Así podría una guerra comercial entre Estados Unidos y China remodelar el orden mundial

Container trucks drive past the container area at the Yangshan Deep Water Port, part of the newly announced Shanghai Free Trade Zone, south of Shanghai September 26, 2013. China has formally announced detailed plans for a new free-trade zone (FTZ) in Shanghai, touted as the country's biggest potential economic reform since Deng Xiaoping used a similar zone in Shenzhen to pry open a closed economy to trade in 1978. In an announcement on Friday from the State Council, or cabinet, China said it will open up its largely sheltered services sector to foreign competition in the zone and use it as a testbed for bold financial reforms, including a convertible yuan and liberalized interest rates. Economists consider both areas key levers for restructuring the world's second-largest economy and putting it on a more sustainable growth path. Picture taken on September 26, 2013. REUTERS/Carlos Barria (CHINA - Tags: POLITICS BUSINESS INDUSTRIAL TPX IMAGES OF THE DAY)
Since the trade tensions began, US export growth to China has been weaker.Image: REUTERS/Carlos Barria
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Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China han afectado negativamente tanto a los consumidores como a numerosos productores en ambos países. Los aranceles han reducido el comercio entre Estados Unidos y China, pero el déficit comercial bilateral se mantiene prácticamente sin cambios. Si bien el impacto en el crecimiento mundial es relativamente moderado por ahora, la última escalada podría mermar significativamente el sentimiento de las empresas y de los mercados financieros, alterar las cadenas de suministro mundiales y poner en peligro la recuperación prevista del crecimiento mundial en 2019.

Evolución del comercio en Estados Unidos y China

La subida de los aranceles estadounidenses al 25 % sobre 200 000 millones de dólares en importaciones anuales chinas el 10 de mayo, junto con la anunciada represalia china, marca la última escalada en las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China.

El impacto de los aranceles impuestos previamente por Estados Unidos y de la posterior represalia de China ya es evidente en los datos comerciales. Tanto los países directamente implicados como sus socios comerciales se han visto afectados por el aumento de los aranceles.

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En 2018, Estados Unidos impuso aranceles de forma sucesiva a tres «listas» de productos chinos, aplicándolos primero a importaciones anuales por valor de 34 000 millones de dólares, después a 16 000 millones más y, finalmente, a 200 000 millones adicionales. Como resultado, las importaciones estadounidenses procedentes de China han descendido de forma bastante pronunciada en los tres grupos de productos gravados.

En los casos en que hubo un retraso entre el anuncio y la aplicación de los aranceles, como ocurrió con las listas de 16 000 y 200 000 millones de dólares, o en los que se planeó aplicar gradualmente el aumento arancelario, como en el caso de la lista de 200 000 millones de dólares, observamos un aumento del crecimiento de las importaciones antes de las fechas efectivas. Esto sugiere que los importadores acumularon existencias antes de la entrada en vigor de los aranceles, lo que explica la caída más acusada de las importaciones posteriormente.

A medida que China imponía aranceles de represalia, también disminuyeron las exportaciones estadounidenses a China. Si bien en este caso no se observa la dinámica de anticipación de compras, el crecimiento de las exportaciones estadounidenses a China ha sido, en general, más débil desde que comenzaron las tensiones comerciales.

Efectos en los consumidores

Los consumidores de Estados Unidos y China son, sin lugar a dudas, los perdedores de las tensiones comerciales. Una investigación de Cavallo, Gopinath, Neiman y Tang, que utiliza datos de precios de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos sobre las importaciones procedentes de China, concluye que los ingresos arancelarios recaudados han recaído casi en su totalidad sobre los importadores estadounidenses. Apenas hubo cambios en los precios en frontera (sin aranceles) de las importaciones chinas, y se produjo un fuerte aumento de los precios de importación posteriores a los aranceles, equivalente a la magnitud del arancel.

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Algunos de estos aranceles se han trasladado a los consumidores estadounidenses, como en el caso de las lavadoras, mientras que otros han sido absorbidos por las empresas importadoras mediante márgenes de beneficio más reducidos. Es probable que un nuevo aumento de los aranceles se traslade de manera similar a los consumidores. Si bien el efecto directo sobre la inflación puede ser pequeño, podría dar lugar a efectos más amplios a través de un aumento de los precios de los competidores nacionales.

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Efectos en los productores

El efecto sobre los productores es más diverso, con algunos ganadores y muchos perdedores. Algunos productores estadounidenses y chinos de bienes que compiten en los mercados nacionales con importaciones afectadas por aranceles, así como los exportadores de terceros países que compiten, son posibles ganadores. Sin embargo, los productores estadounidenses y chinos de los bienes afectados por los aranceles, así como los productores que utilizan dichos bienes como insumos intermedios, son posibles perdedores.

