Por qué el mundo no está tan globalizado como crees

A vendor speaks on his mobile phone as he waits for customers at his shoe shop in the old quarters of Delhi, India June 12, 2017. REUTERS/Adnan Abidi - RC12FAE9F360
Global trade in both goods and services increased in 2017Image: REUTERS/Adnan Abidi
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En los últimos años se ha cuestionado la idea de un mundo abierto e interconectado, en el que los bienes, el capital, las personas y las ideas pueden cruzar fronteras en busca de más opciones y oportunidades, así como de una innovación más rápida. El Brexit, el giro de la política estadounidense hacia el proteccionismo y la creciente marea de partidos populistas que cabalgan una ola de sentimientos antiglobalización y antiinmigración hicieron de 2018 otro año de titulares sobre la inminente muerte de la globalización.

Pero quienes escriben obituarios no deberían empezar a redactarlos todavía. Hay que tomar las preocupaciones en serio, pero el miedo es una base deficiente para tomar decisiones. En última instancia, la historia real la cuentan las cifras concretas, no los indicadores de opinión ni los titulares. Y ese relato basado en hechos es muy distinto, como muestra la nueva edición del Índice de Conectividad Global de DHL (GCI).

Aumento de las interconexiones internacionales

El último estudio del GCI, elaborado por Steven A. Altman, Pankaj Ghemawat y Phillip Bastian, de la Stern School of Business de la Universidad de Nueva York y de IESE Business School, se publicará el 12 de febrero. Muestra que la conectividad global alcanzó nuevos máximos en 2017. Por primera vez desde 2013, se intensificaron todos los flujos de comercio, capital, información y personas.

Image: Índice de Conectividad Global de DHL

Los flujos de información, el principal motor del aumento de la conectividad global desde 2001, casi triplicaron su intensidad entre 2001 y 2017. El comercio mundial también se mantuvo firme. Tras varios años de descenso, la proporción de la producción económica que se comercia internacionalmente repuntó en 2017, con un aumento del comercio tanto de bienes como de servicios. Impulsados por un sólido crecimiento económico, los volúmenes del comercio de mercancías registraron el crecimiento más rápido desde 2011.

Los datos más recientes muestran que el comercio se desaceleró, pero siguió creciendo en 2018, pese a los aranceles recién introducidos. Además, el último Barómetro del Comercio Global de DHL también prevé que el comercio seguirá creciendo, aunque a un ritmo algo más lento, en los siete principales países que abarca. Puede que la globalización no sea imparable, pero está claro que aún no se ha detenido.

Image: Índice de Conectividad Global de DHL

El mito del mundo plano

Es una buena noticia, porque en las últimas décadas la globalización ha sido una fuente de prosperidad, libertad y desarrollo sin parangón: ha reducido la pobreza, ha brindado a miles de millones de personas mejor atención sanitaria, educación y oportunidades económicas, y ha propiciado una acumulación sin precedentes de conocimientos y perspectivas globales que pueden aprovecharse para mejorar la vida de las generaciones futuras.

Y, sin embargo, el mundo sigue estando mucho menos globalizado de lo que muchos creen y de lo que sus detractores querrían hacernos creer. Una vez más, los datos concretos cuentan una historia que quizá te sorprenda. Según el último informe del GCI, solo se exporta alrededor del 29 % de la producción económica mundial. Si se ajusta la cifra para tener en cuenta las exportaciones que cruzan fronteras más de una vez, baja a aproximadamente el 20 %. Y si observamos que los flujos de inversión extranjera directa (IED) representan el 7 % de la formación bruta de capital fijo, vemos que solo una pequeña parte de las inversiones empresariales se realiza a través de las fronteras.

Solo el 7 % de las llamadas telefónicas (incluidas las realizadas por internet) son internacionales, y apenas el 3 % de las personas vive fuera del país donde nació. La lista podría continuar. Sea cual sea el indicador que examinemos, el mensaje es el mismo: la gran mayoría de los flujos que podrían producirse dentro de un país o entre países siguen siendo nacionales, no internacionales.

