Los flujos mundiales de inversión extranjera directa (IED) han aumentado de manera constante en las últimas décadas, lo que ha dado lugar a la presencia de grandes multinacionales que abarcan redes globales de producción. Lo más destacable ha sido el reciente aumento de las adquisiciones chinas en todo el mundo. Por ejemplo, el grupo chino HNA (del que forma parte Hainan Airlines) compró Gategroup, empresa suiza de servicios de catering para aerolíneas, así como SR Technics, organización suiza de mantenimiento de aeronaves. En general, la proporción de las economías no pertenecientes a la OCDE en la IED mundial al exterior se ha multiplicado por 25 desde 2003 (OCDE, 2015).
Esta tendencia ha encontrado una considerable resistencia por parte de los políticos locales y ha dado lugar a un polémico debate público sobre si deberían imponerse controles más estrictos a la IED.
Para debatir este tema con conocimiento de causa, es importante entender qué tipos de empresas extranjeras les gusta poseer a las multinacionales. En el contexto de las redes globales de producción, vemos que las empresas multinacionales gestionan redes mundiales de suministro con cientos y, a veces, miles de insumos intermedios.
Son propietarias de algunos de sus proveedores extranjeros, pero no de otros. ¿Qué determina que la multinacional «compre» un insumo específico a un proveedor independiente o lo «produzca» dentro de los límites de su empresa?
En un estudio reciente (Berlingieri et al., 2018), presentamos nuevas pruebas empíricas que muestran lo siguiente:
- Las empresas suelen abastecerse de insumos tecnológicamente importantes —es decir, insumos con una mayor proporción de los costos— a través de filiales; en cambio, tienden a comprar los insumos menos importantes a proveedores independientes.
- Un motivo importante para integrar a los proveedores es que el costo de regatear con los proveedores de insumos más importantes es mayor, y la empresa situada en fases posteriores de la producción intenta reducirlo poniendo al proveedor bajo su control.
Externalizar o integrar a los proveedores
¿Cabe esperar que las multinacionales externalicen la producción a proveedores de sus insumos más importantes o que los integren como filiales? La literatura actual no ofrece una respuesta clara a esta pregunta, pues hay argumentos a favor de ambas opciones.
Por ejemplo, la teoría de los derechos de propiedad (PRT, por sus siglas en inglés), desarrollada por Grossman y Hart (1986) y Hart y Moore (1990), sugiere que las multinacionales tienen mayores incentivos para externalizar la producción de los insumos más importantes a proveedores independientes, porque quieren limitar la inversión insuficiente en estos insumos cruciales (fuerza propia de la PRT).
Por otro lado, la teoría de la economía de los costos de transacción (TCE, por sus siglas en inglés), sobre la empresa, impulsada inicialmente por Williamson (1985) y Klein et al. (1978), sugiere lo contrario: las multinacionales querrían integrar a los proveedores de los insumos más importantes para reducir los costos derivados del regateo de precios o de los fallos de coordinación.
En general, no está claro de antemano cómo se comportarían las multinacionales. En nuestra investigación, examinamos esta cuestión empíricamente.
Se integran los insumos extranjeros más importantes
Utilizamos datos detallados sobre las importaciones de las empresas francesas en 1999, que nos permiten distinguir, para cada insumo individual, entre las importaciones de proveedores extranjeros afiliados y las de proveedores no relacionados. Medimos la importancia tecnológica de cada insumo como su proporción de los costos en el gasto total en bienes intermedios.
La importancia de los insumos que importan las empresas francesas varía mucho: su proporción de los costos va de casi cero a aproximadamente el 9 %. Para cada insumo, también observamos la proporción de las importaciones intrafirma.
En la figura 1, dividimos los insumos de las empresas francesas en dos grupos: uno comprende los más importantes (por encima de la mediana de la proporción de costos) y el otro, los menos importantes (por debajo de la mediana). Representamos las proporciones de las importaciones intrafirma (externalizadas y mixtas) de cada grupo, y se observa un patrón claro: las empresas tienen más probabilidades de abastecerse de los insumos más importantes a través de sus filiales (mayor proporción de importaciones intrafirma).
Figura 1 Valor de las importaciones francesas según el modo de abastecimiento
¿Cómo interpretamos este patrón? Para ilustrarlo, imaginemos una fábrica de automóviles. Un automóvil moderno consta de unos 500 componentes, formados por alrededor de 30 000 piezas individuales que se entregan a una fábrica y luego se ensamblan (Klier y Rubinstein, 2010, y Wikipedia).
