Las empresas europeas se muestran cada vez más reticentes sobre su capacidad para crecer en China, citando la desaceleración económica del país y la guerra comercial en curso con EE. UU., según una reciente investigación de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.
El informe mostró que menos de la mitad de las empresas europeas son optimistas sobre el crecimiento en el país en los próximos dos años.
Junto a un entorno comercial complicado, las empresas también se ven obstaculizadas por el acceso al mercado y las regulaciones, según la encuesta realizada a casi 600 empresas europeas.
Sanciones comerciales
Realizada junto con la consultora Roland Berger, la encuesta reveló que, aunque las empresas europeas comparten muchas de las preocupaciones de EE. UU. en cuanto al entorno comercial en China, en su mayoría se oponen al uso de aranceles.
Las empresas están sintiendo el impacto de las medidas en sus exportaciones dirigidas a EE. UU. Y aunque la mayoría todavía no ha modificado notablemente su estrategia para sus operaciones en China, la guerra comercial se citó como una preocupación clave para el desarrollo empresarial futuro.
Desafíos burocráticos
El rápido crecimiento de China en las últimas décadas ha atraído a muchas empresas europeas, pero ahora desean un terreno de juego más equilibrado y un entorno legislativo predecible. Dos quintos de las empresas informaron que las regulaciones habían mermado sus márgenes de beneficio en 2018.
Muchas también se quejan del trato preferencial otorgado a las empresas locales, citando el acceso limitado al mercado, los problemas administrativos y las dificultades para comunicarse con los funcionarios gubernamentales. Por el contrario, las empresas chinas en la UE reciben el mismo trato que sus homólogas locales, con acceso a recursos legales, según señaló el informe.
Dicho esto, alrededor de un tercio de las empresas europeas afirma que ahora se siente más bienvenida en China que cuando entró por primera vez en el mercado.
Permanecer en el mercado
A pesar de los desafíos de operar en el país, la mayoría de los encuestados sigue considerando China como un destino clave para futuras inversiones.
Junto con el acceso a la floreciente clase media china, tener presencia en el mercado chino se considera una forma de acceder a algunos de los emprendedores pioneros del país. Cada vez más, las empresas chinas son consideradas más innovadoras que sus homólogas europeas. Y muchas empresas europeas acogen los beneficios que esto podría traer en forma de mejores proveedores y una competencia más fuerte, lo que podría impulsar mejores precios y productos en general, según la encuesta de la Cámara.
La creciente innovación de las empresas chinas se ha impulsado en gran medida por un importante gasto en investigación y desarrollo. China superó el gasto en I+D de la UE en 2012 y sigue una trayectoria ascendente, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos.










