¿Sobrevivirá la OTAN a las actuales presiones políticas y estratégicas que afronta? ¿Debería hacerlo? Ambas preguntas podrían tener la misma respuesta: la OTAN debería sobrevivir, pero para ello tendrá que adaptarse y hacer frente a nuevas presiones internas y amenazas externas.
Afrontar los desafíos
El presidente electo de Estados Unidos no ha aclarado su postura sobre la alianza transatlántica y recientemente la calificó de «obsoleta». Las elecciones que se celebrarán este año en Alemania, Francia y los Países Bajos podrían llevar al poder a gobiernos que cuestionen el proyecto europeo, cuya estabilidad es fundamental para la OTAN. Al mismo tiempo, las intrusiones cibernéticas, el extremismo violento y la inestabilidad en muchos de los vecinos de Europa en Oriente Medio y África plantean desafíos que la alianza no está afrontando con suficiente eficacia. La alianza podría encontrarse en un punto de inflexión. Si no logra mantenerse unida o defender con firmeza a sus Estados miembros y sus valores, sería un error trágico.
Juntos, mejor
La alianza transatlántica se ha mantenido unida durante más de 70 años. Los países que la integran comparten valores, y la alianza ha contribuido a brindar paz y prosperidad a sus miembros. Ya sea en la lucha contra la ciberdelincuencia y el ISIS, en el intento de aumentar la estabilidad en Afganistán y Oriente Medio, o simplemente para contar con una posición negociadora sólida frente a China o Rusia, los países miembros de la OTAN están mejor juntos que por separado.
«No doblen tan pronto las campanas por la alianza transatlántica», afirmó Frederick Kempe, presidente y director ejecutivo del Atlantic Council, Estados Unidos. El equipo de seguridad del presidente electo Trump es mucho más convencional que su retórica populista; así que, aunque por ahora su postura respecto de la OTAN es incierta, hay señales prometedoras de acercamiento a Europa.
Los movimientos populistas recientes han cuestionado muchas instituciones multinacionales, pero la propia OTAN demuestra que los países pueden cooperar estrechamente sin renunciar a demasiada soberanía nacional.
Compartir responsabilidades y estrategias
Donald Trump ha pedido a Europa que aumente su gasto en defensa para compartir mejor la carga, y Europa debe responder. «Europa tiene que asumir la parte que le corresponde de la carga. Tenemos que gastar más en defensa», afirmó Ursula von der Leyen, ministra federal de Defensa de Alemania. El presupuesto de defensa de Alemania ya está aumentando más rápido que su presupuesto general, señaló. Añadió que Europa también debería hacer más por resolver por sí misma los problemas europeos, como la inestabilidad en su vecina África. Pero incluso con unas fuerzas armadas más sólidas, Europa no puede hacerlo todo sola. «El mundo sigue necesitando el liderazgo estadounidense. Sigue necesitando una alianza transatlántica fuerte», afirmó Jeanine Hennis-Plasschaert, ministra de Defensa de los Países Bajos.
Para ser lo más eficaz posible, la alianza debe combinar el poder duro y el poder blando: acciones militares contra extremistas violentos y esfuerzos para reconstruir, educar, comunicar y ofrecer oportunidades en países que representan amenazas para la seguridad. La alianza puede lograr esta combinación, como demuestra su intervención en los Balcanes en la década de 1990. La reciente reconquista de amplias zonas de Iraq al ISIS podría ser otro ejemplo de éxito. A diferencia de la invasión inicial de Iraq, ahora la alianza ofrece ayuda para la reconstrucción y asistencia humanitaria después de las acciones militares.





