Aún podemos salvar la Organización Mundial del Comercio. Así es como

World Trade Organization (WTO) Director-General Roberto Azevedo (L-R) President of The World Bank Jim Yong Kim, Managing Director of the International Monetary Fund (IMF) Christine Lagarde, Angel Gurria, Secretary-General of the Organisation for Economic Cooperation and Development (OECD) and Guy Ryder, Director-General of the International Labour Organization (ILO) wait for the start of a meeting of leaders of economic and financial institutions with German Chancellor Angela Merkel, at the Chancellery in Berlin March 11, 2015. REUTERS/Stefanie Loos/Pool (GERMANY - Tags: POLITICS BUSINESS TPX IMAGES OF THE DAY) - LR2EB3B1BSXOH
The WTO's 11th Ministerial Conference will take place in December 2017Image: REUTERS/Stefanie Loos
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La semana pasada, en el Foro Público de la Organización Mundial del Comercio (OMC), planteé esta pregunta al público: «¿Creen que la 11.ª Conferencia Ministerial de la OMC (CM11) será un éxito?»

Solo una persona respondió que sí.

La mayoría de los funcionarios y expertos presentes eran pesimistas y escépticos, en parte debido al auge del nacionalismo económico, el nativismo político y las protestas radicales contra la globalización. Desde el punto de vista de las políticas, su falta de optimismo también podría deberse a que el Tío Sam había restado importancia ala posibilidad de obtener resultados tangibles en Buenos Aires cuando se celebre la CM11 a mediados de diciembre de 2017. Además, parece que los embajadores en Ginebra aún no han iniciado formalmente las negociaciones sobre posibles resultados para que los ministros los examinen, pese a que quedan menos de 10 semanas laborables para la reunión.

Sin embargo, el público presente y buena parte de la opinión pública no han reparado en dos acontecimientos cruciales que, si se reconocen y se aprovechan, podrían conducir al éxito de la CM11. Uno son los mensajes políticos de la conversación de los líderes del G20 en Hamburgo en julio; el otro, el trabajo técnico de gran calidad que se lleva a cabo en la OMC.

Image: OMC

Al representar casi el 80% del PIB mundial y del comercio global, las economías del G20 han aprovechado la cumbre de sus líderes para responder a los debates públicos sobre la economía mundial y reajustar el enfoque prioritario del sistema comercial internacional.

Como expresó elocuentemente Ricardo Melendez-Ortiz en una sesión del G20, donde comentó las relaciones complementarias entre el G20 y la OMC: «El G20 contextualiza la agenda comercial en la que debe trabajar la OMC».

Los ministros de Comercio de las economías del G20 y otros miembros afines podrían y deberían impulsar y materializar en sus conversaciones durante la CM11 tres mensajes políticos de la Declaración de los Líderesdel G20 en Hamburgo.

En primer lugar, salvaguardar la integridad del sistema comercial internacional. En Hamburgo, los líderes del G20 subrayaron el «papel crucial del sistema comercial internacional basado en normas», el principio de no discriminación y la necesidad de luchar contra el proteccionismo.

El sistema comercial basado en normas, cuyo pilar es la OMC, está bajo asedio. En la CM11 es absolutamente necesario reafirmar los principios fundamentales de ese sistema. Es crucial no ceder ante relaciones comerciales basadas en el poder.

El segundo mensaje consiste en reconocer las deficiencias del sistema comercial actual y comprometerse a reformar la OMC. Los líderes del G20 destacaron la urgencia de aplicar las normas y los compromisos comerciales «de manera eficaz y oportuna», y de mejorar las funciones de la OMC.

La aplicación de los acuerdos y compromisos existentes, así como la reforma de las tres funciones clave de la OMC —negociación, vigilancia y solución de diferencias—, serán sin duda una prioridad en la CM11.

El tercer mensaje pertinente de la Declaración de los Líderes del G20 es la necesidad de establecer un mandato sobre las políticas nacionales relacionadas con el comercio. Por primera vez en la historia del G20, sus líderes acordaron «intercambiar experiencias» sobre políticas de ajuste a raíz de la liberalización del comercio y la inversión y del cambio tecnológico, así como sobre «políticas nacionales adecuadas».

Los miembros de la OMC deberían tener en cuenta los mensajes políticos de la reunión del G20 en HamburgoImage: REUTERS/Ludovic Marin

Es importante que los líderes del G20 destacaran que, en muchas ocasiones, se ha culpado al comercio de los fracasos de las políticas nacionales, incluidas las orientaciones macroeconómicas, los servicios públicos y la protección social, los mecanismos de redistribución, así como las políticas de ajuste comercial. La automatización y la digitalización de la economía mundial ponen de relieve la urgencia de intercambiar experiencias sobre políticas nacionales, lo que podría aportar un impulso positivo a la coordinación de políticas en el futuro. Si la CM11 no actúa al respecto, la OMC perderá el tren.