Quizá resulte igual de sorprendente que los flujos internacionales sigan estando muy concentrados. Los limitan tanto la distancia geográfica como las diferencias culturales y políticas. De hecho, como muestran los datos del GCI, la mayor parte de la actividad internacional tiene lugar dentro de regiones de tamaño aproximadamente continental, y no entre ellas. Además, cerca de la mitad de todos los flujos transfronterizos se producen entre países y sus tres principales países de origen y destino. Pese a los enormes avances en el transporte y las telecomunicaciones, para muchos países los vecinos cercanos siguen siendo sus mayores socios comerciales.

La oportunidad de corregir percepciones erróneas

Uno de los hallazgos más llamativos de las dos décadas de investigación del profesor Ghemawat sobre este tema es que muchas personas sobreestiman considerablemente el nivel de globalización. Encuestas repetidas han demostrado que la mayoría de los encuestados cree que los flujos internacionales son mucho mayores de lo que realmente son. A nivel individual, esta tendencia puede alimentar el temor a salir perdiendo en términos culturales o económicos en un entorno supuestamente incontrolable y anónimo, hiper globalizado.

A nivel empresarial, puede limitar la capacidad de diseñar una estrategia eficaz que combine una perspectiva global con énfasis en las fortalezas locales. En el ámbito de las políticas públicas, puede hacer que los líderes subestimen los beneficios potenciales de estrechar los vínculos internacionales y sobreestimen los efectos secundarios perjudiciales de la globalización.

Centrarse de manera desproporcionada en cuestiones aisladas, como las balanzas comerciales o la inmigración, entraña el riesgo de pasar por alto la nueva y más compleja realidad de un mundo que se transforma rápidamente y está conectado digitalmente. Pensemos en la inmigración, una cuestión que encabezó algunas encuestas de 2018 sobre las preocupaciones públicas en Europa y Estados Unidos. A ambos lados del Atlántico, la gente cree que la proporción de inmigrantes que vive en sus países duplica la cifra real.

Cuando se informa a estas personas de las cifras correctas, disminuye considerablemente la proporción de encuestados que considera que la inmigración es un problema. Corregir las percepciones erróneas sobre las interconexiones globales puede ayudar a mitigar la preocupación por la globalización y propiciar un debate más constructivo y basado en hechos. Este enfoque ayudará a empresas y países a desenvolverse mejor en el entorno actual, con todos sus riesgos, incertidumbres y oportunidades.

Un futuro de progreso compartido y sostenible

La globalización puede estar amenazada, pero, en mi opinión, los flujos de conocimiento que impulsan la economía global actual y los avances tecnológicos son demasiado fuertes para que los detengan los aranceles y los muros. El intercambio global de ideas, tecnologías y talento es la única posibilidad realista que tenemos de superar los desafíos ambientales, sociales y económicos que afronta nuestro mundo. En un mundo cada vez más conectado y, a la vez, cada vez más multipolar, los vínculos y la cooperación internacionales son más importantes que nunca para mantener la seguridad y hacer posible un progreso compartido y sostenible.

El potencial económico es enorme. La capacidad de empresas de todos los tamaños para llegar a nuevos mercados y acceder a nuevos grupos de clientes impulsará el crecimiento económico en todo el mundo. Sin embargo, por ahora, menos del 0,1 % de todas las empresas tiene operaciones internacionales, y solo alrededor del 1 % exporta sus productos o servicios. Incluso entre las empresas de Fortune Global 500, las más grandes del mundo por ingresos, las ventas nacionales siguen superando a las internacionales. Esto demuestra cuánto potencial para ofrecer más opciones, un mejor acceso y mayor prosperidad sigue sin aprovecharse.

Cada día, la red global de Deutsche Post DHL Group permite que más personas, empresas y sociedades participen en la economía global. Para nosotros, Globalización 4.0 implica la obligación de difundir los beneficios de la conectividad global lo más ampliamente posible. Un mercado global más inclusivo no solo volverá a unir al mundo, sino que también ofrecerá un futuro mejor a más personas.

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