Asia y Europa son ahora importantes socios comerciales, con un comercio anual de mercancías de 1,5 billones de dólares, que supera el comercio de cada continente con Estados Unidos. Un nuevo estudio que reúne una variedad sin precedentes de datos bilaterales entre pares de países identifica los vínculos económicos, sociales y políticos entre 51 países asiáticos y europeos.
Mientras la atención mundial se centra en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, Asia y Europa trabajan para estrechar su relación. Ambos continentes han convertido la conectividad entre personas, empresas e instituciones en una prioridad política fundamental, y avanzan con rapidez para crear y fortalecer vínculos, con el firme compromiso de trabajar en favor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La conectividad sostenible es la nueva consigna. Se ha convertido en un eje central de la Reunión Asia-Europa (ASEM), un foro intergubernamental de cooperación de alto nivel entre 30 países europeos y 21 asiáticos, incluidos Australia y Nueva Zelanda. La Unión Europea también ha propuesto la conectividad sostenible en su estrategia adoptada recientemente, «Conectar Europa y Asia: pilares para una estrategia de la UE».
Entonces, ¿cómo se conectan hoy Asia y Europa? Esto es lo que revelan los datos.
Comercio entre Asia y Europa
El comercio entre los países de ASEM representa aproximadamente la mitad de todo el comercio mundial de mercancías. Aunque el comercio intrarregional (es decir, dentro de Europa o de Asia) es cuatro veces mayor que el comercio entre regiones, las regiones asiática y europea comercian más entre sí que con cualquier otra región del mundo.

Destacan dos grandes centros: Alemania y China. En conjunto, estos países representan una cuarta parte del comercio total del grupo ASEM y son los principales puentes comerciales entre ambos continentes. Casi un tercio de las mercancías europeas que se envían a Asia procede de Alemania (202.000 millones de dólares), y China es el mayor comprador.
En sentido inverso, más de la mitad de las exportaciones de China a Europa se envían a Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido (178.000 millones de dólares). Rusia, por su posición geográfica central, es el tercer mayor socio comercial del grupo de países de ASEM. Exporta a Europa el doble que a Asia.
También existen importantes flujos comerciales entre Asia y Europa, de más de 100.000 millones de dólares, entre Europa y Japón, y entre Corea e India. Dentro de Europa, Suiza ocupa el segundo lugar en exportaciones a Asia, particularmente a China e India, y supera a Alemania en este último mercado.
En el plano institucional, se están fortaleciendo las relaciones comerciales entre los países europeos y asiáticos. En 2019 entró en vigor un nuevo acuerdo comercial entre la UE y Japón. Estos acuerdos ofrecen una excelente oportunidad para incluir disposiciones sobre desarrollo sostenible. El acuerdo entre la UE y Japón es el primero de su tipo que incluye una disposición específica sobre el Acuerdo de París.
Las relaciones diplomáticas son sólidas, y los datos muestran que los vínculos creados mediante acuerdos comerciales y embajadas se asocian con una mayor intensidad del comercio bilateral. Los principales socios comerciales, como China y Alemania, tienen embajadas en los 50 países socios de ASEM.
Inversión transfronteriza
La inversión extranjera directa (IED) entre Asia y Europa se acerca a los 90.000 millones de dólares anuales (2015-2017). Esta cifra es casi igual a los flujos de IED dentro de Europa.
El panorama de la IED está dominado por dos grandes inversores extranjeros en cada región. Más de la mitad de la inversión europea en Asia procede del Reino Unido y Alemania, y supera los 32.000 millones de dólares. De hecho, el Reino Unido invierte el doble en Asia que en Europa, y la mayor parte se destina a India. Asimismo, China y Japón son los principales inversores asiáticos en Europa, con un total combinado de 12.000 millones de dólares.
En conjunto, India y China atraen alrededor de la mitad de toda la inversión extranjera europea. Sin embargo, algunos países asiáticos resultan más atractivos para los inversores extranjeros europeos que para los asiáticos. Es el caso de Corea, Mongolia, Singapur y Rusia.
Pero las relaciones entre Asia y Europa van más allá de los vínculos económicos.
Desplazamiento de personas
Asia y Europa también acercan a las personas y las sociedades: alrededor de 13 millones de personas han migrado entre ambas regiones. Alemania, el Reino Unido y Australia acogen al mayor número de migrantes entre los dos bloques (unos 2,5 millones cada uno).
Los grandes flujos migratorios del Reino Unido a Australia y de Rusia y Kazajistán a Alemania están relacionados con vínculos históricos, culturales y lingüísticos. Rusia es el principal país de origen de los migrantes que llegan a Europa, seguida de India.