Además de los mensajes políticos de los líderes del G20, en la OMC se ha acumulado una cantidad extraordinaria de conocimientos técnicos. Entre ellos hay al menos tres oportunidades fáciles de aprovechar, si tan solo decidimos levantarnos en lugar de quedarnos bajo el árbol o cruzarnos de brazos.

La primera consiste en abordar las subvenciones perjudiciales a la pesca. Este tema forma parte de las negociaciones basadas en normas de la Ronda de Doha desde 2001. Más importante aún, en 2015 los líderes mundiales acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que incluyen la meta clara de prohibir o eliminar las subvenciones perjudiciales a la pesca por medio de la OMC para 2020. Es hora de actuar en la CM11, pues la ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente. Si la OMC logra un acuerdo sobre las subvenciones a la pesca, será el primer acuerdo de la organización que no promueva los intereses comerciales de sus miembros, sino que sirva, como debería, al interés público mundial del desarrollo sostenible.

La segunda oportunidad consiste en promover la claridad jurídica y la coherencia normativa del comercio electrónico. La OMC estableció un programa de trabajo sobre comercio electrónico en 1998. Pese a que se han celebrado debates de gran calidad que han abarcado casi todos los aspectos del comercio electrónico y las posibles medidas que podría adoptar la OMC, hasta ahora no se han obtenido resultados sustanciales, salvo una moratoria sobre la imposición de derechos de aduana a las transmisiones electrónicas. Veinte años después, ya vivimos en una era digital en la que el comercio de bienes no digitales se ha trasladado a internet. El comercio de bienes digitales está prosperando y algunos servicios que antes no eran objeto de comercio ahora sí lo son.

Que la CM11 logre o no un acuerdo sobre comercio electrónico será un indicador de la relevancia de la OMC en el siglo XXI, ya que el estancamiento de la organización en esta materia contrasta marcadamente con los avances a escala regional. Cerca del 20% de los acuerdos comerciales regionales notificados a la OMC incluyen capítulos sobre comercio electrónico, y entre las disposiciones habituales de esos acuerdos figuran la transparencia, la protección de datos, el comercio sin papel, la localización de instalaciones informáticas, la reafirmación de las normas de la OMC y otras más.

La última oportunidad fácil de aprovechar es atender las preocupaciones de los países en desarrollo sobre el comercio agrícola, en particular el almacenamiento público y los mecanismos especiales de salvaguardia. El primero responde a las dificultades que afrontan algunos países en desarrollo, conforme a las normas de la OMC, al comprar alimentos a precios subvencionados. Según un informe del ICTSD, el presidente de las negociaciones agrícolas de la OMC dijo recientemente que todos los miembros coincidían en la necesidad de alcanzar una «solución permanente» sobre el almacenamiento público para la CM11.

Algunos consideraron que la cuestión de los mecanismos especiales de salvaguardia para el comercio agrícola podía hacer fracasar las negociaciones de Ginebra, ya en 2008. Más recientemente, los partidarios de este mecanismo han propuesto que los miembros de la OMC acuerden al menos en la CM11 establecer un mecanismo de salvaguardia basado en los precios o en el volumen. Dado el desequilibrio general de las normas sobre comercio agrícola que se remonta a la Ronda Uruguay, que se considera favorable a los países ricos, estas dos cuestiones podrían volver a ser decisivas para el éxito o el fracaso de la conferencia ministerial de Buenos Aires.

La semana que viene, más de 40 miembros de la OMC celebrarán una reunión ministerial reducida en Marrakech (Marruecos), en la que se espera que debatan un posible orden del día para la CM11 en Argentina.

Es fundamental que estos miembros hagan un balance similar a este, integrando tanto los mensajes políticos de los líderes del G20 de hace dos meses como el trabajo de conocimiento técnico que se lleva a cabo sobre el terreno en la OMC, y que los incorporen a un pensamiento estratégico capaz de garantizar que la CM11 ocupe el lugar que le corresponde en la historia.

En 1781, Immanuel Kant publicó la Crítica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft), en la que expuso su filosofía más profunda sobre el espacio y el tiempo. Describió cómo el tiempo y el espacio nos permiten comprender la experiencia sensible.

Si el éxito o el fracaso son esta clase de experiencia sensible, determinar si la CM11 de la OMC tendrá éxito no será cuestión de conjeturas. Se trata de hacer lo correcto en este tiempo y lugar concretos.

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