La edición de 2022 del Informe sobre el Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio explora las complejas interrelaciones entre el cambio climático, el comercio internacional y las políticas climáticas y comerciales.
El Informe sobre el Comercio Mundial sostiene que, aunque el comercio puede generar emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático, también puede multiplicar las acciones climáticas.
Una mayor cooperación comercial es esencial para descarbonizar las cadenas de suministro, hacerlas más resilientes ante los choques climáticos y promover sistemas alimentarios seguros y sostenibles.
El cambio climático está reconfigurando las perspectivas económicas y comerciales de los países y constituye una gran amenaza para el crecimiento y la prosperidad futuros. Solo en 2022, las graves inundaciones en Pakistán dejaron un tercio del país bajo el agua, lo que amenazó su seguridad alimentaria y económica. Las sequías en el Cuerno de África pusieron en riesgo de hambre a 37 millones de personas. Los niveles históricos de olas de calor y sequías redujeron los niveles de agua desde el Yangtsé hasta el Rin, lo que provocó escasez de electricidad y bloqueos en el transporte marítimo.
De no mitigarse, el cambio climático podría anular gran parte de los avances logrados en las últimas décadas en materia de desarrollo y reducción de la pobreza, y es probable que los países en desarrollo sean los más afectados debido a su mayor exposición y vulnerabilidad a los riesgos climáticos.
La edición de 2022 del Informe sobre el Comercio Mundial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) explora las complejas interrelaciones entre el cambio climático, el comercio internacional y las políticas climáticas y comerciales. El Informe sobre el Comercio Mundial sostiene que, aunque el comercio puede generar emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático, también puede multiplicar las acciones climáticas. La apertura comercial acelera la inversión, amplía las soluciones tecnológicas e impulsa la innovación necesaria para avanzar hacia un futuro justo y con bajas emisiones de carbono, así como hacia los empleos verdes.
El comercio reduce el costo de la mitigación climática
La última década ha sido testigo de una reducción asombrosa de precios y de una gran mejora en el rendimiento de las tecnologías bajas en carbono, lo que ha hecho de las energías renovables una opción más asequible que sus equivalentes basados en combustibles fósiles. El precio de la energía solar ha caído casi un 90% desde 2010, mientras que la eficiencia de los paneles solares se ha duplicado desde 1980. Asimismo, el costo de la electricidad generada por energía eólica terrestre se redujo casi un 70% en diez años (véase la Figura 1). El factor fundamental de este cambio son las mejoras en la tecnología y la producción, que, en parte, se deben al aprendizaje práctico y a las economías de escala posibilitadas por el comercio y las cadenas de valor mundiales.

Reducir las barreras arancelarias y regulatorias al comercio de bienes y servicios ambientales puede contribuir a bajar aún más los costos y acelerar su despliegue. La OMC estima que la eliminación de aranceles y la reducción de medidas no arancelarias sobre un conjunto de bienes ambientales podría aumentar las exportaciones mundiales de estos productos un 5%, lo que equivale a $109 000 millones, y reducir las emisiones netas de carbono un 0.6% para 2030.
El acceso a las tecnologías bajas en carbono también puede liberar el potencial del comercio de energías renovables. Muchos países cuentan con abundantes recursos de energía renovable, como la irradiación solar y la densidad de la energía eólica, que pueden aprovecharse mediante tecnologías bajas en carbono importadas. Aunque persisten desafíos tecnológicos, la generación de energía renovable permite sortear las dificultades logísticas y los altos costos que implican la producción y el transporte de energía de origen fósil. El esquema que lleva electricidad de parques solares y eólicos desde Marruecos al Reino Unido mediante un cable submarino, por ejemplo, ilustra cómo los países en desarrollo también pueden aprovechar las oportunidades del comercio de energía renovable.
El comercio contribuye a la adaptación al cambio climático
Aunque adaptarse al cambio climático será costoso y perturbador, el comercio y las políticas comerciales pueden contribuir a las estrategias de adaptación. El comercio internacional puede ayudar a prepararse de forma más eficaz ante los choques relacionados con el clima, al apoyar el desarrollo y el acceso a tecnologías resistentes al clima, como nuevos cultivos resistentes a la sequía. El comercio de servicios, como la previsión meteorológica, los seguros, las telecomunicaciones y la logística, también puede ser esencial para identificar, prevenir y reducir los riesgos y vulnerabilidades climáticas, y para minimizar las pérdidas y daños inevitables causados por el cambio climático.
Una vez que llegan los choques relacionados con el clima, el comercio internacional proporciona acceso a bienes y servicios esenciales, como alimentos, suministros médicos y generadores de electricidad. El comercio también puede contribuir a la seguridad alimentaria al permitir que las regiones que antes dependían de la producción agrícola nacional importen alimentos de regiones menos afectadas. Sin embargo, los altos costos comerciales podrían impedir estos ajustes. Un análisis del Índice de Costos Comerciales de la OMC revela que los países más expuestos a los efectos directos del cambio climático tienden a soportar mayores costos comerciales (véase la Figura 2).

El comercio puede aprovechar las sinergias y limitar los efectos no deseados
El cambio climático es un problema de los bienes comunes mundiales. Requiere cooperación global en todos los frentes, incluida la cooperación comercial. La falta de cooperación puede generar tensiones comerciales y, en última instancia, socavar las acciones climáticas. Los acuerdos comerciales abordan cada vez más explícitamente el cambio climático, desde compromisos para adoptar políticas climáticas y promover el comercio de bienes y servicios ambientales hasta la cooperación en materia de mitigación y adaptación al cambio climático (véase la Figura 3).

Sin embargo, es esencial una cooperación comercial aún mayor para descarbonizar las cadenas de suministro, hacerlas más resilientes ante los choques climáticos y promover sistemas alimentarios seguros y sostenibles.





