Los ministros de comercio de todo el mundo se reúnen esta semana en Nairobi (Kenia) para trabajar en un acuerdo que libere el comercio mundial y resuelva la Ronda de Doha de negociaciones comerciales.
La 10.ª reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio, que se celebra del 15 al 18 de diciembre, sigue a más de una década de negociaciones comerciales estancadas, iniciadas en la capital catarí en 2001, y que han llegado a un punto muerto del comercio multilateral que muchos consideran que podría significar el fin de la agenda de Doha y, posiblemente, de la propia OMC.
Mientras las conversaciones en Nairobi comienzan, preguntamos a cuatro expertos en comercio mundial por qué es tan importante esta última ronda de debates y qué podemos esperar de ella.
¿Por qué son tan importantes las conversaciones de Nairobi?
Por una parte, los ministros tienen la oportunidad de obtener resultados concretos para el comercio mundial en ámbitos como la agricultura y los productos de tecnología de la información. Pero la importancia de Nairobi va más allá de estos posibles acuerdos: también se espera que los ministros orienten sobre cómo debe avanzar la OMC. En este momento, los miembros no se ponen de acuerdo sobre si deben seguir negociando en el marco de la Ronda de Doha o probar un enfoque nuevo. Asimismo, se debate si la agenda de la OMC podría ampliarse para incluir temas como las inversiones, el comercio electrónico y las vías para aumentar la participación de las pequeñas y medianas empresas en el comercio mundial. Este debate dará forma al futuro de la función negociadora de la OMC en cuanto al «cómo» y al «sobre qué» se avanzan las negociaciones. Pase lo que pase en Nairobi, está claro que el debate en 2016 será distinto.
Tatiana Prazeres, Asesora Principal del Director General, Organización Mundial del Comercio (OMC), Ginebra Será la primera vez que la conferencia ministerial se celebra en África, lo que constituye una señal positiva para el mundo en desarrollo y un reconocimiento de que la OMC se compromete firmemente con las cuestiones del desarrollo. Además, esta ocasión formará parte de la celebración del 20.º aniversario de la organización. Y, lo que es más importante, 2015 debería haber sido un punto de inflexión para que el sistema comercial multilateral considerara las nuevas realidades de la economía mundial y los desafíos comunes a los que nos enfrentamos, desafíos que un comercio internacional dinámico y libre puede ayudar a resolver.
Hector Casanueva, Embajador y Representante Permanente de Chile ante la OMC, Ginebra Existe una creencia compartida —que aún rara vez se expresa en público— de que la Ronda de Doha debe darse por concluida de una vez por todas. Hacerlo (en particular, negándose a trazar un rumbo futuro para las negociaciones) permitiría a los miembros contemplar el futuro del sistema comercial con una pizarra en blanco y adaptar las normas del comercio mundial a la doble realidad de 1) una geografía del comercio y la inversión drásticamente alterada y 2) los consiguientes cambios en la gobernanza y la influencia económicas que se derivan de ello. Dudo mucho que los miembros acaben acordando poner fin a la Ronda de Doha en Nairobi, pero bien podrían llegar al mismo punto mediante lo que podría llamarse un enfoque de lista negativa: simplemente, no trazando una Agenda de Desarrollo de Doha después de Nairobi.
Pierre Sauvé, Director de Programas Externos y Asociaciones Académicas del World Trade Institute (WTI), Suiza
¿Cuáles son los principales puntos de debate?
La agricultura es una cuestión clave. Los miembros negocian un acuerdo para eliminar las subvenciones a la exportación y también disposiciones relativas a los programas de seguridad alimentaria. Además, negocian un paquete de decisiones para apoyar la participación de los países menos adelantados en el comercio mundial, que abarca bienes y servicios. Asimismo, algunos miembros trabajan para concluir las negociaciones sobre la ampliación del Acuerdo sobre Tecnología de la Información. Ese acuerdo eliminaría los aranceles aplicados a 200 productos de tecnología de la información, que abarcan un comercio anual de 3 billones de dólares.