La movilidad internacional de estudiantes de posgrado permite acceder a una educación de calidad en el extranjero, además de ofrecer la oportunidad de mejorar las competencias lingüísticas y conocer distintas culturas y sociedades. Cada día, unos 1.000 estudiantes se desplazan entre ambos continentes, es decir, alrededor de 400.000 al año.
El Reino Unido es el principal destino de los estudiantes asiáticos: casi tres cuartas partes proceden de China, India y Malasia. Los estudiantes chinos representan casi la mitad de los estudiantes asiáticos en Europa. Australia es el destino favorito de los estudiantes europeos, seguida de Japón.
Actualmente, más de dos tercios de los titulares de pasaportes europeos pueden viajar a Asia sin visado, y un tercio de las nacionalidades asiáticas puede hacerlo a Europa, gracias a las políticas de apertura de visados que facilitan los desplazamientos de estudiantes e investigadores.
Colaboración en investigación
Cada año se establecen más de 200.000 colaboraciones entre instituciones de investigación asiáticas y europeas en forma de coautoría de publicaciones científicas. La colaboración entre ambos bloques representa casi un tercio de las colaboraciones de investigación en los países de ASEM.
Los investigadores de instituciones de Australia, Nueva Zelanda e India colaboran aproximadamente el doble con países europeos que con países asiáticos, mientras que los investigadores rusos colaboran tres veces más con los europeos. La colaboración entre bloques es más intensa en el lado asiático que en el europeo, ya que los países europeos también cuentan con una sólida red interna de colaboración, respaldada por grandes programas de investigación financiados por la UE.
Países como China, Australia, el Reino Unido, Alemania, Rusia y Francia sirven de puente intercontinental para los científicos. Las colaboraciones más numerosas son entre el Reino Unido y China, y entre el Reino Unido y Australia (más de 10.000 en cada caso), seguidas de las que se dan entre Alemania y China (unas 7.000).
Los investigadores de países asiáticos pequeños encuentran socios clave para sus investigaciones en países europeos. Por ejemplo, las colaboraciones de investigación entre Laos y el Reino Unido representan alrededor del 20 % de la producción científica de Laos. Se observa la misma tendencia entre Mongolia y Alemania, y entre Myanmar y el Reino Unido.
Conectividad sostenible: el camino a seguir
Aunque la conectividad entre Asia y Europa es vital para la paz, la estabilidad, la prosperidad económica y el desarrollo inclusivo, solo cuenta la mitad de la historia. La conectividad sostenible debe contribuir al logro de los ODS, que forman parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Los datos muestran que la conectividad entre Asia y Europa está alineada con la mayoría de los ODS, en particular con los vinculados a la dimensión social de la sostenibilidad. Esto significa que la conectividad se asocia, entre otros aspectos, con mejores condiciones de vida, sociedades más inclusivas y mayores niveles educativos.
Sin embargo, una mayor conectividad también se asocia con un impacto más amplio en el medio ambiente, que se traduce en mayores emisiones de gases de efecto invernadero y un mayor consumo interno de materiales. Los responsables de formular políticas afrontan el reto de minimizar el impacto ambiental de la conectividad y garantizar que sus beneficios sean inclusivos para todos los miembros de la sociedad.

Para obtener más información, puede leer el informe aquí y explorar los conjuntos de datos en el Portal de conectividad sostenible de ASEM. Carlos Tacão Moura y Michaela Saisana contribuyeron a este artículo.