Un rasgo común relevante para todos y cada uno de los elementos es su contribución al producto final de una empresa. A nivel de componentes, por ejemplo, un motor contribuye mucho más a los costos de un automóvil que un espejo retrovisor, independientemente de la marca o el modelo del vehículo.
Desde un punto de vista conceptual, en un marco de insumo-producto, un dólar de valor de un automóvil depende mucho más de la contribución del fabricante del motor que de la del proveedor del espejo retrovisor. En otras palabras, algunos insumos son tecnológicamente más importantes que otros.
Los indicios anecdóticos sugieren que los motores suelen producirse internamente, mientras que los espejos retrovisores se externalizan. Esto concuerda con nuestro hallazgo de que los insumos con una alta proporción de los costos (es decir, «importantes») tienen muchas más probabilidades de obtenerse intrafirma.
La importancia tecnológica tiene una relevancia económica considerable. Nuestro principal resultado se basa en una comparación de distintos productos que obtiene la misma empresa y muestra que un insumo importante (en el percentil 75 de la distribución de la proporción de costos) tiene alrededor de 7 puntos porcentuales más de probabilidades de producirse internamente que un insumo poco importante (en el percentil 25), lo que equivale a cerca de una cuarta parte de la proporción total de las importaciones integradas.
Documentamos que las proporciones de los costos son al menos tan importantes para determinar las decisiones de «producir o comprar» de las multinacionales como otros factores estudiados anteriormente, como la intensidad de capital, la intensidad de las competencias o la productividad.
Por supuesto, hay motivos para creer que la explicación podría ser la inversa. Por ejemplo, las empresas podrían sustituir otros insumos por los producidos por sus filiales extranjeras porque quieren generar rendimientos crecientes para estas y maximizar los beneficios mundiales. Otra posibilidad es que las empresas de Francia, donde los impuestos son relativamente altos, paguen precios más elevados por los insumos producidos por filiales extranjeras para reducir artificialmente su renta imponible (por ejemplo, Bernard et al., 2006).
Podemos descartar estas explicaciones alternativas al centrarnos en la relación inherente entre insumos y productos de una industria detallada, en lugar de las proporciones de costos, que pueden estar distorsionadas a nivel de empresa.
El hecho de que las multinacionales suelan producir internamente los insumos importantes sugiere que su principal motivo para poseer un proveedor es impedir que regatee los precios y facilitar la coordinación. Sin embargo, resulta interesante que el abastecimiento a través de filiales sea aún más probable cuando el suministro de un insumo intermedio se da en un entorno propicio para la contratación, en contra de lo que cabría esperar en un mundo regido por la TCE (es decir, si los contratos pueden garantizar que los proveedores actúen de acuerdo con los deseos de la multinacional, la necesidad de integración se vería reducida, en lugar de reforzada).
Del mismo modo, observamos que cuando una multinacional situada en fases posteriores de la producción debe invertir mucho en la relación de suministro —por ejemplo, en maquinaria especializada o en I+D—, también es más probable que los insumos tecnológicamente importantes se produzcan internamente. No está claro cómo puede explicarse este patrón empírico únicamente por el regateo y la coordinación.
¿Cómo podemos entender estos hallazgos, incluida la tendencia principal a integrar verticalmente a los proveedores importantes? Sostenemos que, en realidad, encajan de manera bastante natural con un mundo en el que las fuerzas propias de la TCE (que impulsan la integración de los insumos importantes) coexisten con las fuerzas de la PRT (que impulsan la externalización) y, en promedio, las superan. Cuando el entorno contractual es mejor o las inversiones de una multinacional son más importantes, las consideraciones de la PRT preocupan menos y es aún más probable que los insumos importantes se produzcan internamente.
Implicaciones
Las multinacionales con redes de producción grandes y complejas se han convertido en una característica dominante de las economías actuales. Sin embargo, aunque estas redes de suministro sean extensas, eso no significa que las multinacionales posean cada eslabón de la cadena de producción mundial. Es importante entender qué determina los límites de propiedad de las multinacionales, ya que esto tiene implicaciones para el grado de interconexión entre las economías de distintos países. Por ejemplo, las multinacionales podrían transferir conocimientos a sus filiales, pero no a proveedores independientes; podría haber efectos en los salarios que perciben los trabajadores, ya que las multinacionales tienden a pagar salarios más altos que las empresas nacionales; y esto también podría influir en la propagación de las crisis económicas a otras economías. Nuestra investigación sugiere que los responsables de formular políticas deberían analizar las redes globales de producción centrándose específicamente en los insumos más importantes que se utilizan en cada cadena de producción.