La desviación comercial es uno de los canales a través de los cuales se ven afectados los productores. Los datos bilaterales agregados de Estados Unidos sí sugieren que se ha producido una desviación comercial, ya que la caída de las importaciones procedentes de China parece haber sido compensada por un aumento de las importaciones procedentes de otros países.

Por ejemplo, las importaciones estadounidenses procedentes de México aumentaron significativamente en algunos bienes sobre los que Estados Unidos impuso aranceles. Tras la aplicación de la lista de 16 000 millones de dólares en agosto, una fuerte caída de casi 850 millones de dólares en las importaciones procedentes de China se compensó casi por completo con un aumento de unos 850 millones de dólares procedentes de México, de modo que las importaciones totales estadounidenses se mantuvieron prácticamente sin cambios. En otros países, como Japón, Corea y Canadá, se observan aumentos más pequeños de las importaciones estadounidenses en relación con los niveles de septiembre a noviembre de 2017. Por supuesto, los datos agregados podrían estar ocultando otros factores que impulsan las pautas comerciales bilaterales, como el uso de inventarios. Por ejemplo, no hubo apenas cambios en las importaciones procedentes de terceros países en el caso de los dispositivos semiconductores fotosensibles.

El otro canal por el que podrían verse afectados los productores es la segmentación del mercado en el precio de los bienes comercializados. Esto se observó con mayor claridad en el caso de la soja, donde las exportaciones estadounidenses a China cayeron drásticamente en 2018 tras la imposición de aranceles por parte de China. En 2017, Estados Unidos era el principal proveedor de soja de China, junto con Brasil. Con los aranceles, el precio de la soja estadounidense bajó, mientras que el de la soja brasileña subió, ya que las exportaciones estadounidenses a China se redujeron casi a cero y las exportaciones brasileñas a China mostraron una tendencia al alza. Aunque los precios han vuelto a converger y las exportaciones de soja a China se han reanudado en cierta medida, los agricultores estadounidenses de soja sufrieron, mientras que los de Brasil se beneficiaron de la desviación comercial y de la segmentación del mercado.

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El impacto en los productores estadounidenses con una exposición significativa a los mercados chinos también se reflejó en las valoraciones bursátiles. Por ejemplo, el rendimiento de los precios de las acciones de las empresas estadounidenses con elevadas ventas a China fue inferior al de las empresas estadounidenses expuestas a otros mercados internacionales, tras la aplicación de los aranceles vinculados a la lista de represalias chinas de 34 000 millones de dólares.

La brecha se redujo a principios de 2019 con la tregua comercial. Sin embargo, volvió a ampliarse después de que se anunciara en Twitter el aumento de los aranceles estadounidenses al 25 % sobre la lista de 200 000 millones de dólares.

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Efectos macroeconómicos

El aumento de los aranceles bilaterales entre Estados Unidos y China ha tenido un efecto limitado en su balanza comercial bilateral. De hecho, en 2018, el déficit comercial de Estados Unidos aumentó a medida que crecían las importaciones procedentes de China, lo que refleja en parte la anticipación de compras. A marzo de 2019 se observa una leve disminución, pero las exportaciones estadounidenses a China también están cayendo.

En efecto, los factores macroeconómicos —incluidas la demanda y la oferta agregadas relativas en los países socios y sus factores subyacentes— desempeñan un papel mucho mayor que los aranceles a la hora de determinar los saldos comerciales bilaterales.

A nivel mundial, el impacto adicional de los nuevos aranceles estadounidenses y chinos anunciados recientemente y previstos, que se espera que se extiendan a todo el comercio entre ambos países, restará alrededor del 0,3 % del PIB mundial a corto plazo, de los cuales la mitad se deberá a efectos sobre la confianza de las empresas y los mercados. La próxima Nota de Vigilancia del G-20 del FMI, que se publicará a principios de junio, ofrecerá más detalles. Estos efectos, si bien son relativamente moderados por ahora, se suman a los aranceles ya aplicados en 2018.

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Además, si no se resuelven las diferencias comerciales y se produce una mayor escalada en otros ámbitos, como el sector automovilístico, que afectaría a varios países, podría mermar aún más el sentimiento de las empresas y de los mercados financieros, repercutir negativamente en los diferenciales de los bonos de mercados emergentes y en sus monedas, y frenar la inversión y el comercio.

Asimismo, el aumento de las barreras comerciales alteraría las cadenas de suministro mundiales y ralentizaría la difusión de nuevas tecnologías, lo que reduciría en última instancia la productividad y el bienestar mundiales. Las restricciones adicionales a las importaciones también encarecerían los bienes de consumo comercializables, perjudicando de forma desproporcionada a los hogares de bajos ingresos. Este tipo de escenario es una de las razones por las que nos referimos a 2019 como un año delicado para la economía mundial.

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