El trabajo continúa: qué ha hecho la MC12 por la OMC

A series of overlapping and compounding crises provided the backdrop for the MC12 discussions.
A series of overlapping and compounding crises provided the backdrop for the MC12 discussions.Image: Fabrice Coffrini/Pool via REUTERS
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  • La 12.ª Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio reunió en Ginebra a más de 100 altos funcionarios comerciales.

  • La cooperación comercial multilateral tuvo éxito, ya que los funcionarios abordaron algunas de las mayores crisis del mundo: una pandemia, una guerra, perturbaciones de las cadenas de suministro, una crisis alimentaria, inflación y cambio climático.

  • Los ministros se comprometieron a mejorar las funciones de la OMC y a trabajar en su reforma, mejorando su estructura, flexibilidad y transparencia.

Más de 100 altos funcionarios comerciales se reunieron en Ginebra del 12 al 17 de junio de 2022 para participar en la 12.ª Conferencia Ministerial (MC12) de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Aunque el multilateralismo ya estaba bajo presión cuando los ministros se reunieron por última vez en 2017, desde entonces las cosas se han complicado aún más. Una serie de crisis simultáneas y cada vez más graves sirvió de telón de fondo a los debates: una pandemia, una guerra, perturbaciones de las cadenas de suministro, una inminente crisis alimentaria, el aumento de la inflación, la profundización de las divisiones geopolíticas y el cambio climático. Sin embargo, contra todo pronóstico, la MC12 dio resultados. Los resultados concretos y tangibles confirman que la cooperación comercial multilateral puede responder a los desafíos del mundo actual y ayudar a los gobiernos a abordar emergencias globales, incluso en los momentos más difíciles. También dejó entrever cómo podría ser la OMC del futuro, quizá el resultado más relevante. Pero la MC12 también puso de manifiesto desafíos fundamentales para aprovechar todo el potencial del sistema multilateral de comercio en favor de un crecimiento sostenible e inclusivo.

La 12.ª Conferencia Ministerial de la OMC (MC12): mucho en juego, expectativas y el camino a seguir

La directora general de la OMC, la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, en el panel de la MC12.Image: Organización Mundial del Comercio

Las conferencias ministeriales de la OMC son impredecibles y suelen cobrar vida propia. Cuando los ministros de Comercio de todo el mundo se reúnen para negociar en apenas unos días una serie de cuestiones complejas y delicadas, nadie puede prever realmente qué ocurrirá. Ha habido grandes éxitos, como en Bali en 2013, cuando los ministros adoptaron el histórico Acuerdo sobre Facilitación del Comercio; también ha habido fracasos estrepitosos, como en Seattle en 1999, cuando los organizadores suspendieron la conferencia antes incluso de la fecha prevista para su conclusión. La última reunión del principal órgano decisorio de la OMC, en Buenos Aires, no produjo ningún resultado multilateral.

En el caso de la MC12, las expectativas eran bajas, pero había mucho en juego. El éxito, aunque fuera modesto, era fundamental. No obtener resultados habría sido devastador por varios motivos. Los gobiernos habrían perdido la oportunidad de recurrir a la colaboración comercial para hacer frente a la pandemia, la crisis alimentaria o el agotamiento de las poblaciones de peces. No prorrogar la moratoria sobre la imposición de derechos de aduana a las transmisiones electrónicas habría supuesto un retroceso para la expansión continua de la economía digital y para el número cada vez mayor de pequeñas y medianas empresas y consumidores de economías avanzadas y en desarrollo que dependen de ella. Sin voluntad de colaborar, los gobiernos habrían asestado un golpe a las perspectivas de reforma de la OMC y, con ello, al futuro de la organización. Por fortuna, los ministros optaron por el éxito. Gran parte del mérito corresponde a la directora general de la OMC, la Dra. Ngozi Okonjo-Iweala, que trabajó incansablemente para evitar que los miembros eligieran la alternativa.

Los resultados formales de la Conferencia Ministerial se refieren a cuestiones centrales del mundo actual. Para hacer frente a la pandemia, la parte más importante —y controvertida— aclara y simplifica el alcance de las facultades de los gobiernos para limitar los derechos de patente con el fin de apoyar la diversificación geográfica de la capacidad de producción de vacunas. Para combatir la inseguridad alimentaria, los miembros de la MC12 acordaron fomentar el comercio y eximir de restricciones a la exportación las compras de alimentos del Programa Mundial de Alimentos. En materia de comercio digital, los miembros se comprometieron a no imponer derechos de aduana, para que la transmisión de vídeo, las transmisiones financieras y otras transmisiones electrónicas puedan seguir circulando libremente a través de las fronteras. Y, por primera vez en la historia de la OMC, los miembros alcanzaron un acuerdo que sitúa la sostenibilidad ambiental en el centro, en este caso para prohibir las subvenciones a las actividades de pesca ilegal, no declarada y no reglamentada y a las poblaciones sobreexplotadas, así como para establecer un marco de transparencia que permita compartir información.

Para preparar el camino a seguir, los ministros se comprometieron a trabajar en la reforma de la OMC con el fin de mejorar todas sus funciones. Esto es fundamental. Acordaron un proceso arraigado en la estructura de la organización, dotado de flexibilidad y con el mandato de informar sobre los avances antes de la próxima conferencia ministerial. Además, la MC12 reconoció la importancia y la urgencia de abordar los desafíos y las preocupaciones relativos al sistema de solución de diferencias, incluidos los relacionados con el Órgano de Apelación, con miras a contar con un sistema de solución de diferencias plenamente operativo y eficaz para 2024.

Una nota a pie de página poco llamativa en la decisión sobre propiedad intelectual podría ser la contribución sistémica más importante de la MC12. Al definir qué países podían beneficiarse de las flexibilidades incluidas en el acuerdo, la nota 1 ofrece un modelo pragmático para respaldar una mayor asunción de responsabilidades por parte de los mercados emergentes dentro del sistema. Declara que todos los países en desarrollo pueden acogerse a ellas y alienta a aquellos que ya cuentan con capacidad para fabricar vacunas contra la COVID-19 a comprometerse de forma vinculante a no acogerse a la decisión. China lo hizo. Esos compromisos podrán adoptarse en el Consejo General y quedarán registrados, recopilados y publicados en el sitio web de la OMC. La nota 1 fue negociada conjuntamente por Estados Unidos y China. Como era de esperar, fue la última pieza de la MC12 en encajar. Además de contribuir a equilibrar las responsabilidades dentro de la OMC, la fórmula de «no participación» podría facilitar los resultados multilaterales al permitir que los miembros que no puedan sumarse se mantengan al margen, aportando al sistema comercial la flexibilidad tan necesaria.

Pese a todos sus méritos, la MC12 puso de manifiesto que los miembros siguen muy distanciados en muchas cuestiones, incluida la agricultura, donde no se logró un avance decisivo sobre un futuro programa de trabajo. También influyeron las divergencias de opinión sobre el papel del comercio en el crecimiento y el desarrollo, y sobre los beneficios de la cooperación comercial. Sin duda, la MC12 es un paso positivo. Pero es solo el primer paso de un proceso más amplio para revitalizar la OMC y reconstruir la confianza, un camino que seguirá siendo accidentado e imprevisible. Sin embargo, lo que presencié la semana pasada me llena de esperanza de que, como la Dra. Ngozi dijo durante la sesión de clausura, «la competencia estratégica podrá coexistir con una cooperación estratégica cada vez mayor». El trabajo continúa.

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