios

Los servicios han resultado incluso más difíciles que los bienes.

Los europeos quieren que los servicios financieros se incorporen al TTIP, mientras que Estados Unidos ha dicho que las conversaciones sobre ese sector solo deberían avanzar «en paralelo» y no incorporarse a ningún acuerdo.

La UE ya ha descartado los servicios audiovisuales como tema de debate, mientras que la Jones Act de EE. UU. parece limitar el tráfico entre puertos estadounidenses a buques de Estados Unidos.

Energía y materias primas

Una ley estadounidense de 1938 impide actualmente exportar gas natural si ello amenaza la seguridad nacional. En teoría, un acuerdo de libre comercio abriría la puerta a más exportaciones de energía de EE. UU., pero la UE busca un «capítulo» específico sobre energía que lo establezca, mientras que Estados Unidos parece preferir una redacción menos explícita.

Este artículo se publica en colaboración con Reuters. Su publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Philip Blenkinsop es corresponsal sénior de Reuters.

Imagen: Un buque portacontenedores sale de Burrard Inlet, en Vancouver, Columbia Británica. REUTERS/Andy Clark.

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