Necesitamos un nuevo consenso sobre el comercio mundial. Este es el motivo

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Este artículo forma parte de la plataforma Geoestrategia del Foro Económico Mundial

La política comercial mundial no volverá al consenso que prevaleció durante las últimas décadas. Aunque el ciclo creciente de aranceles y amenazas comerciales se contenga en 2020, el consenso económico que sustentaba el amplio apoyo al comercio abierto se está desmoronando, y es probable que las tensiones comerciales se intensifiquen.

Estados Unidos y China se encuentran actualmente en el centro de estas tensiones. Los mercados de renta variable y de renta fija comenzaron 2020 con euforia, ya que las noticias sobre un acuerdo comercial de «primera fase» entre ambos dominaban los titulares. Dicho acuerdo implica que Estados Unidos reduzca algunos aranceles impuestos previamente y presente otra ronda de aranceles amenazados, mientras que China se compromete a comprar más bienes estadounidenses, incluidos los agrícolas. Esto representa una especie de distensión, pero no espere que dure; el comercio entre ambos países no es en realidad el centro de su guerra comercial.

La cuestión, en cambio, es qué país tendrá la economía más grande, en función de la excelencia en sectores como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la computación cuántica. Este asunto también tiene un componente de seguridad nacional, dado el grado en que estas industrias de alta tecnología alimentan las operaciones militares y de seguridad nacional. Esto se ha convertido cada vez más en una preocupación para Estados Unidos, ya que China ha adoptado una postura regional más agresiva, en particular en el mar de China Meridional.

Ambos países han utilizado los aranceles como herramienta para tratar de impedir que el otro domine la economía mundial y, aunque han dañado ambas economías, no son una herramienta particularmente eficaz. En particular, los aranceles no hacen nada para abordar las preocupaciones de Estados Unidos sobre los derechos de propiedad intelectual en China, las transferencias forzosas de tecnología y las subvenciones estatales a las industrias de alta tecnología. Por tanto, el acuerdo de primera fase es superficial y no aborda el fondo del asunto.

Tensiones entre EE. UU. y la UE

Sin embargo, con una distensión temporal entre Estados Unidos y China, Estados Unidos podría volcar su atención hacia Europa. La UE y Estados Unidos están inmersos en la negociación de un acuerdo comercial, pero los obstáculos han estado presentes desde el principio.

El pasado mes de julio, Francia adoptó un impuesto digital del 3 % que se aplica a las empresas con ingresos globales superiores a 750 millones de euros al año generados por actividades digitales, de los cuales 25 millones de euros se obtienen en su territorio. Una investigación estadounidense determinó que el impuesto digital discrimina a empresas estadounidenses como Google, Amazon, Apple y Facebook, por lo que Estados Unidos ha amenazado a Francia con aranceles del 100 % sobre las exportaciones de lujo, incluido el vino.

Las tensiones de larga data entre Estados Unidos y la UE por sus gigantes de la fabricación aeronáutica, Boeing y Airbus, complican la consecución de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y la UE. También corren el riesgo de socavar la colaboración entre Estados Unidos y la UE en algunas preocupaciones comunes relativas a las políticas y prácticas comerciales de China.

Estados Unidos amenazó recientemente con intensificar sus medidas punitivas contra los productos europeos como represalia por las subvenciones a Airbus. La Organización Mundial del Comercio (OMC) dio luz verde a Estados Unidos para imponer aranceles de hasta el 100 % sobre 7500 millones de dólares en exportaciones de la UE el pasado mes de octubre, pero Estados Unidos los había limitado al 10 % en el caso de las aeronaves y al 25 % en el de los productos industriales y agrícolas. Ahora, Estados Unidos amenaza con escalar el conflicto.

Por último, Estados Unidos ha amenazado en repetidas ocasiones con imponer aranceles a los automóviles importados de la UE. Esta amenaza pesa especialmente sobre Alemania, que es un importante productor de automóviles y cuya industria aún se está recuperando del escándalo de las emisiones de los motores diésel. Durante las dos últimas décadas, Alemania ha sido la economía más poderosa de la UE, pero más recientemente ha registrado un crecimiento anémico.

Elecciones en Estados Unidos

Es un año electoral en Estados Unidos y, aunque es demasiado pronto para dar por hecha la elección (o incluso para adivinar quién podría ser el candidato demócrata), las urnas podrían traer cambios en materia comercial. El proteccionismo ha sido históricamente más una política demócrata que republicana, por lo que no habrá una reversión completa de la política comercial de Trump si gana un demócrata. Pero podría haber algunos cambios.

Si un demócrata controlara la Casa Blanca, Estados Unidos seguiría queriendo presionar a China, pero podría adoptar un enfoque más internacional en ese empeño. Estados Unidos también podría revertir los aranceles al acero y al aluminio que dieron inicio a estas crecientes tensiones comerciales.

Lo más importante es que Estados Unidos podría dejar de obstaculizar la OMC nombrando jueces para el órgano de apelación (sin el cual la OMC no puede resolver las resoluciones que son objeto de recurso) y probablemente trabajaría con otros países para reformar la OMC. El enfoque pasaría de la confrontación a la negociación. Esto, por supuesto, depende de qué demócrata ocupe la Casa Blanca.

El precio de la incertidumbre

Mientras tanto, el presidente Trump tiene un difícil equilibrio que mantener. Ser duro con China y traer de vuelta los empleos estadounidenses fueron lemas exitosos en su primera candidatura presidencial. Querrá demostrar que ha cumplido con ambos y seguirá haciéndolo. Al mismo tiempo, los aranceles han provocado caídas en los mercados que han llevado al presidente a desescalar las tensiones comerciales. A medida que se acerquen las elecciones de 2020, cabe esperar que la administración equilibre estas dos preocupaciones.

Más allá de las urnas, podría haber algunos cambios en el enfoque de Estados Unidos hacia el comercio durante la próxima década, según qué partido esté en el gobierno. El aspecto más pernicioso de las tensiones comerciales en la economía mundial ha sido la incertidumbre que han provocado; las empresas han aplazado y retrasado sus inversiones mientras esperan a ver cuáles son las nuevas reglas del orden mundial. Saben que el antiguo consenso sobre el comercio no volverá, pero todavía no saben cuál es el nuevo consenso.

Mientras persista la incertidumbre, y probablemente lo hará durante al menos unos años más, los asuntos comerciales seguirán siendo un riesgo para la economía mundial.

Se prevé que las tensiones comerciales continúen en 2020, Megan Greene, Chatham House

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