¿Puede el libre comercio abaratar la energía renovable? Pregúntele a México

Wind turbines are seen in La Ventosa February 7, 2012. Surrounded by towering turbines in every direction, the town of La Ventosa - which means "the windy place" in Spanish - is at the heart of a wind power boom in the country. Mexico, the world's 14th biggest economy, still punches well below its weight in terms of wind energy, ranking 24th on the planet in installed capacity last year, according to the Global Wind Energy Council (GWEC). But the market is growing fast. By the end of this year, the national wind energy association expects Mexico to jump to number 20 on the list. Picture taken February 7, 2012
A zero-subsidy, free market approach has made renewable energy in Mexico cheaper than liqueified natural gasImage: REUTERS/Jorge Luis Plata
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La energía limpia comenzó como un concepto meramente experimental para producir energía. Los precios de esta nueva tecnología eran exorbitantes y, aunque cada vez más países desarrollaban políticas públicas orientadas a una transición energética más rápida, la energía limpia seguía siendo solo un concepto y no una tecnología convencional en la mentalidad de una gran parte de la población mundial.

Aunque en los últimos años se ha observado un cambio en la producción energética, en el que el uso de combustibles fósiles, especialmente el carbón, ha disminuido, estos siguen representando una gran parte de la combinación energética en la mayoría de los países, sobre todo en aquellos con industrias manufactureras. Uno de los principales argumentos esgrimidos al respecto gira en torno a los precios de la energía; sin embargo, desde 2016 hemos visto cómo el precio de la energía renovable en México ha caído incluso por debajo del costo nivelado de la energía (LCOE, por sus siglas en inglés) - una forma de comparar los costos totales de vida útil de las fuentes de energía - de los combustibles fósiles, como el gas natural licuado (GNL). En palabras del exsecretario de Energía de Estados Unidos Steven Chu: “Si quiere conocer el verdadero precio de la energía renovable en Estados Unidos, libre de subsidios y mandatos, mire a México.”

¿Cómo ha logrado México, un recién llegado al sector energético y especialmente al de las renovables, alcanzar mediante sus subastas de energía a largo plazo el precio más bajo de la energía verde sin subsidios? La respuesta podría estar en su política pública de libre comercio.

Los precios de la energía solar en subasta han caído considerablemente, y México se encuentra entre los más baratosImage: IRENA

Pocas personas, ni siquiera los propios mexicanos, saben que México tiene acuerdos de libre comercio con más de 40 países, con los que podemos comprar o vender cualquier tipo de bienes y servicios. Esto significa que podemos buscar todas las piezas que componen un parque eólico o solar en todo el mundo y decidir dónde comprarlas. Así, por ejemplo, una granja solar en México puede estar compuesta por paneles solares chinos, acero mexicano, ingeniería española y mexicana, inversores alemanes, cableado de corriente continua procedente de Europa, cableado de corriente alterna de Estados Unidos, sistemas de monitoreo australianos y puesta en marcha alemana. Y cuando todos los bienes y servicios mencionados se adquieren por su calidad y precio, el resultado final es una granja solar de $18 por megavatio-hora (MWh) en el estado central y soleado de Aguascalientes.

El libre comercio ha sido un tema de debate complejo durante años. En la actualidad, con más países que se inclinan hacia el proteccionismo, se volverá aún más complicado; pero ¿y si uno de los pilares del desarrollo sostenible, la energía verde, se hiciera asequible para cualquier país del mundo precisamente gracias al libre comercio? Es bien sabido que la mayoría de los países han tratado de dejar atrás los combustibles fósiles mediante mandatos o subsidios, pero ¿con qué rapidez puede lograrse la transición energética a través de mandatos? ¿Cuán costoso podría llegar a ser si la transición energética se basa únicamente en subsidios?

En 2015, México tenía una capacidad total de generación eléctrica de 45 000 megavatios (MW), la mayor parte de la cual se basaba en combustibles fósiles. Solo alrededor del 10 % de la capacidad instalada procedía de energías renovables, excluida la hidroeléctrica. Sin embargo, con la llegada de nuevos actores del sector privado al mercado y la primera subasta de energía a largo plazo en la historia del país, se adjudicaron 1200 MW de energía solar y 480 MW de energía eólica mediante un contrato de compra de energía (PPA, por sus siglas en inglés) a un precio promedio ponderado de $43/MWh. Tras la segunda subasta, los precios bajaron a un precio promedio ponderado de $33.84/MWh. En 2017, tras la tercera subasta, el precio promedio ponderado fue de $19.87/MWh, y la energía eólica se convirtió en la forma más barata de generar energía, con un precio de $17/MWh.

¿Es el libre comercio el único ingrediente necesario para lograr la transición energética? Probablemente no, pero es uno de los ingredientes clave. Si los países siguen penalizándose mutuamente con aranceles especiales por un lado, mientras por otro ofrecen subsidios para la transición energética, el mercado no avanzará hacia la energía verde con la rapidez que debería. Sobre todo, costará varios millones de dólares, ya sea mediante subsidios o en costos de oportunidad para los contribuyentes.

México puede considerarse un ejemplo de cómo la reforma energética, actualmente en debate bajo la nueva administración del país, y el libre mercado nos han traído más de 4000 MW de nuevos parques solares y más de 1000 nuevos parques eólicos a la combinación energética mexicana, creando los empleos del futuro que requiere el desarrollo sostenible.

El mundo sin duda sabe que el cambio a las energías renovables debe realizarse cuanto antes, no solo por la volatilidad de los precios, sino porque existe la posibilidad de que el cambio climático no pueda revertirse si seguimos llevando los límites de la contaminación al extremo.

A pesar de la enorme cantidad de informes sobre el clima elaborados por ONG e incluso por gobiernos, hoy somos testigos de un alarmante auge en la popularidad de políticos que desacreditan el cambio climático y promueven el proteccionismo. Existen temores de que el nuevo gobierno mexicano, elegido el año pasado, pueda seguir el mismo camino. Por el bien del país y de nuestro modelo de energía renovable líder en el mundo, debemos esperar que no sea así.

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