Tatiana Prazeres
¿Qué resultado deberíamos esperar?
El escenario más favorable es que la conferencia ministerial produzca resultados en la agenda de negociación y deje a la OMC en mejor posición para avanzar en las negociaciones en Ginebra, idealmente a un ritmo más rápido y de manera más productiva.
Tatiana Prazeres Necesitamos un paso modesto para eliminar las subvenciones a la exportación agrícola y otras formas de ayuda, junto con un proceso creíble para abordar el resto de la agenda de Doha, y el inicio de intercambios serios sobre los temas «nuevos».
Alejandro Jara, Asesor Principal, King & Spalding, Suiza
¿Qué es lo peor que podría pasar?
El escenario catastrófico es que, independientemente de lo que declare formalmente la conferencia ministerial, no habrá negociaciones sustantivas en la Organización Mundial del Comercio. En otras palabras, se mantendría la situación actual. Si los ministros no logran resolver esto, ¿qué sucederá entonces?
Alejandro Jara Si queremos salvar la función legislativa de la OMC, debe haber una aceptación compartida de la necesidad de renovación institucional y reforma constitucional. Cuanto más universal se vuelve la membresía de la OMC —y lo será aún más en Nairobi con la adhesión de dos nuevos miembros, Afganistán y Liberia—, más difícil resulta la búsqueda del consenso. La legitimidad política sin eficiencia comercial no es una propuesta sostenible. Hay que encontrar la manera de introducir mayores dosis de geometría variable en la OMC, en particular mediante acuerdos plurilaterales o de masa crítica entre miembros afines que se negocien bajo un marco multilateral legitimador (a diferencia de las actuales negociaciones del TISA, que han creado un universo paralelo y exclusivo en el comercio de servicios).
Pierre Sauvé
¿Qué sigue para la OMC?
Creo que alcanzaremos un éxito sólido, pero incluso sin él, los ministros deben reconocer la centralidad de la organización en el sistema multilateral y destacar su capacidad para vigilar las políticas comerciales, resolver las diferencias comerciales entre miembros, poner en vigor el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio, promover los acuerdos plurilaterales en el seno de la OMC y atender las cuestiones del desarrollo de acuerdo con las necesidades de los países menos adelantados.
Hector Casanueva Una conferencia exitosa dará un nuevo impulso a la labor de la OMC, basándose en otros resultados positivos recientes, como la conclusión del Acuerdo sobre Facilitación del Comercio. Demostrará que la OMC puede cerrar acuerdos comerciales con un impacto económico real. Y esos acuerdos pueden, sin duda, inspirar más resultados negociados. En cualquier caso, la relevancia de la OMC no se limita a las negociaciones comerciales, que son el centro de estas reuniones ministeriales. La OMC es más que su función negociadora, y su sistema de solución de diferencias lo ilustra con gran claridad.
Tatiana Prazeres No debemos olvidar que la Organización Mundial del Comercio proporciona varios bienes públicos mundiales (en realidad, servicios) más allá de sus funciones legislativas. Aun así, la mayor amenaza a la que se enfrentan hoy los miembros, especialmente los más débiles, que a menudo participan menos en alternativas preferenciales (en particular del tipo megarregional), es el riesgo de que la parálisis continua en la mesa de negociación empiece a socavar la eficacia y la autoridad de la OMC en el ejercicio de sus demás funciones básicas, particularmente las de carácter adjudicatorio. Aunque Nairobi casi con toda seguridad no abordará estos metadesafíos, ha llegado el momento de despejar el camino para un debate franco, posterior a Nairobi, sobre la «OMC 2.0».
Pierre Sauvé
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Autor/a: Anna Bruce-Lockhart es editora del Foro Económico Mundial
Imagen: Director General de la Organización Mundial del Comercio (OMC), Roberto Azevedo, 26 de noviembre de 2015. REUTERS/Denis Balibouse







